Arbeloa, meme o héroe

La crisis del Real Madrid

Arbeloa, meme o héroe
Barcelona

Las Claves

  • Álvaro Arbeloa asume el cargo de entrenador del Real Madrid generando visiones opuestas entre el barcelonismo y el madridismo más elemental.

El fervor altera la visión de los hechos cual espejo deformante según si la perspectiva es barcelonista o madridista. Arbeloa constituye una mofa observado desde Barcelona, un combatiente que ejercía de zaguero algo rudo siguiendo a Mourinho (“sigue dentro de mí”, expresó ayer, todavía exaltado), minimizado a la condición de cono por intervención de Gerard Piqué, profesional de los escarnios sociales con distinta suerte. El ataque a Arbeloa tuvo éxito, de modo que su elección como relevo de Xabi Alonso, pese al paso de los años, ha despertado entre los culés más sarcasmo que desasosiego.

En la capital de España la visión es distinta. Arbeloa es “uno de los nuestros” para el madridismo más elemental. Su alocución inaugural se enfocó inicialmente en valores intangibles característicos de la entidad (grandeza, palmarés, ganar, orgullo, escudo) antes que en indicios sobre el planteamiento táctico, pese a que sus admiradores más acérrimos afirman que el Castilla, que ocupa el cuarto puesto en el grupo 1 de Primera RFEF, ha desempeñado, por supuesto, “de maravilla” con él.

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Álvaro Arbeloa en su primera intervención ante la prensa ejerciendo como preparador del Real Madrid. 

Denis Doyle / Getty

Aparte del anticipado choque entre ambos relatos, resulta factible que Arbeloa solvente con facilidad los siguientes tres encuentros debido a que el fixture cercano se presenta asequible (Albacete en la Copa, Levante en Liga y Mónaco -Champions- en el Bernabéu) y puesto que la plantilla, consciente de estar bajo la lupa y nada ingenua, se esforzará al máximo inicialmente tal como ocurrió con Xabi Alonso durante sus jornadas iniciales. Se pondrá en marcha la maquinaria publicitaria habitual y, posteriormente, conforme los duelos aumenten su exigencia, comprobaremos realmente la capacidad de Arbeloa como técnico y si resulta eficiente, mediocre o simplemente otro Xabi Alonso al que dar salida.

Por su parte Florentino Pérez, dueño, diseñador y gestor de todo, conseguirá enmascarar el enorme descalabro de la maniobra Alonso con un reciente y doméstico retoque. Si triunfa se mostrará para recibir aplausos, y si las cosas vuelven a fallar siempre tendrá la opción de afirmar que ese sujeto que apareció con ropa deportiva se trataba de un sustituto temporal. “Por eso no le acompañé”.

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