Un golazo de Vanat brinda el “aprobado raspado” al Girona

Girona, 1 - Osasuna, 0

Un golazo del ucraniano permite al equipo de Míchel ganar al Osasuna y acabar la primera vuelta fuera del descenso

GIRONA, SPAIN - JANUARY 10: Vladyslav Vanat of Girona FC scores their team's first goal during the LaLiga EA Sports match between Girona FC and CA Osasuna at Montilivi Stadium on January 10, 2026 in Girona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Vanat marca de tacón el gol del triunfo del Girona ante el Osasuna en Montilivi

David Ramos / Getty

Apurando hasta el último día, incluso la última noche, para hacer los deberes. El Girona ha sido esta primera vuelta el alumno que no repasa las lecciones a diario, solo espoleado a base de suspensos, en este caso derrotas y el miedo al descenso. Metido en el vagón de cola todo el tramo inicial de la Liga, los gironins han asomado la cabeza en la tabla cuando se cumple el ecuador de la temporada. Sufriendo y con penurias, con muchos más días malos que buenos, el conjunto catalán logró el “aprobado raspado” que pedía en la previa Míchel gracias al triunfo en Montilivi ante el Osasuna con un golazo de Vanat. El ucraniano, máximo goleador del equipo con seis goles, sí sacó nota para alcanzar los 21 puntos que permiten superar el examen parcial, pero que son un aviso de cara a una segunda vuelta donde se pueden repetir los hábitos del mal estudiante.

Lo cierto es que los blanc-i-vermells progresan adecuadamente. Salvo por el lesionado Witsel, Míchel repitió el once que tan buen partido cuajó en Mallorca, aunque esta vez sus pupilos no tuvieron las mismas sensaciones ante el peor visitante, que aún no ha ganado lejos de Pamplona.

Los navarros, rivales por evitar el descenso, comenzaron más agresivos y directos. Blind blocó un disparo claro de Moncayola y Budimir cabeceó fuera un remate franco. El Girona perdía todos los duelos individuales, frío en cada lance como el día en Montilivi. Los gritos de Míchel, que resonaron en una grada con pocos decibelios, sirvieron de acicate para espolear a la parroquia local y a sus jugadores, más dominadores con el paso de los minutos. Pero la amenaza rojilla seguía intacta, en especial con un remate acrobático de Rubén García que después no embocó a puerta Víctor Muñoz.

La asignatura pendiente del Girona, troncal en el fútbol, seguía siendo la producción ofensiva. Un chut fuera de Álex Moreno, tras cazar un balón en el área, y una falta Tsygankov fueron lo más peligroso de los catalanes hasta que Vanat firmó una genialidad al filo del descanso. Se zafó de la defensa Álex Moreno y sacó un centro para el ucraniano, que batió a Herrera con un taconazo en el único disparo a puerta de la primera parte.

Tras la reanudación, el Osasuna volvió a salir más conectado. Los blanc-i-vermells achicaron agua casi toda la segunda parte, solo capaces de sacarse el agobio con balonazos a ninguna parte. Volvió Míchel a dejarse oír, pero la voz se le entrecortó al ver el trallazo de Rubén García al larguero. Moncayola no pudo de dirigir después a puerta el rechace con Gazzaniga vendido. Los gironins solo respiraron con una transición culminada con un disparo cruzado de Bryan Gil y el gol anulado a Vanat. El doblete del ariete se esfumó por un milimétrico fuera de juego.

El arreón se difuminó, sin el control del balón que le gusta al Girona. En el palco, mientras, se santiguaba Quique Cárcel justo antes de que Torró cabeceara fuera. Rezaba el director deportivo y los más de 12.000 aficionados de Montilivi, solo capaces de celebrar el ingreso del ídolo Stuani y de pitar la roja a Lass, que provocó una trifulca tras engancharse con Oroz. El pitido final, a la postre, sonó celestial, igual que un cinco raspado para un alumno que se veía yendo a septiembre.

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