Un Madrid mezquino y calculador halla la recompensa de la final.

At. Madrid 1 frente a Real Madrid 2.

La destreza de Courtois y el acierto de Valverde le alcanzan al conjunto de Xabi Alonso para imponerse a un Atlético falto de gol

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Rodrygo observa cómo su remate ingresa mientras Oblak, tendido en el césped, no logra impedir el segundo tanto del Madrid. 

STR / EFE

Las Claves

  • Fede Valverde adelantó al Real Madrid con un potente disparo lejano y asistió a Rodrygo para asegurar el pase a la final.
  • Thibaut Cour

Gracias al desempeño de Courtois, el Madrid se encontrará con el Barcelona en la definición de la Supercopa. Por cuarto año consecutivo, los saudíes contarán con su anhelada final. Las manos del cancerbero belga y el acierto de Valverde, que facilitó el segundo a Rodrygo, encaminaron al triunfo a los pupilos de Xabi Alonso. El técnico logra margen pero no prestigio, dado que fue una recompensa a la actitud defensiva de su grupo, que especuló durante 89 minutos frente a un Atlético con más voluntad que fútbol.

Existen diversas maneras de iniciar un enfrentamiento, pero pocas resultan tan impactantes y ruidosas como la que protagonizó Fede Valverde en la segunda semifinal de la Supercopa. El futbolista charrúa irrumpió en el duelo con una energía arrolladora. Era inevitable que un zapatazo como el suyo no asombrara a los espectadores y condicionara el desarrollo del derbi madrileño desde el primer momento.

Gallagher y Koke derribaron de forma ingenua a Bellingham mientras progresaba por el eje central, y el líder blanco no dudó en lanzar un potente disparo con su pierna diestra. Aquello recordó a los lanzamientos de falta de Roberto Carlos ejecutados desde prácticamente 30 metros de distancia. Oblak, quien únicamente situó a tres futbolistas en el muro defensivo, fue incapaz de rechazar el esférico aun cuando este ingresó ligeramente por el medio.

Como si no fuera evidente desde el principio, la audiencia en el recinto de Yida se posicionó abiertamente. Se mostraba plenamente inclinada hacia el bando de los blancos. “Así, así, así gana el Madrid”, coreó la afición después del 1-0 e incluso se pitaron con dureza ciertos tramos de control de los colchoneros. Su devoción por los intereses madridistas era tal que se omitieron los abucheos que Vinícius suele recibir recientemente, al estar más enfocado en provocar al Cholo Simeone que en superar a su defensor.

Animado por su anotación, Valverde confrontó a Baena en un roce de gran tensión con ecos de lo sucedido en el parking tras una infracción del futbolista, quien había sujetado la elástica de su oponente. El jugador blanco no se dio por satisfecho y lo desplazó con brusquedad.

En medio de ambos impactos, de distinta naturaleza, el Atlético se mostró desconcertado y por poco concede el segundo tanto al Madrid. Después de un saque de esquina por la banda zurda de Courtois, Baena cedió el esférico, Pubill no pudo cubrir el hueco y Carreras asistió a Rodrygo, quien, teniendo la ventaja, intentó lucirse en exceso al definir y Oblak adivinó su propósito.

Hasta aquel instante, el equipo colchonero solo enviaba balones al área que resultaban sencillos para Rüdiger y Asencio. No obstante, tras el receso para beber, las instrucciones de Simeone funcionaron, pues el Atlético que disputó el tramo final cambió radicalmente, mostrándose vigoroso y directo. Intentaron lograr la igualada, pero chocaron con un Courtois magnífico que protegió la renta de su formación, la cual lucía cada vez más intimidada.

El guardameta belga se mostró imbatible ante un par de remates de Baena y especialmente frente al testarazo de Sorloth tras un saque de esquina ejecutado por un discreto Julián Álvarez, quien no tuvo presencia en el Camp Nou ni destacó en Yida. El atacante noruego dispuso de una nueva oportunidad clara con la cabeza, aunque no previó que el envío de Gallagher sobrepasara a Asencio. Sorloth se topó con el esférico de forma repentina y fue incapaz de orientarlo pese a estar en una ubicación privilegiada para lograr el empate.

La respuesta del Atlético buscó mantenerse tras el intermedio, donde Le Normand entró en lugar de Gallagher. Ese cambio situó a Pubill en la banda y a Llorente en la medular junto a Koke. No obstante, los colchoneros carecieron de puntería en aquel terreno. Todo su empeño resultó estéril. A la primera oportunidad, el Madrid no tuvo clemencia tras haber sido perdonado.

A Valverde le fue suficiente un envío, situado por el costado derecho, para localizar a Rodrygo por el carril central. El jugador brasileño resultó bastante más veloz que Le Normand y esta vez logró vencer por abajo a Oblak.

La puntuación no reflejaba lo hecho por ambos conjuntos, no obstante el Atlético no bajó los brazos, al contrario que el Athletic durante la semifinal inicial. Probablemente debido a que retomaron el ritmo del encuentro de forma inmediata. Giuliano, quien demuestra mayor calidad al observar el campo que al actuar con precipitación, envió un servicio preciso al centro del área chica, sitio en el cual Sorloth superó en el salto a Asencio para reducir la diferencia en el marcador.

Las dificultades se amontonaron para Xabi Alonso, quien tuvo que reemplazar a ambos defensores centrales simultáneamente para terminar empleando a Tchouaméni y Carreras en el centro de la defensa. Hasta el público saudí reprochó la sustitución de Vinícius cuando restaban apenas 10 minutos. Enfocado en el marcador como en contadas ocasiones, la consigna consistía en aguantar de cualquier manera. Y consiguió su objetivo más por los fallos del oponente que por un sólido desempeño defensivo. Griezmann, mediante una tijera, se encontró con Courtois y ni el disparo con efecto de Llorente desde el borde del área ni la oportunidad final de Julián, ya en el tiempo de descuento, tuvieron la puntería necesaria. Se disputará un clásico en el duelo definitivo debido a que se impuso el juego conservador.

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