IAG, matriz de Iberia, Vueling y Level, ha comunicado su interés por hacerse con el 44% de la aerolínea portuguesa TAP que el Gobierno de aquel país ha puesto en venta. Lo ha hecho apenas unas horas antes de que mañana concluya el plazo para realizar esta comunicación. Se suma así a los otros dos grandes grupos europeos de aerolíneas, Air France-KLM y Lufthansa, que también han realizado acercamientos formales.
“IAG confirma que ha presentado una declaración de interés a Parpública, en relación con el proceso del Gobierno portugués para la privatización parcial de TAP”, indican fuentes de IAG. Su consejero delegado, Luis Gallego, ya había aludido a la complementariedad que ofrece TAP a través de sus conexiones con Brasil. Serviría para reforzar el liderazgo de IAG en las conexiones entre Europa y América, sobre todo a través de British Airways e Iberia.
Ocho meses de proceso con negociación de ofertas
En esta fase, el Ministerio de Economía portugués ha lanzado un primer proceso de precalificación, que concluye mañana, como parte de una desinversión que prevé acometer en ocho meses. Tras las muestras formales de interés se abrirá una fase para las ofertas concretas y la negociación con el objetivo de que la decisión final la adopte el Consejo de Ministros portugués.
Las fuentes de IAG advierten de que hay elementos que deben concretarse antes de presentar los términos económicos de la oferta. “Habría que abordar varias condiciones antes de que IAG pudiera proponer una inversión”, afirman, sin concretar los puntos que el grupo dirigido por Luis Gallego querría tratar más a fondo.
En todo caso, el grupo de aerolíneas angloespañol considera que TAP “tiene un potencial significativo dentro de IAG”. “Nuestro modelo descentralizado ofrece márgenes líderes en el sector y se ajusta a la ambición del Gobierno portugués de proteger TAP”, al tiempo que “nuestra trayectoria demuestra cómo invertimos para fortalecer nuestras aerolíneas, lo que beneficia a los clientes, los empleados, las economías locales y los accionistas”, añaden las fuentes.
Mientras IAG defiende un modelo descentralizado, Lufthansa dice que respetará la “identidad portuguesa”
Lo cierto es que la carrera por la privatización de TAP ha despertado una gran expectación y ha atraído a los gigantes del sector en Europa. Un informe de Deutsche Bank cifra en entre 800 y 1.000 millones de euros el valor del 49,9% del capital que el Gobierno de Luís Montenegro quiere privatizar.
Air France-KLM se ha limitado a informar que ha presentado una muestra de interés, mientras que Lufthansa lanza algunos guiños al anunciar que dará la batalla en el proceso. Dice que su intención es establecer una alianza “a largo plazo”, que respetará la “identidad portuguesa” y que quiere reforzar el hub atlántico, con Lisboa como enclave de referencia. También recuerda sus inversiones en el país. Lufthansa, asegura su presidente, Carsten Spohr, quiere “impulsar el crecimiento sustantivo de la compañía aérea”. Al igual que Lufthansa, TAP forma parte de la alianza de aerolíneas Star Alliance.
Los grandes grupos europeos, muy interesados por Brasil
Uno de los principales atractivos de TAP son sus conexiones con Brasil, en las que lidera el mercado europeo, con el 22% del tráfico hacia ese país. El segundo operador en estos enlaces es Air France-KLM, con una cuota del 12%. Otros puntos fuertes son su red de conexiones, con 90 destinos en 37 países, y su marchamo como una de las aerolíneas más seguras del mundo.
Frente a sus competidores, IAG se presenta en esta pugna como el grupo con mayor complementariedad en términos de conexiones, ya que no tiene tan desarrolladas los enlaces con Brasil. La Comisión Europea ha sido tradicionalmente incisiva en cuanto ha detectado solapamientos, como ocurrió con el caso del intento de compra de Air Europa por IAG.
TAP
Privatizada, renacionalizada y también investigada
El Gobierno portugués espera concluir el año que viene la privatización parcial de la aerolínea, renacionalizada en el 2020 ante la falta de actividad por la pandemia. La empresa recibido unos 3.200 millones de euros en fondos públicos y está completando un plan de reestructuración.
Conforme al plan previsto, el Estado cederá un 44,9% de TAP a operadores aéreos con dimensión relevante que ingresen al menos 5.000 millones de euros al año. Se muestra abierto a permitir que el nuevo accionista pueda participar en la gestión. Otro 5% será para los empleados de la aerolínea.
Lo que busca el Gobierno portugués es un proyecto estratégico que dé una perspectiva de crecimiento a TAP y una mayor conectividad a sus aeropuertos, lo que pasa por un refuerzo de las flotas y el mantenimiento de las obligaciones de servicio público de su aerolínea de bandera. En los pliegos también ha incluido una alusión a la necesidad de respetar los acuerdos con los trabajadores.
Todo este proceso se desarrolla mientras la Fiscalía de Portugal se encuentra investigando un posible caso de corrupción en la primera privatización de TAP, realizada en el 2015.
Mientras, TAP está logrando enderezar sus resultados. Tras ganar 125 millones de euros en el tercer trimestre del año, ha conseguido compensar las pérdidas del primer semestre, hasta obtener un beneficio de 55 millones entre enero y septiembre.
