Las Claves
- El buque CMA CGM Jacques Saade lidera el regreso de grandes navieras al Canal de Suez tras años de inestabilidad regional.
- Maersk y CMA CGM reanudan tránsitos por el mar Rojo gracias a gestiones diplomáticas de la Autoridad del Canal de Suez.
- Puertos españoles como Algeciras y Valencia prevén mayor eficiencia logística y reducción de costes con la normalización del tráfico marítimo.
Al comenzar el 23 de diciembre, un coloso de 400 metros de longitud se movía con parsimonia por las márgenes desérticas del istmo egipcio. Se refería al CMA CGM Jacques Saade , uno de los buques de carga más extensos de la Tierra, alimentado por gas natural licuado (GNL), que recorría el Canal de Suez en dirección a Asia. No se trataba de un viaje ordinario: su trayecto representaba el resurgimiento de una de las instalaciones más vitales para el intercambio internacional tras casi tres años de parálisis causada por la inestabilidad en el mar Rojo.
El paso de la nave francesa, junto a acciones análogas de otras firmas de transporte, sugiere un cambio de tendencia en una problemática que desde fines de 2023 impuso el desvío de gran parte de la navegación entre Asia y Europa por el cabo de Buena Esperanza, al sur de África, incrementando tarifas, dilatando cronogramas y estresando los suministros mundiales. Conforme a los registros de MarineTraffic, en esa fecha el CMA CGM Jacques Saade se posicionó como el carguero de mayor tamaño en atravesar el paso marítimo esa semana, dirigiéndose de Marruecos a Asia. Hacia el lado contrario, el CMA CGM Adonis se trasladó desde Singapur hasta Líbano, validando el retorno gradual de las grandes compañías del sector.
CMA CGM y Maersk se encuentran entre las primeras compañías de transporte marítimo en reanudar sus trayectos a través del canal.
Unas jornadas previas, durante el 18 y el 19 de diciembre, el Maersk Sebarok , bajo pabellón de Singapur, atravesó el estrecho de Bab el-Mandeb y el mar Rojo, siendo la embarcación inicial de la danesa Maersk que emplea dicho trayecto en cerca de dos años. Este carguero, con 318 metros de longitud, realiza la ruta desde Salalah (Omán) hasta Nueva York, estimando su arribo a Estados Unidos para el 11 de enero.
Dichas travesías demuestran la repercusión de las gestiones diplomáticas y mercantiles de la Autoridad del Canal de Suez (SCA), liderada por el almirante Ossama Rabiee, quien ha concretado convenios clave con transportistas como Maersk y CMA CGM. Rabiee describió el tránsito del Maersk Sebarok como un “mensaje de confianza en el canal y en el Estado egipcio”. El director ejecutivo de Maersk, Vincent Clerc, sostuvo que la empresa “tomará medidas para reanudar la navegación por el canal de Suez y el mar Rojo, normalizando el tránsito de forma gradual”. CMA CGM, por otro lado, comunicó que la circulación de sus naves iniciales en diciembre constituye una etapa anterior al retorno total.
El reinicio de las operaciones en el canal de Suez permitiría el transporte de 2,1 millones de TEU de acuerdo con los reportes de Sea-Intelligence.
La tregua en Gaza, suscrita durante octubre, ha favorecido este ambiente de creciente confianza en los sectores naval y mercantil. De acuerdo con la Autoridad del Canal, el paso de buques creció un 15% en noviembre y el volumen de mercancías un 26%, si bien la SCA admite que el flujo global ha caído cerca de un 55% desde que comenzó el conflicto. “Confiamos en que el cese al fuego de los hutíes permita que el canal de Suez vuelva a ser lo que era”, manifestó la secretaria general de la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), Rebeca Grynspan.
Desde la óptica nacional, el puerto de Algeciras contempla este cambio con precaución. Su dirigente, Gerardo Landaluce, estima un crecimiento de las operaciones a medio término, si bien avisa de la falta de certezas: “Hay que ser prudentes, porque esto es como sacar la bola de cristal”. Tomando como referencia la información de las empresas navieras, Landaluce indica que el rediseño de los itinerarios arrancaría en la segunda parte del 2026, condicionada a la permanencia de la calma en el área.
Los primeros buques de carga navegando por el Canal de Suez tras haber transcurrido varios meses sin actividad.
La reestructuración de alianzas como Gemini, promovida por Maersk y Hapag-Lloyd, que incrementó el flujo en Algeciras al encaminar navíos por el cabo de Buena Esperanza, facilitaría un incremento en el giro de las flotas, un aumento del espacio operativo y una tendencia descendente en los precios del transporte, potenciando la eficiencia del sector náutico, de acuerdo con lo relatado a Europa Sur . Estas consecuencias favorables alcanzarían a la totalidad del Mediterráneo. Valencia, destacada terminal portuaria de Europa para el comercio con Asia, obtendría ventajas de trayectos más breves, logrando recortes de hasta dos semanas en los periodos de navegación, ahorros en carburante y una disminución de la huella de carbono. Conforme a los datos de Sea-Intelligence, volver a transitar por Suez lograría desbloquear cerca de 2,1 millones de TEU de volumen, si bien podrían producirse momentos puntuales de saturación.
Barcelona, con una tendencia más marcada hacia la entrada de bienes de consumo y la salida de productos agroalimentarios, obtendría fletes más económicos y sistemas logísticos más ágiles. De manera contradictoria, la situación en el mar Rojo ya dio un impulso a los puertos españoles, que anotaron un crecimiento del 6,9% en el tránsito de carga, si bien el retorno a la normalidad en el canal reduciría el estrés en el conjunto de la red marítima europea y afianzaría la relación con Oriente Medio y Asia Oriental.
Para culminar este “renacimiento” de la legendaria vía acuática, Egipto promueve una iniciativa adicional de enorme relevancia táctica: un trazado de tren rápido de 660 kilómetros calificado por las autoridades nacionales como un “nuevo Canal de Suez sobre rieles”. La denominada Línea Verde, que comenzará a operar previsiblemente al concluir el 2026, conectará los enclaves portuarios de Ain Sokhna, situados en el Mar Rojo, con Marsa Matrouh, en el Mediterráneo, en aproximadamente tres horas y movilizará hasta 15 millones de toneladas de carga cada año, lo que representa casi el 3% del tráfico que circula habitualmente por el canal.
Esta iniciativa integra un sistema ferroviario nacional de gran rapidez que abarca cerca de 2.000 kilómetros y se sustenta en un acuerdo de aproximadamente 4.500 millones de dólares suscrito con una agrupación global encabezada por Siemens. Aparte de su relevancia operativa, el trayecto se incorpora al plan de ordenamiento espacial del mandatario Abdel Fatah al Sisi, vinculando ambas costas con recientes núcleos urbanos periféricos de El Cairo, tales como la Nueva Capital Administrativa y Ciudad 6 de Octubre. La meta consiste en reducir la saturación del Gran Cairo, actualizar una infraestructura de trenes obsoleta y potenciar la posición de Egipto como centro de transporte entre Europa y Asia en una época donde el equilibrio de la zona resulta fundamental para el intercambio mercantil mundial.
