
Algo grande está pasando
Matt Shumer, emprendedor tecnológico, ha escrito una publicación en la red X que se ha hecho viral, acumulando 80 millones de visitas en pocos días. Compara lo que está ocurriendo en la IA con los días previos a la pandemia. Los niños iban a la escuela, seguíamos nuestras vidas y oíamos rumores sobre una lejana ciudad china, Wuhan, y un virus que campaba por Italia. Si alguien nos hubiera dicho que estaba acumulando papel higiénico, habríamos pensado que estaba loco. De repente, el mundo cambió, tal vez para siempre.
Shumer, experto en programación, afirma que algo similar siente hoy sobre los desarrollos en IA. Manifiesta que esta ya puede hacer todo el trabajo técnico que él solía hacer, mediante modelos recientes como GPT 5.3-Codex y Opus 4.6, que no solo ejecutan instrucciones, sino que parecen demostrar algo más: “Había en ello, por primera vez, algo parecido al juicio. Al criterio. Esa sensación inexplicable de saber cuál es la decisión adecuada. Justo lo que siempre se afirmó que la IA jamás podría tener”.

Esos sistemas, entrenados para optimizar los procesos de programación, pueden desarrollar código para perfeccionarse a sí mismos. El bucle de mejora es muy acelerado. Para Shumer puede parecer exagerado, pero “el cambio profundo está ya en marcha. Esto es algo que nadie fuera del sector tecnológico entiende todavía. Damos la señal de alarma porque esto ya nos ha pasado. No estamos haciendo predicciones. Les contamos lo que ha ocurrido en nuestros trabajos, y les advertimos de que son los siguientes”.
Hace dos años la IA ejecutaba de forma autónoma trabajos que ocupaban algunos minutos a un humano. El año pasado ese tiempo ya era de una hora; y hoy llega a las 7 horas, casi una jornada. Refiriéndose a su trabajo de programador, Shumer dice: “Describo lo que quiero construir, en lenguaje sencillo, y simplemente aparece. No es un borrador que tenga que corregir. Es el resultado final. Me alejo del ordenador durante cuatro horas y, al volver, encuentro el trabajo bien ejecutado, sin necesidad de correcciones”.
Coste
El entrenamiento se encarece, pero el uso de la IA se abarata hasta diez veces al año, acercando capacidades casi infinitas a coste marginal cero
Las expectativas creadas son increíbles. Si estas capacidades se contrastan, una auténtica revolución está a punto de producirse. Quizá por ello las grandes tecnológicas (Google, Amazon, Meta y Microsoft) han sorprendido con la magnitud de sus planes de inversión: 600.000 millones de dólares en nuevos chips, factorías de IA y supercomputadores. Son los niveles más altos de gasto de capital corporativo de la historia.
Se acelera la carrera por la IA con decisiones financieras arriesgadas: reducir dividendos y retornos a los accionistas para sufragar estas gigantescas inversiones, agotar reservas de efectivo, emitir deuda o acudir a los mercados de capitales. Las dudas sobre la capacidad de soportar este esfuerzo y la incertidumbre sobre el retorno de la inversión han generado sustanciales caídas en la bolsa.
El pesimismo se ha extendido y las pérdidas de valor en el sector tecnológico (900.000 millones) han superado las previsiones de inversión. El tsunami de la IA está chocando ya contra las rocas del mercado. Se empieza a producir un proceso de selección darwinista de estrategias ganadoras y perdedoras entre la primera oleada de empresas de IA.
¿Quién está mejor posicionado? Microsoft, que se anticipó con una inversión visionaria en OpenAI, parece ahora rezagada, sin modelo de lenguaje propio destacado. La líder de la avanzadilla, OpenAI, tiene dificultades para obtener la financiación necesaria para seguir esta despiadada carrera de computación, y explora negocios colaterales, como añadir publicidad ( ads ) a su pantalla. Apple sigue una estrategia alternativa, esperando el momento adecuado para incorporar la IA en el dispositivo final y renacer con un AI-Phone. Google, que llegó tarde al gran océano azul de la IA generativa, gana ventaja (dispone de datos y capital y avanza en el diseño de chips propios).
Aceleración
La IA ya ejecuta jornadas completas de trabajo técnico y se perfecciona a sí misma, acelerando el bucle de mejora
Y siguen pasando cosas sorprendentes. Los costes de entrenamiento de los modelos crecen brutalmente, pero la inferencia (el uso final) se abarata a ritmos de entre 5 y 10 veces por año. Tendremos razonamiento , capacidad matemática, de programación y lingüística prácticamente infinita a coste marginal cero. En ciencia, se suceden noticias desoncertantes: Claude (modelo de lenguaje de Anthropic, startup fundada por un ex OpenAI) parece escribir de forma autónoma un paper completo de economía en seis horas, listo para enviarse a un top journal . GPT 5.2 ha descubierto una fórmula inédita de física teórica sobre amplitudes de gluones (partículas fundamentales) que fue posteriormente verificada por físicos.
¿Llegará la IA a transformar la economía, en forma de adopción masiva, disrupción generalizada y multiplicación de las aplicaciones corporativas? ¿O estamos ante la mayor burbuja de ficción de la historia? Para Erik Brynjolfsson, profesor de Stanford y uno de los mejores investigadores sobre el impacto de la IA, se empieza a percibir su efecto en la productividad norteamericana.
El PIB ha crecido un 3,7% en el último trimestre, pero lo ha hecho con 400.000 empleos menos. Especialmente, parece que las compañías en sectores afectados por la IA están contratando muchos menos empleados júnior. La IA afecta a la gente joven. Surge una duda inquietante: ¿avanzamos hacia una economía mucho más productiva, dirigida por IA, pero donde sea cada vez más difícil encontrar un trabajo? Eso extendería peligrosamente la desigualdad.
La IA puede crear una formidable barrera de entrada para los profesionales jóvenes, que justo realizan aquello que la IA hace mejor: análisis, síntesis de datos, redacción de informes o programación informática.
La IA alterará el funcionamiento meritocrático de las carreras profesionales
La diferencia entre un buen y un mal profesional joven en tareas cognitivas se podía medir en la calidad de sus trabajos y en su productividad. Hoy, la IA uniformizará esos resultados. Quien empiece de cero tendrá herramientas mucho más poderosas de las que tuvimos nosotros, pero será más difícil que se diferencie del resto y se construya una marca y una trayectoria propia. La productividad crece, pero la puerta de entrada se estrecha.