La inteligencia artificial cambia las reglas de la banca
Tecnología y finanzas
La nueva frontera tecnológica genera grandes expectativas de crecimiento, pero está llena de amenazas que preocupan a los supervisores

Sam Altman, CEO de OpenAI, junto a Carlos Torres, presidente del BBVA

“Esto no va a suceder en diez años, sino en cuatro o cinco. Es un game changer y va a ocurrir mañana”. El comentario lo hizo esta semana la presidenta del Santander, Ana Botín, al hablar de la inteligencia artificial (IA) durante la presentación del nuevo plan estratégico del banco hasta el 2028, con el que aspira a elevar en más del 40% el beneficio y alcanzar los 20.000 millones de euros. Ninguna corporación del Ibex ha ambicionado hasta la fecha estas cotas. Y la novedad es que una buena parte del empuje va a tener a la IA como protagonista.
El negocio bancario ha estado convaleciente durante años por el golpe de la Gran Recesión primero y el escenario de tipos de interés ultrabajos después. Con las subidas de BCE se han desatado unos beneficios récord y, contra todo pronóstico, los bancos siguen anunciando que las ganancias continuarán creciendo gracias a las inversiones en tecnología. Las nuevas plataformas permiten ganar escala y tienen a la IA como el gran aliado para elevar la productividad y reducir costes.
“La IA está transformando ya el negocio de los bancos tanto internamente, automatizando tareas repetitivas, como en su interacción con sus clientes y no clientes a través del análisis de grandes volúmenes de datos en segundos y optimizando modelos predictivos”, afirma José Luis Cortina, presidente de la consultora Neovantas. Para Cortina, la carrera ya ha comenzado y no conviene quedarse atrás: “Aquellas entidades que incorporen la IA de forma más acertada en los próximos años dispondrán de ventaja competitiva”.
Además del Santander, el BBVA es el otro banco español que ha logrado firmar un acuerdo estratégico en la meca de la IA. Su presidente, Carlos Torres, ha estrechado la mano de Sam Altman para incorporar a sus procesos la tecnología OpenAI. Además, CaixaBank está realizando fuertes inversiones en tecnología como parte de un prometedor plan de inversión de 5.000 millones de euros. El nuevo consejero delegado del Sabadell, Marc Armengol, llega con un perfil tecnológico y con el encargo de encajar la IA en el negocio.
Los expertos coinciden en que la banca lidera el pelotón de empresas entregadas al nuevo paradigma. “En IA tradicional, como es el caso del machine learning y del deep learning , el sector financiero lleva más de una década industrializando modelos que hoy forman parte de su operativa básica”, asegura Miguel Fernández, responsable de servicios financieros de Sopra Steria España. Eso le permite detectar fraudes en tiempo real, analizar la calidad de los clientes al conceder un préstamo, prevenir el blanqueo de capitales o personalizar ofertas. “Estas capacidades están consolidadas y cuentan con prácticas maduras de explotación”, asegura. Sin embargo, “la adopción de IA generativa se encuentra aún en una fase temprana” y es la que va a poner patas arriba el negocio.
Morgan Stanley calcula que la IA puede acabar con el 10% de toda la fuerza laboral de la banca en Europa de aquí al 2030
Pese a las expectativas, no todo son celebraciones en torno a sus efectos revolucionarios. Los bancos pueden verse amenazados por nuevos gigantes digitales y se asoman a riesgos desconocidos que el BCE y el Banco de España ya están empezando a calibrar. A eso se suma la preocupación en la plantilla por una posible destrucción masiva de empleo. Un reciente informe de Morgan Stanley concluye que la IA amenaza 200.000 puestos de trabajo en la banca europea hasta el 2030. Es el 10% de toda su fuerza laboral.
Iván López, socio de la Unidad de Regulación Financiera y Riesgos de PwC, cita varios riesgos en torno a la IA. El primero es la opacidad y “una falta de “explicabilidad que dificulta garantizar el cumplimiento regulatorio y su revisión por auditores o supervisores”. También puede haber sesgos y discriminación entre clientes con efectos reputacionales o posibles sanciones. Además, la complejidad del modelo puede tener consecuencias adversas, incluidas las “alucinaciones” de la IA. A eso se añaden riesgos de ciberseguridad, de dependencia de proveedores tecnológicos externos y de cumplimiento con la regulación en marcha. Un informe de la propia PwC apunta a la gobernanza, la ética y la privacidad como elementos sensibles.
El BCE ya está analizando la exposición de los bancos a la IA y solicitando información a algunos de ellos acerca de su uso. Por ahora, las tareas que asume la nueva tecnología forman parte sobre todo de la operativa interna, pero ya hay gestores empezando a contactar con clientes. Dentro de poco tomará decisiones y los supervisores no se quieren relajar. La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, avisó hace unos días del “riesgo de rebaño” que puede provocar la IA a causa de la “homogenización de los algoritmos”.
Al ser preguntados en las últimas ruedas de prensa por la posible destrucción de empleo, los directivos matizan los temores. Santander o BBVA están contratando perfiles tecnológicos. También lo hace CaixaBank, cuyo consejero delegado, Gonzalo Gortázar, mostró su confianza en que “la inteligencia artificial no va a suponer una reducción de empleo”. Sí va a permitir hacer mucho más con menos recursos. La primera ejecutiva de Bankinter, Gloria Ortiz, indicó que cualquier eventual reducción de plantilla asociada a la IA no será traumática y puede abordarse con las salidas naturales por jubilación o cambio de empresa. Su banco acaba de lanzar un nuevo programa llamado IA First cuya puesta en marcha liderará ella misma.
Mientras, por abajo y por arriba acechan otras dos amenazas. Los neobancos ganan cuota poco a poco y algunas entidades como Revolut están alcanzado márgenes superiores al 80% sin sucursales y un número muy reducido de empleados. Lo hacen mientras los gigantes tecnológicos como Apple, Amazon, Microsoft o Google cuentan con herramientas de IA y alcance para comerse el mercado. Si no lo hacen es porque la fuerte regulación bancaria limita por ahora su entrada y los mantiene a raya.
La IA es una de las piezas clave en el reto de seguir elevando los beneficios por encima de niveles récord
Otra de las grandes preocupaciones del Banco de España tiene que ver con la dependencia de proveedores tecnológicos extracomunitarios. Según la Autoridad Bancaria Europea (EBA), el 70% de ellos procede de fuera de la UE, y el 50% se encuentra en Estados Unidos. Estos terceros operadores ofrecen ventajas en términos de costes, pero los bancos no quieren renunciar a mantener el control sobre los procesos y los datos.
Otra incógnita es la de la velocidad a la que se producirá el cambio. “Vemos dos grandes visiones, una más disruptiva, que anticipa un cambio estructural en la relación con el cliente y en el diseño y gestión de los productos; y otra más moderada, que pone el foco en mejoras de eficiencia y automatización de procesos”, afirma Javier Echániz, socio responsable de IA & Data de Deloitte. “La hipótesis disruptiva gana fuerza”, señala, pero “la banca opera en un entorno muy regulado y basado en la confianza, y eso moderará la velocidad del cambio”. En todo caso, coincide en que las entidades ya no pueden esperar a ver cómo evoluciona el modelo. “Los bancos que empiecen hoy a experimentar y redefinir su propuesta de valor serán los que lideren esa transformación”, asegura.
Los ‘neobancos’ por abajo y los gigantes digitales por arriba no dejan de acechar a los bancos tradicionales
Queda por conocerse si a la IA se le verá el plumero cuando tenga que hacer de árbitro. Un ejemplo de sus sesgos y también de la presencia de los nuevos competidores lo muestra un barómetro recién publicado por Science 4 Insights. Es el primer análisis sistemático acerca de cómo los asistentes de IA recomiendan bancos en España. Después de hacer 495 preguntas a seis IA distintas sobre recomendaciones de productos como hipotecas o préstamos, los resultados son, según indican desde la firma, “sorprendentes”. Falta criterio.
Entre otras cosas, Revolut, que ni siquiera ofrece crédito para comprar vivienda, ocupa el tercer puesto, mientras que otros dos neobancos , Openbank –filial del Santander– y el alemán N26, ocupan la cuarta y sexta posición. Está visto que a la IA le gustan los bancos ligeros creados en torno a la tecnología. No acaba de ver la gracia en otras entidades que disponen de millones de clientes ni a la posibilidad de visitar una sucursal o incluso hablar con un ser humano.
Reubicaciones y reemplazos
Por ahora los bancos no están recortando plantilla pese a su nueva orientación tecnológica. Al revés, informan de vez en cuando de contrataciones de nuevos perfiles muy diferentes a los tradicionales. Ahora quieren matemáticos, ingenieros, analistas de datos, especialistas en ciberseguridad y, por supuesto, expertos en IA. En el 2025, las principales entidades elevaron sus plantillas en España por segundo ejercicio consecutivo y consolidaron una fuerza laboral que venía cayendo año a año desde el 2014. Siguen cerrando oficinas, pero eso ya no significa que sobren empleados.
Los expertos creen que con la IA puede darse un primer momento de contrataciones seguido de una reducción de plantilla una vez la nueva tecnología esté del todo desplegada. Existe también la tesis inversa: salidas ahora y contrataciones más a largo plazo. A nivel profesional, se esperan reubicaciones en otros departamentos y un gran reemplazo de tareas. El empleado de banca será muy diferente en poco tiempo a la imagen que ahora tienen los clientes de él.
El presidente de Neovantas, José Luis Cortina, sostiene que “la automatización de tareas repetitivas que la IA ya está empezando a hacer en la banca conllevará sin duda una reducción de puestos de trabajo en el corto y medio plazo”. Sin embargo, “esta reducción podría verse menguada en la medida en que los recursos que liberen tiempo puedan utilizar su disponibilidad extra para otras tareas de mayor valor”.
La propia IA, vaticina, demandará empleo para su puesta en marcha y mantenimiento, y creará nuevas funciones. “Por todo ello, no creemos que la IA provoque una fuerte destrucción de empleo en banca, sino más bien una cierta reducción en la medida que se acompase con el cambio en la naturaleza de las nuevas tareas”, añade.
