El euro digital costará al pequeño comercio la mitad que el “monopolio” de Visa y MasterCard
Pagos
El BCE asegura que la privacidad queda garantizada y ve “ambicioso” el interés de España por adelantarlo un año ante las amenazas a la autonomía estratégica

Sede del BCE en Fráncfort.

El Banco Central Europa (BCE) ya está metido de lleno en su proyecto estrella del euro digital, con el que aspira a reducir la fuerte dependencia en el mundo de los pagos de los gigantes estadounidenses. Sin embargo, no piensa expulsar a ninguno de ellos, sino jugar con las reglas del mercado, según indican fuentes del BCE y del Banco de España. Desde estas instituciones hablan de la “sensación de monopolio” de Visa y MasterCard y enfatizan la importancia de evitar que, con el retroceso del dinero en efectivo, los europeos se vean a merced de empresas extranjeras.
Un ejemplo de la dependencia de los proveedores estadounidenses se encuentra en el caso del juez de la Corte Penal Internacional Nicolas Guillou, a quien, tras quedar sancionado por Estados Unidos, Visa y MasterCard le han bloqueado los pagos. Es una demostración de que incluso dentro de la zona euro las transacciones con tarjetas o pagos digitales quedan a merced de empresas extranjeras.
Las fuentes manejan con datos de consultoras unos porcentajes sobre lo que pagan los comercios por los datáfonos de los que se valen Visa y MasterCard. Según sus cálculos, los pequeños comercios están pagando cerca del 1% de la compra en comisiones, mientras que los grandes comercios, que mueven elevados volúmenes, abonan apenas el 0,25%. El BCE calcula que el euro digital generará un coste de entre el 0,45% y el 0,5%, con lo que es incentivo para los comerciantes.
Reducir a la mitad un coste de 3.750 millones
Los pequeños comercios pagan al año en la zona euro 3.750 millones de euros por los datáfonos. El BCE estima que se ahorrarán casi 2.000 millones. A Visa y MasterCard no se las expulsa, pero como mínimo deberán competir con un nuevo proveedor bajando las comisiones o dando servicios añadidos. “Estamos creando más competencia en el mercado europeo”, dicen desde el BCE y el Banco de España.
De los 3.750 millones, la mitad se lo llevan estas empresas extracomunitarias. El 25% se lo queda el banco del consumidor y el otro 25%, el banco del comerciante. PayPal puede llevar a cobrar el 4%, dicen las fuentes.
El BCE garantiza que no accederá a los datos de la transacción
Desde el BCE y el Banco de España se están preparando para posibles bulos explicando que no tendrán acceso a los datos personales de las personas que se hagan pagos entre ellas en euros. Sí se aplicarán las limitaciones ya en vigor en el dinero en efectivo relacionadas con el blanqueo de capitales y la prevención del terrorismo.
Está por verse cuál es el importe máximo que cada persona podrá tener en euros digitales. Se baraja como referencia la cifra de 3.000 euros, pero se consultará con los países para su aprobación en el Consejo Europeo y, en última instancia, en el BCE.
El Gobierno pide acelerar el proyecto, pero el BCE está pendiente de la legislación
La autonomía estratégica se ha convertido en un asunto urgente y el Gobierno español ha reclamado adelantar la entrada en vigor del euro digital un año, al 2028. Para el BCE, es un objetivo “ambicioso”. En mayo está previsto que el Parlamento Europeo aborde la nueva ley para implantarlo. Luego deberá trabajarse en los trílogos, con lo que este año se irá en desarrollar la regulación. Desde ese momento, la previsión es ponerlo en marcha en dos años.
Hay más detalles: el euro digital es pionero, no hay nada parecido a un dólar digital. Podrán hacerse pagos off line. Es para pagar en la zona euro, aunque podría extenderse a terceros países si hay acuerdos por medio. Apple o Amazon no podrán ofrecer wallets con el euro digital, salvo que se hagan con licencias de pagos en la zona euro.
Los usuarios no podrán independizarse de los bancos, y se les compensará
Otra gran incógnita es el papel que jugarán los bancos. Por lo pronto, los usuarios no podrán independizarse de ellos mediante una app del BCE que permita pagar al margen de ellos. Sin embargo, los bancos van a estar obligados a ofrecer como medio de pago el euro digital y a invertir en nuevas plataformas.
Desde el BCE señalan que la pretensión no es sustituir el euro digital por una cuenta bancaria. El banco deberá conectarse al sistema y distribuir euros digitales, pero manejará la relación final con el consumidor, sin que se le obligue a aceptar nuevos clientes. “La única diferencia es que se conectan a la plataforma del Eurosistema”, dicen las fuentes. Argumentan que la propia legislación buscará que a la banca se le compense por esos costes.
Los bancos pueden ofrecer el euro digital en una aplicación separada o en la propia aplicación del banco, con lo que, según el BCE, no perjudicará a sus servicios.
El BCE también abrirá los estándares del euro digital a Bizum. Lo que tiene en mente es la posibilidad de que cada usuario elija cómo pagar en función de varias alternativas, ya sean Bizum, euro digital o cualquier otra, Visa o MasterCard incluidas.
