La gamba y algunos pescados peligran para esta Navidad
Consumo
El Govern pide más días de pesca y critica la rigidez de la UE

Una persona trabaja en el Puerto de Arenys

Como si fuera el día de la marmota o una pesadilla que se repite justo antes de Navidad, la mayor parte de la flota pesquera de arrastre de los puertos catalanes vuelve a mirar con preocupación a la que debería ser la mejor época del año, cuando mejor se paga el pescado porque se dispara la demanda. La razón, la polémica regulación de la Unión Europea (UE) que limita los días de pesca para favorecer a priori la recuperación de los caladeros y las especies amenazadas.
La mayoría de barcas de arrastre, las que pescan mayor cantidad de pescado, han agotado los días autorizados por la normativa comunitaria (entre 100 y 130 jornadas en este 2025). El resultado, que el 80% de la flota pesquera de este arte de pesca está amarrada en puertos como el de Tarragona, l’Ametlla de Mar o La Ràpita.
Si la UE no amplía los días de pesca, atendiendo la petición del Govern, peligra el abastecimiento de algunos de los pescados y especies de marisco con mayor demanda en Navidad.
Hace tiempo que pescadores y armadores intentan que se escuche su voz. La alerta la disparó este jueves el conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, Òscar Ordeig. “No habrá todo el pescado fresco que toca, sobre todo gambas”, dijo en RAC1.
Con el 80% de la flota de arrastre parada, sin excepción europea una parte de la demanda se quedará por cubrir
El Govern no arroja la toalla y confía en el trabajo realizado desde hace meses para aportar a Bruselas informes científicos que avalan sobre el papel el buen estado de las especies más sensibles, como la gamba. “Es necesario que la política pesquera comunitaria responda a la realidad”, añadió.
El tiempo juega en contra del sector de la pesca, a mediados de noviembre y a un suspiro de dispararse la demanda en mercados y restaurantes. La situación desgraciadamente no es nueva. El pasado año, también en vísperas de fiestas, la flota pesquera se quedó sin el cupo de días para poder salir a faenar.
La presión del sector pesquero en bloque, con el apoyo del Govern y del Estado, tuvo entonces una solución que, como ya se advirtió, ha acabado por ser un lastre. Los responsables comunitarios permitieron la apertura excepcional de los caladeros, pero con la exigencia de que las cofradías lo descontaran del número total de capturas previstas para el 2025.
El pan para hoy y hambre para mañana explica en parte la situación actual. Con menos días de capturas en el cómputo global, el marcador de las barcas de arrastre ha llegado a cero antes de poder dar respuesta a la demanda que llega antes y durante la Navidad. Lo más preocupante es que no peligra solo la gamba o el rape, está en riesgo la continuidad de un sector desde hace años al límite y sin relevo generacional.