Economía

El reto de llevar la conectividad a cada rincón de la ciudad

#ConnectingTheDots

Quioscos, farolas y otros elementos cotidianos se transforman en soportes tecnológicos que refuerzan la cobertura, mejoran la experiencia ciudadana y preparan a las ciudades para los servicios del futuro

Según datos de Eurostat, en 2024 el 70,9% de los europeos utilizó dispositivos conectados a Internet cada día 

Según datos de Eurostat, en 2024 el 70,9% de los europeos utilizó dispositivos conectados a Internet cada día 

Getty Images

Hoy, alrededor del 75% de la población de la Unión Europea vive en entornos urbanos en los que comparte espacio, tiempo y una realidad cada vez más digitalizada. Según datos de Eurostat, en 2024 el 70,9% de los europeos utilizó dispositivos conectados a Internet cada día. Basta con detenerse unos segundos en una calle de Londres, París, Barcelona o Madrid y observar los móviles en las manos, los auriculares puestos o las pantallas encendidas para hacerse una idea del volumen de conexiones que se producen de forma simultánea e ininterrumpida. 

La conectividad fluye con la misma naturalidad que la vida urbana. Pedimos la cena desde el sofá en apenas dos clics. Viajamos en el metro mientras revisamos mensajes, noticias o vídeos. Hacemos una videollamada desde una cafetería para felicitar el cumpleaños a alguien que está lejos. Todo ocurre de forma casi automática, sin darnos cuenta.

La conectividad fluye con la misma naturalidad que la vida urbana: pedimos la cena desde el sofá en apenas dos clics y viajamos en el metro mientras revisamos mensajes, noticias o vídeos

Detrás de esta aparente sencillez hay, sin embargo, una infraestructura compleja y una tecnología que permite el flujo masivo de información. Además, hoy no solo nos conectamos los ciudadanos, sino que también lo hacen elementos que forman parte de nuestro día a día y que facilitan nuestra vida. Se conectan los autobuses, los semáforos, las farolas, las cámaras de tráfico… y hasta los quioscos.

Un quiosco en la ciudad de Málaga 
Un quiosco en la ciudad de Málaga Oliver Foerstner

La nueva vida de los quioscos de prensa

Cualquier ciudad de España conserva muchos de estos puestos urbanos capaces de trasladarnos a una época no tan lejana. “Cuando éramos pequeños comprábamos en ellos el periódico, cromos o chuches”, recuerda Luis Sancho, director general de Urban Service Point durante su intervención en Connecting the dots. Un videopodcast sobre cómo las conexiones invisibles lo hacen todo posible. Hoy, esos espacios icónicos viven una segunda vida. Sin perder su esencia, se han convertido en piezas clave para la conectividad urbana.

“Las ciudades inteligentes son un objetivo común en Europa”, explica Sancho. Para alcanzarlo es imprescindible mejorar la cobertura en zonas de alta densidad. Urban Service Point está contribuyendo a ello. “Gracias a nuestra colaboración con Cellnex”, nos cuenta, “estamos desplegando conectividad 4G y 5G en quioscos de toda España”. Y algo muy importante, se está logrando sin alterar el paisaje urbano. “Utilizamos small cells, antenas muy pequeñas, de entre 20 y 30 centímetros”, detalla Sancho.

Algunos quioscos incorporan antenas en el techo, ofreciendo una red pensada para que millones de personas puedan conectarse al mismo tiempo 
Algunos quioscos incorporan antenas en el techo, ofreciendo una red pensada para que millones de personas puedan conectarse al mismo tiempo Getty Images

Dichas antenas están integradas en el techo del quiosco, pintadas y adaptadas para que todo quede homogéneo. La conectividad se incorpora a la ciudad respetando su estética y ofreciendo una red pensada para que millones de personas puedan conectarse al mismo tiempo sin fricciones. También para habilitar nuevos usos que marcarán el futuro urbano. “El 4G y el 5G tienen que ver con la velocidad de los datos. Gracias a estas small cells, casos de uso como los vehículos autónomos empezarán a ser una realidad”, nos cuenta Sancho. 

Estas soluciones están, además, preparadas para el futuro. “Hablamos de un modelo multiservicio”, explica Sancho. Poco a poco se integrarán en los quioscos cajeros automáticos, lockers o puntos de conectividad. En otras palabras, se convertirán en auténticos centros de servicios para el barrio, sin descuidar su función original de venta de prensa.

Las antenas están integradas en el techo del quiosco, pintadas y adaptadas para que todo quede homogéneo. La conectividad se incorpora a la ciudad respetando su estética

Ahora bien, esta transformación demanda una colaboración constante entre diferentes empresas. “Urban Service Point es uno de nuestros colaboradores más importantes en el despliegue de 5G en el mobiliario urbano de las grandes ciudades”, señala Jordi Sanchís, Site Management Director de Cellnex Spain. Y no cabe duda de que esta tecnología supone un salto cualitativo para la conectividad. 

“El 5G ofrece mayor ancho de banda, mejora la calidad de transmisión de los datos y reduce la latencia”, explica Sanchís. Al mismo tiempo plantea nuevos desafíos, ya que tiene menor capacidad de penetración en edificios y un alcance más corto. “Ahí es donde entra Cellnex”, señala. ¿La solución? “Estamos aumentando el número de estaciones y small cells”. Comenta.

Skyline de la ciudad de Tokyo 
Skyline de la ciudad de Tokyo Marco Bottigelli

La conectividad urbana, un reto tecnológico y social

Lograr esa conectividad fluida en las ciudades no es sencillo. Bajo esa aparente normalidad se esconden muchos retos para operadores y propietarios de infraestructuras. Cada edificio, cada calle estrecha y cada plaza plantea un desafío distinto. Las ciudades imponen límites físicos y normativos. A ello se suma la necesidad de no interrumpir la vida urbana mientras se despliegan las infraestructuras. 

Para responder a esa complejidad, las respuestas no pueden ser únicas ni rígidas. “Trabajamos con distintas soluciones según el entorno”, explica el responsable de Cellnex en Reino Unido. No todos los espacios se comportan igual. “Diseñamos soluciones para edificios de todo tipo: oficinas con múltiples inquilinos, salas de conciertos, estadios u hospitales; cada entorno interior necesita una respuesta específica”, afirma.

Lograr esa conectividad fluida en las ciudades no es sencillo. Bajo esa aparente normalidad se esconden muchos retos para operadores y propietarios de infraestructuras

Edificio con oficinas en París 
Edificio con oficinas en París EschCollection

En las calles, la clave está en aprovechar lo que ya forma parte del paisaje urbano. “Normalmente instalamos las small cells en farolas, que son infraestructuras omnipresentes”, señala el portavoz de Cellnex en el Reino Unido. Esa lógica permite acercar la conectividad al ciudadano sin añadir elementos invasivos. Pero no es el único soporte. “También las colocamos en vallas publicitarias, marquesinas de autobús, quioscos o dentro de antiguas cabinas telefónicas”, añade. 

Esta capilaridad es la que permite que la red soporte picos de uso extremos. Pensemos en una tarde de viernes en el centro de una gran ciudad con terrazas llenas, tráfico intenso, turistas consultando Google Maps o repartidores coordinando entregas. Todo ocurre a la vez. Y todo necesita conectividad.

A menudo las small cells se instalan en farolas, que son infraestructuras omnipresentes 
A menudo las small cells se instalan en farolas, que son infraestructuras omnipresentes Getty Images

Mirar al futuro implica asumir que esta exigencia no hará más que crecer. “Dentro de diez años, el mundo será un lugar muy diferente”, anticipa el portavoz de Cellnex en el Reino Unido. “Habrá aún más inteligencia artificial y se necesitará mucha más conectividad para respaldarla”. En su opinión, las ciudades contarán con redes extremadamente densas. “Veremos muchas small cells, más torres macro y una infraestructura cada vez más compartida, con 5G omnipresente y también 6G”, opina. 

Y en ese futuro cercano, continúa, “se exigirá una latencia muy baja para casos de uso como los vehículos conectados”. Además, surgirán nuevos servicios urbanos como “servicios públicos impulsados por la IA, experiencias personalizadas y superposiciones de realidad aumentada”, comenta. Y el gran desafío de la conectividad urbana es hacerlo posible sin que se note, que la tecnología esté ahí, sosteniendo la vida urbana, pero sin robarle protagonismo.

“Dentro de diez años, el mundo será un lugar muy diferente, habrá aún más Inteligencia Artificial y se necesitará mucha más conectividad para respaldarla”, anticipa el portavoz de Cellnex en Reino Unido

El desafío de las zonas urbanas donde no llega la conectividad

Puede parecer una paradoja, pero sucede. Incluso en ciudades densamente conectadas, donde millones de personas se enlazan a la red al mismo tiempo, existen espacios donde la señal es débil o inexistente. ¿Y esto por qué ocurre? Las ciudades son capas de historia superpuestas y esa diversidad también condiciona la conectividad. 

Uno de los grandes retos está en los propios edificios. “Hay muchos edificios antiguos en los centros urbanos con muros de piedra gruesos, y también construcciones más recientes con acero, hormigón y vidrio metalizado”, explica el portavoz de Cellnex en Reino Unido. “Estos materiales frenan la conectividad y provocan reflejos, y a veces la situación incluso empeora respecto a la anterior”. A ello se suman normativas patrimoniales, limitaciones estéticas o la dificultad de coordinar a múltiples propietarios. Sin embargo, cada vez se diseñan más soluciones específicas para cada entorno. Y, poco a poco, incluso esos puntos ciegos empiezan a iluminarse.

Etiquetas