
El canario en la mina
La IA se halla en el foco mediático por múltiples causas. Ignoremos, temporalmente, sus consecuencias en los mercados de bonos de EE.UU., el recelo que provocan los altos precios de las firmas tecnológicas o las proyecciones de mejora en la productividad. Todas estas son materias de gran relevancia. Sin embargo, hoy deseo focalizarme en sus repercusiones laborales, un área con profundas contradicciones que suelen concluir juzgando al autor: se califica de pesimista a quien augura un resultado global dañino y de optimista a quien argumenta lo inverso. No soy amigo de los encasillamientos, sobre todo de aquellos ad hominem y, por tal motivo, acostumbro a apoyarme en las estadísticas. Pero como en esta materia caminamos a ciegas, permítanme examinar diversos informes recientes acerca de su influencia en el trabajo que nos permitan entender lo que ya está pasando.
La investigación realizada por Hosseini y Lichtinger ( Generative AI as Seniority-Biased Technological Change: Evidence from U.S. , agosto 2025), analizando a más de 60 millones de empleados en EE.UU., sugiere que hay una repercusión desfavorable evidente en el mercado laboral para jóvenes, manifestada mediante una disminución de las incorporaciones. De forma similar, Brynjolfsson y Chandar ( ¿Canarios en la Mina de Carbón? Seis Realidades sobre las Consecuencias Laborales Recientes de la Inteligencia Artificial. , noviembre 2025) sostienen que la influencia de la IA es tangible y afecta especialmente a personas de entre 20 y 25 años en sectores específicos como el soporte al usuario o la programación informática. Según estos autores, las remuneraciones no bajan directamente, sino a través de la pérdida de puestos o el descenso en los fichajes; además, es preciso diferenciar las consecuencias por tipo de labor: la ocupación decrece en funciones donde la IA actúa como reemplazo y crece donde sirve de apoyo, siguiendo los planteamientos de Acemouglu y Johnson ( Power and Progress. Our Thousand-year struggle Over Technology and Prosperity , 2023). Como dato curioso, conviene mencionar las posibles consecuencias de determinados chatbots en el sector minorista y el comercio electrónico: mediante órdenes sencillas, estas herramientas logran rastrear datos en la red, contrastar precios y, finalmente, tramitar la adquisición.
Diversas investigaciones indican que la IA reducirá las plazas laborales para personas de 20 a 25 años.
Los indicios iniciales de las repercusiones adversas de la IA en el ámbito laboral, la certeza de que tales impactos podrían ser sumamente graves y el forzoso incremento de la disparidad social que generarán constituyen diversos motivos que han impulsado al Gobierno británico a evaluar el establecimiento de un ingreso básico universal, sufragado mediante gravámenes aplicados a las compañías tecnológicas.
Resulta verídico que la inteligencia artificial terminará incrementando el rendimiento y la expansión económica, tal como sostiene el próximo dirigente de la Fed Kevin Warsh. Sin embargo, es bien sabido que el alza del PIB y el progreso global del bienestar no equivalen a lo mismo. Y para un extenso sector de la población, si no ocurre una compleja mediación estatal, el panorama se presenta sombrío.
Los jóvenes americanos, el canario en la mina, anuncian un difícil futuro.