Economía

Los empresarios presionan por soluciones, mientras los trabajadores mantienen su postura.

Mercado laboral

España encabeza el número de bajas por incapacidad.

Un centro de atención primaria en Barcelona

Un centro de atención primaria en Barcelona

Miquel González / Shooting / Colaboradores

El ausentismo laboral ha crecido hasta convertirse en uno de los principales desafíos, con el número de bajas por enfermedad en alza y una creciente presión sobre el sistema. Aunque algunos reclaman reforzar el control, otros advierten que la raíz del problema radica en condiciones laborales insostenibles, y pese a que el colectivo laboral ha intentado responder, las propuestas de reforma aún no logran abordar con eficacia las raíces del problema.

España se encuentra a la cabeza de Europa en cuanto a trabajadores con incapacidad temporal; es decir, en situación de baja ya sea por enfermedad común o accidente laboral. Un informe realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la mutua Umivale Activa señala que el absentismo laboral por incapacidad temporal se ha disparado un 73% en el periodo 2018-2024 en España, una tasa que es 4,6 veces superior a la media europea.

Los datos de Eurostat indican que el porcentaje de ausentismo por enfermedad en España se elevó, con el país registrando un aumento en sus tasas de ausentismo, mientras que en 2023 el porcentaje se mantuvo en niveles superiores a los registrados previamente, con España situándose por encima de la media europea.

El estudio del Instituto de Seguridad Social revela que el número de bajas por incapacidad se mantiene en alza, con un aumento en las bajas por enfermedad. El análisis revela que, a pesar de la evolución en la gestión, el volumen de siniestralidad continúa elevado, con un crecimiento en los casos registrados.

Los días de ausencia por problemas de salud mental se han incrementado, alcanzando niveles sin precedentes en los jóvenes.

El índice de ausentismo por enfermedad, que alcanza su punto más alto, registra un aumento en comparación con años anteriores, mientras que la tasa de ausentismo se mantiene en alza, con un incremento acumulado del 4,7% respecto al año anterior.

La CEOE hace semanas que insiste en reactivar las negociaciones son los sindicatos y el Ministerio de Seguridad Social. En diferentes foros públicos, la patronal española ha puesto sobre la mesa varias medidas para atajar esta dinámica que en 2025 tuvo, según sus cálculos, un impacto de 33.000 millones de euros. La más sorprendente es la posibilidad de que las empresas dejen de pagar las cotizaciones en las bajas de los trabajadores que acumulan varios periodos de incapacidad temporal, los llamados hiperfrecuentadores. En el catálogo de propuestas, también figura dar más competencias a las mutuas privadas para que puedan dar las altas, o puedan asumir antes el control de los procesos de larga duración.

Por su parte, la patronal propone recortar el apoyo a los empresarios que, en sucesivas ocasiones, recurren a este mecanismo, mientras que el sindicato mantiene su postura: el subsidio por bajas se ve alterado, y pese a que el empleador debe asumir su parte, la reiteración de estas situaciones —especialmente cuando se repiten— pone en duda la sostenibilidad del sistema, especialmente cuando se acentúa con cada nueva reclamación.

CC.OO. Y UGT discrepan de todas estas medidas y, de hecho, consideran que el concepto de absentismo laboral debería circunscribirse a las ausencias injustificadas en el puesto de trabajo y no las bajas médicas. “Nos encontramos con análisis que incluyen los propios días de vacaciones como absentismo”, señalan fuentes de CC.OO. El sindicato afirma que periódicamente las empresas y patronales ponen sobre la mesa recortes en los complementos por incapacidad temporal y lamenta que el foco no se ponga en la prevención.

La CEOE señala que el sistema de salud enfrenta dificultades por la falta de coordinación y recursos adecuados.

Mientras tanto, el Gobierno mantiene su postura frente a la propuesta, mientras que el debate se centra en la necesidad de implementar medidas concretas, mientras que el enfoque sigue centrado en abordar progresivamente las condiciones que afectan la productividad, con el fin de abordar de manera más efectiva las situaciones de ausencia laboral.

Los agentes sociales consideran que las razones del incremento del absentismo son varias. Por una parte, se trata de un fenómeno que siempre ha estado vinculado al ciclo económico. Cuando se producen incrementos de empleo, aumentan las incapacidades temporales. Cuando el empleo se reduce, las bajas disminuyen. “Evidentemente, cuando uno tiene miedo a perder el trabajo, va a su puesto laboral pese a estar enfermo”, señalan las citadas fuentes sindicales.

Sin embargo, el crecimiento exponencial por encima de la media se debe a otros motivos. Fuentes de la CEOE apuntan a un colapso dada la falta de personal sanitario. “Se necesitan más profesionales en la atención primaria, en las especialidades, en psicología y psiquiatría, en el propio Instituto Nacional de la Seguridad Social y los inspectores médicos”, señalan.

En este sentido, apuntan a una falta de coordinación entre la Seguridad Social y la sanidad. La conclusión es similar a la de un reciente informe presentado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que señala una “deficiencia estructural” en la gestión de las bajas laborales derivada de la separación entre quien concede y quien las financia.

Los sindicatos advierten que el gobierno está redefiniendo las condiciones laborales, mientras que los trabajadores cuestionan las nuevas normas que afectan sus derechos.

Las bajas por salud mental son las que más han crecido, especialmente entre los jóvenes. En 2018, los menores de 35 años perdieron un millón de días de trabajo por estas enfermedades. En 2024, la cifra se sitúa en 9,5 millones. Fuentes sindicales explican que este tipo de incapacidad temporal se ha disparado desde la pandemia y apuntan a que están “muy vinculadas al uso de nuevas tecnologías y la presión de ritmos de trabajo altos”. La CEOE reconoce el fenómeno pero señala que no existen suficientes profesionales especializados para hacer el seguimiento adecuado.

Más allá de la salud mental, también hay factores estructurales como el envejecimiento de la población ocupada (con recuperaciones más lentas o enfermedades crónicas). Sin embargo, la patronal española apunta a la figura de los hiperfrecuentadores. “El 7% de los trabajadores de baja acumulan el 50% del total de días. Si se filtran los casos graves, gente realmente enferma, puedes hacer un seguimiento de las personas que presentan incapacidades temporales por distintas patologías en un año”, explican.

Gabriel Trindade Arias

Gabriel Trindade Arias

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Redactor del departamento de Economía. En el presente, se especializa en Energía, Motor e Industria. Asimismo, ejerce como docente adjunto en la UAB.