Economía

Los parados invisibles

Laboral

El Banco de España sugiere emplear el

Una oficina de empleo de la Generalitat

Una oficina de empleo de la Generalitat

Kim Manresa

Ni la canónica tasa de paro está libre del análisis y el cuestionamiento que aporta la inteligencia artificial (IA). El Banco de España ha analizado con estas novedosas herramientas si la tasa de paro refleja realmente “la escasez o abundancia de mano de obra disponible”. En un artículo en el blog del Banco de España, dos de los analistas de la institución, Nicolás Forteza y Sergio Puente, plantean la llamada tasa de apego para mostrar con más precisión el peso de los desempleados con más posibilidades de encontrar un trabajo. El INE –igual que el resto de instituciones públicas de estadística de otros países– clasifica a las personas que no trabajan en dos tipos: los parados y los inactivos. Los parados son los que buscan un empleo mientras que los inactivos se les considera que están fuera del mercado y ni buscan ni quieren trabajar. No cuentan en las estadísticas como parados pese a estar desempleados. Son considerados inactivos, por ejemplo, algunos estudiantes, personas dedicadas al hogar o diversos colectivos de mujeres.

“Mientras que la probabilidad de que un parado encuentre trabajo es del 26%, la de un inactivo es del 11%, menor pero no insignificante”, señalan los economistas que añaden que ciertos inactivos “tienen un 33% de probabilidad de encontrar empleo, una probabilidad superior a la de los desempleados oficiales ”.

Por eso proponen que lo importante es “el grado de apego o conexión efectiva al mercado laboral del desocupado, es decir, la propensión latente del parado o inactivo a incorporarse a un empleo, independientemente de la intensidad de búsqueda o el deseo de encontrar trabajo que haya reportado”. De ahí que hayan construido una nueva tasa que denominan tasa de apego que mide de todos las personas que no trabajan en España (parados e inactivos) cuantos tienen un “apego” para incorporarse al mercado de trabajo. En esa tasa incorporan algunos inactivos pero también excluyen a algunos parados oficiales .

Según cifras de 2022, el nivel de desempleo formal era del 12,9% mientras que el de vinculación llegaba al 17,8%. Esto no significa que existan más parados de los que indica el registro oficial –debido a que se aplica una norma internacional– sino que hay un conjunto de trabajadores que anteriormente se percibían como fuera del entorno laboral (los inactivos) y que realmente no lo están, pues se hallan muy “apegados” orientados a la búsqueda de un puesto.

El nivel de vinculación con el ámbito laboral alcanzaba el 17,8% en el 2022 en comparación con el 12,9% del índice de desempleo.

Los autores creen que esa estadística experimental nueva que proponen puede ser útil para definir mejor las políticas activas de empleo con las que se persigue devolver a los desempleados al mercado de trabajo. Saber cuántos de los inactivos también pueden incorporarse a un trabajo es útil para las políticas públicas especialmente en un momento en el que hay escasez de mano de obra en determinadas profesiones.

“Esta tasa de apego tiene una mayor capacidad para anticipar la evolución del empleo y es más coherente con otras variables macroeconómicas”, señalan los expertos en la bitácora. “En nuestro trabajo, demostramos también que la nueva métrica muestra una correlación mucho más estrecha con el ciclo económico, en comparación con la tasa de paro oficial”, comentan adicionalmente. El grado de vinculación se incrementa al disminuir el PIB y desciende al aumentar la prosperidad. Por el contrario, el nivel de desempleo oficial carece de tal exactitud. Dicho fenómeno detallado por el Banco de España ya se había detectado previamente en la “paradoja de que en las recuperaciones económicas se crea empleo pero se tarda en bajar la tasa de paro”, según rememora el docente de la UAB, Josep Oliver. El académico aclara que se ha percibido cómo, ante el impulso económico, individuos inactivos (ajenos al entorno laboral) comienzan a rastrear puestos de trabajo, integrándose formalmente en las estadísticas de desempleados. Debido a esto, el porcentaje de desocupación desciende con lentitud durante los ciclos de mejora financiera.

“Es hora de dar el salto hacia una visión más matizada del mercado de trabajo, basada en probabilidades y adaptativa, que mida con mayor precisión cuán cerca está cada persona de volver a trabajar”, concluye el reporte. Aquellos desempleados ocultos se encuentran algo más próximos a ser identificados y contabilizados.

Superior a medio millón de trabajadores en situación irregular.

La ocupación informal de extranjeros extracomunitarios se ha duplicado desde 2021 en valores absolutos, alcanzando los 546.000 proyectados para 2024, según un análisis de Fedea presentado esta semana. Esa cifra de empleados en la economía sumergida supone el 25% de los trabajadores con nacionalidad exclusivamente extracomunitaria y el 17% al integrar a los ocupados con doble nacionalidad. El documento verifica que ocurrió un alza “particularmente intenso en el 2022 y el 2023” y que “mostró señales de estabilización lo largo del 2024”. El estudio opina que la regularización extraordinaria activada por el Gobierno debería aminorar esa cantidad. Los investigadores afirman que sus datos son consistentes con los de Funcas, que prevé que los residentes sin papeles en España suman 840.000 tengan empleo o no. Fedea solo contabiliza a quienes están trabajando.

Eduardo Magallón Lecina

Eduardo Magallón

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Barcelona, 1975. Vinculado al departamento de economía desde 2001 tras pasar por Cinco Días. Previamente colaboré en espacios de temática económica en TV3. Graduado en Periodismo por la UAB, realicé un PDD en IESE y soy estudiante de Geografía e Historia (UNED).