¿Qué aporta la banca al PIB de España?
Cuando se analiza la especialización productiva, suele hacerse viendo el peso que un sector tiene en la economía, por ejemplo, en términos de aportación al PIB. Utilizando el mismo criterio, podemos analizar qué aporta el sector bancario y cómo ha evolucionado en el tiempo.
Si retrocedemos hasta el 2007, año previo a que pinchara la burbuja crediticia e inmobiliaria, la banca aportaba el 4% del PIB de la economía española, por encima del 3,3% de la banca de la eurozona. Pero con el estallido de la burbuja, ese peso cayó hasta el 2,5% en el 2013. Se fue recuperando, y en el 2023 (último dato disponible) ha aumentado hasta el 4,3%, muy por encima del peso que la banca tiene en la eurozona (2,9%). La recuperación de la rentabilidad en el 2023 al abrigo de la subida de tipos de interés está detrás de esta mayor aportación de la banca a la economía.
Peso actual
La banca vuelve a ganar peso en la economía española y aporta ya más al PIB que el sector bancario de la eurozona
¿Y cuánto pesa la banca en el total del sistema financiero? En términos de valor añadido, los datos muestran la importancia que tiene la banca en España, con un peso dentro del sistema financiero muy superior al que tiene en la eurozona. Si en el 2007 la banca aportaba en España el 80% del valor añadido bruto del sistema financiero, ese peso era 15 puntos superior al de la eurozona. La aportación es similar en el 2023 (último dato), con un valor del 80,4%, de nuevo muy superior al 64% de la eurozona. Justo un año antes, la contribución fue claramente menor (69,5%), por lo que el intenso aumento en el 2023 se debe a la recuperación de la rentabilidad del sector bancario.
Lo que esta información refleja es que la banca es un pilar fundamental de la economía española, con una aportación al PIB que va más allá de la que reflejan los datos comentados. Así, además de esta contribución directa, la banca realiza una labor de intermediación que genera impactos indirectos adicionales en los distintos sectores productivos de la economía y que se derivan de la inversión que se ejecuta gracias a los préstamos que concede la banca. Dado que en España la financiación bancaria es la predominante, es importante que esa financiación tenga un coste reducido, y lo es teniendo en cuenta que el tipo de interés del préstamo a empresas y familias es en España de los más bajos de la eurozona. A ello contribuye la alta eficiencia con la que intermedia la banca española. Una banca eficiente y competitiva debería ir acompañada de unos mercados financieros desarrollados, que permitan acceder a la financiación a empresas emergentes (startups) y a la financiación de activos intangibles, como la I+D. En este tipo de financiación, otros agentes financieros cuentan con ventajas de especialización.
El talón de Aquiles del sistema financiero español no está en el en el sector bancario, sino en otros segmentos que deberían estar más desarrollados.