Valerio García, asesor experto en gestión y relevo generacional: “La empresa familiar tiene una idiosincrasia muy complicada en España. El 70% de las compañías de primera generación no llegan a la segunda”
Familia empresaria
Numerosos conflictos en la empresa familiar se originan previamente a la sucesión generacional, en caso de no haberse establecido reglas y acuerdos con la antelación necesaria.

Valerio García, fundador de Familia Empresaria
La transición entre generaciones suele considerarse el principal reto de los negocios familiares, aunque con frecuencia las dificultades surgen mucho tiempo atrás. De este modo lo expone Valerio García, autor del Clarity Code, un sistema analítico centrado en la manera en que la ausencia de pactos precisos, funciones delimitadas y diálogos esenciales termina desgastando la compañía discretamente. Se trata de un planteamiento que propone reconsiderar la gestión y la elección de estrategias más allá del proceso sucesorio, especialmente mientras aún perduran los lazos afectivos entre los integrantes del núcleo familiar.
“La empresa familiar tiene una idiosincrasia muy complicada en España. El 70% de las compañías de primera generación no llegan a la segunda, y detrás de esa cifra hay mucho dolor”, expone García. En su situación, dicho malestar estaba vinculado a dinámicas no expresadas, a supuestos sobreentendidos y a una manera de concebir la abnegación que, en ocasiones, se asocia erróneamente con el cariño. “No es que no haya amor en las familias empresarias, es que muchas veces se confunde el sacrificio con el amor, y eso acaba rompiendo relaciones”, apunta.
Luego de concluir su ciclo en la compañía de su familia, Valerio García optó por dar un giro a su carrera para enfocarse íntegramente en asesorar a otros clanes que dirigen esta clase de firmas. De esa forma surgió Familia Empresaria, una iniciativa que busca transformar el sistema convencional para que la entidad trabaje en beneficio de los individuos que la conforman. “En este tipo de empresas, muchas veces las familias trabajan para el negocio. Nosotros defendemos justo lo contrario: que la empresa trabaje para la familia”, sostiene.
Gran parte de las compañías familiares no quiebran por la ausencia de relevo generacional, sino porque nadie se arriesgó a estructurar el diálogo mientras todavía perduraba el afecto.
García recalca que su perspectiva no surge de lo teórico, sino de la vivencia personal. “He crecido dentro de una empresa familiar y sé lo complejo que resulta separar la relación emocional de la gestión cuando nadie ha ordenado las conversaciones a tiempo”, señala. A partir de esto nacen recursos como el Clarity Code y el método Quercus, diseñados para brindar léxico, orden y transparencia en espacios donde por mucho tiempo únicamente existió el mutismo.
Tal como señala García, gran parte de los inconvenientes vinculados al traspaso generacional no derivan de una transición deficiente, sino de lo que él denomina lagunas comunicativas: determinaciones que jamás se expresaron, funciones que no se definieron y pactos que se asumieron tácitamente. Un deterioro imperceptible que, a largo plazo, termina perjudicando tanto la armonía en el hogar como la sostenibilidad de la empresa, y que actualmente es posible detectar con mayor precisión mediante esquemas analíticos basados en la aplicación táctica de la inteligencia artificial.
La situación es relevante. En España, más de un 86% de la estructura corporativa posee raíces familiares y el inconveniente de la sucesión generacional permanece sin solventarse. A esto se agrega un panorama en el cual bastantes entidades están encabezadas por creadores de avanzada edad, con trabas para delegar la autoridad y amoldarse a un esquema diferente. “Estamos viviendo un cambio de valores. El nuevo orden no es mejor ni peor que el anterior, pero es diferente y no se está entendiendo bien”, indica García.

Es aquí donde aparece uno de los componentes más distintivos del esquema de Familia Empresaria: la aplicación de la inteligencia artificial bajo un enfoque humanista. Ante la narrativa predominante que visualiza la IA como un riesgo para los puestos de trabajo, García sostiene su potencial para fortalecer a los individuos. “La tecnología no viene a sustituir al humano, viene a amplificarlo. El problema es que hay una falta de alineamiento brutal entre tecnología y persona”, afirma.
En realidad, menciona estadísticas de actualidad que respaldan este concepto. “El 95% de las compañías que están invirtiendo en inteligencia artificial no están obteniendo retorno de la inversión. Y no es porque la IA no funcione, es porque no se está utilizando bien”, comenta. Bajo su perspectiva, lo esencial no consiste en emplear la tecnología para agilizar las mismas tareas, sino en asimilar un razonamiento diferente. “La mayoría de personas no sabe hacer preguntas, y sin preguntas no hay verdadero valor”, concluye.
En España, por encima del 86% del entramado de empresas posee raíces familiares, y el inconveniente de la sucesión entre generaciones aún no se ha solventado.
Entre las innovaciones creadas por Familia Empresaria destaca el llamado Clarity Code, un instrumento fundamentado en inteligencia artificial para examinar el intercambio de información dentro de los grupos de trabajo. Mediante esta plataforma, el personal identifica grados de imprecisión, entendimiento de la estrategia y la saturación de contenidos irrelevantes. “No es un problema de comunicación, es un problema de significado”, explica el fundador, quien añade que “cuando un directivo da instrucciones que no se pueden llevar directamente a la agenda del día siguiente, está generando vacíos que acaban teniendo un impacto económico real”.
Esta metodología facilita que las compañías reconozcan aquello que García describe como “grifos que gotean”, refiriéndose a mermas ocultas causadas por elecciones poco acertadas o dinámicas estancadas. “Hemos hecho crónico el dolor dentro de las empresas. Llega un punto en el que ya no duele, pero sigue costando dinero”, comenta. De acuerdo con su explicación, bastantes empresas optan por conservar dicha tendencia en lugar de parar para evaluar, a pesar de que el coste futuro resulte bastante más elevado.

No obstante, los efectos se manifiestan más rápido de lo que se suele anticipar. “En el primer mes ya empiezan a ver cambios”, sostiene García. Emplear inteligencia artificial ayuda a agilizar los procedimientos y a mitigar el rechazo a las novedades, puesto que no demanda un aprendizaje técnico rebuscado. “El conocimiento ya está ahí. Lo que hacemos es dar la estructura para usarlo”, señala.
En bastantes compañías existen grifos con goteos y nadie percibe por qué sitio se está perdiendo el capital
En la actualidad, Familia Empresaria integra planes de capacitación con asesoramiento táctico y un sistema de ejecución por año llamado Quercus mediante el cual asisten a las organizaciones desde su interior. Esta propuesta continúa siendo, asimismo, un emprendimiento de carácter familiar. “Ahora mismo somos tres personas: mi hija, mi esposa y yo”, explica García, un aspecto que consolida la sintonía entre su mensaje y su metodología laboral.
Para los tiempos venideros, la meta es extender la influencia del sistema y ponerlo al alcance de un mayor volumen de empresas familiares, además de especialistas y despachos de asesoría que deseen incorporar este método en su dinámica de trabajo. “Queremos que este modelo llegue a muchas más empresas y también a consultores que puedan aplicarlo en sus propios proyectos”, indica. El propósito es establecer una estructura que facilite la evolución en la administración de dichas entidades en una etapa determinante para su continuidad.
Para García, el porvenir de la compañía familiar no se decide únicamente en las oficinas ni en las estrategias de relevo, sino en la destreza de atreverse a conversar oportunamente. “Si una empresa no aprende a decir las cosas cuando debe, acaba heredando silencios, no negocios”.
Lecciones de Vanguardia
Valerio García, fundador de Familia Empresaria.
“No emprendáis solos. Vais a tardar el doble y os va a costar el doble”.
“Estar saturado no es un fracaso. Permítete mirar fuera, porque muchas veces las soluciones no están dentro del negocio, están en la calle”.
