Historias de éxito

Montó una piscina para perros en Zaragoza y triunfó: “No quería que ninguno se quedara fuera del agua”

Wonderdog

El centro combina una ruta en una piscina accesible con actividades acuáticas personalizadas y un trabajo emocional para perros con todo tipo de necesidades

Ana Porroche-Escudero, fundadora de Wonderdog, junto a su marido Carlos y sus perros Bilbo y Edarra

Ana Porroche-Escudero, fundadora de Wonderdog, junto a su marido Carlos y sus perros Bilbo y Edarra

Dejar una carrera académica consolidada en el Reino Unido para montar una piscina para perros en un pueblo de Zaragoza no es una decisión habitual. Durante más de veinte años, Ana Poroche Escudero trabajó como investigadora en investigación aplicada en salud en universidades británicas. Viajaba por África, lideraba proyectos internacionales y disfrutaba de unas condiciones laborales envidiables y de una trayectoria reconocida. Pero su corazón empezó a moverse en otra dirección el día que su perro Bilbo comenzó a tener problemas de comportamiento vinculados a un dolor que nadie acababa de identificar. Esa experiencia la obligó a mirar el mundo con otros ojos y, con el tiempo, encendió la chispa de un proyecto propio.

Bilbo, “un perro perfecto” hasta entonces, empezó a mostrar comportamientos extraños tras la llegada de un segundo perro a casa. Las mejores especialistas le dijeron que podía tratarse de dolor crónico, pero el diagnóstico no fue fácil: era un animal estoico y que no expresaba malestar de forma evidente en la consulta veterinaria. La búsqueda de respuestas llevó a Ana a formarse en educación canina, a adentrarse en el entrenamiento en positivo y a conocer a educadoras anglosajonas de referencia, muy centradas en el respeto y en la comunicación clara. “Yo hago muchísimas preguntas, no me conformo con un 'es así y ya está'. Necesitaba entender qué le estaba pasando y cómo ayudarle”, recuerda Porroche-Escudero.

Piscina accesible de Wonderdog, diseñada para favorecer el bienestar físico y emocional de los perros
Piscina accesible de Wonderdog, diseñada para favorecer el bienestar físico y emocional de los perros

En Inglaterra, parte del tratamiento de Bilbo incluyó fisioterapia e hidroterapia. Esa experiencia lo cambió todo. Ver a su perro trabajar en el agua, descargar energía sin castigar las articulaciones y ganar calidad de vida encendió una idea que tardaría unos años en tomar forma. Durante cuatro años convivieron dos identidades: la académica, con una carrera brillante, y la que empezaba a imaginarse “el aire libre, trabajando con el cuerpo y con perros y de vuelta a su pueblo natal, donde quería demostrar que emprender desde lo rural también es una opción real”. Al final, “ganó” esa identidad nueva: la que la situaba entre perros y agua, y la que pasaba por regresar a casa para construir allí su propio proyecto. Con el apoyo de su marido, decidió dejar la universidad —aunque su identidad académica sigue muy presente, porque continúa formándose y estudiando constantemente—, reorientar su carrera y, poco después, regresar a España tras 21 años en el Reino Unido.

La elección no fue una gran ciudad, sino su pueblo de origen: Quinto, en Zaragoza. “Yo creo firmemente que la zona rural puede ser una opción profesional más, no el lugar al que vuelves cuando ya no queda nada”, reivindica la fundadora de Wonderdog. Regresó buscando raíces, red de apoyo y espacio, convencida de que, igual que ella recorría cuatro o cinco horas en coche para entrenar con las mejores profesionales británicas, también habría tutoras dispuestas a desplazarse para acceder a un servicio pionero.

Si en Inglaterra funcionaban las actividades caninas en pueblos remotos, ¿por qué no en Aragón?

En una parcela de 3.500 metros cuadrados a las afueras del municipio, levantó el espacio canino que hoy alberga Wonderdog. En su interior construyó desde cero una nave industrial de 200 metros cuadrados diseñada para proteger la piscina de las inclemencias del clima local —el cierzo, el calor extremo y el frío del invierno—. La piscina mide 10 x 5 metros y cuenta con un elemento que la hace única en España: un muelle deportivo de 3 x 6 metros, además de tres rampas amplias y antideslizantes que facilitan el acceso y la salida tanto al muelle como al agua, evitando que los perros tengan que ajustar la zancada. Están ideadas para favorecer la movilidad y el bienestar emocional, promoviendo un aprendizaje seguro y una conexión positiva entre perro y tutora. “Yo no quería que nadie se quedara fuera, ni los perros, ni sus personas”, explica Porroche-Escudero. Además, las rampas están diseñadas como circuitos de entrada y salida que permiten que los animales que lo necesitan no se vean entre y durante la sesión.

Ese enfoque la aleja de los típicos aquaparks caninos. Aquí no se busca la excitación constante, sino un trabajo muy personalizado con cada binomio perro—tutora. Las sesiones son individuales o para un máximo de cuatro perros. Lo importante es el trabajo personalizado con cada binomio, combinando juego, ciencia y técnicas de aprendizaje positivo para construir relaciones seguras, activas y alegres. Algunas actividades acuáticas combinan juegos de olfato y habilidades útiles para la vida diaria. “No es solo saltar y coger la pelota. Trabajo la calma, la frustración, la gestión de emociones... Así como no aprendemos a conducir en dos días ni nos metemos en Londres en hora punta recién sacado el carné, tampoco podemos pedirle a un perro que sea perfecto en un mes”, reconoce Ana.

Ana Porroche-Escudero, al frente de Wonderdog, acompaña a los perros durante una sesión acuática personalizada
Ana Porroche-Escudero, al frente de Wonderdog, acompaña a los perros durante una sesión acuática personalizada

Gracias a su formación como investigadora, Porroche-Escudero considera clave integrar distintas áreas de conocimiento para ofrecer mejores resultados. Por eso colabora con otras profesionales —dos veterinarias de confianza y una etóloga de la Universidad de Zaragoza, entre otras— para asegurarse de que cada propuesta tenga sentido para cada perro y su tutora. Si hay dolor, miedo o problemas de comportamiento, la regla es clara: primero decide la profesional de referencia. “Si la veterinaria, la fisio o la etóloga dicen que el agua no es buena idea, no se meten. Lo más importante es no agravar el problema”, subraya. Esa colaboración también permite que pueda guiar a las tutoras para enseñar a sus perros los ejercicios de rehabilitación indicados por la fisioterapeuta, desglosándolos en pasos sencillos para que se realicen en casa con seguridad.

Aunque Wonderdog acaba de nacer y en un entorno rural, la respuesta del entorno confirma que el riesgo ha merecido la pena. Ya han recibido perros de Soria, Salamanca y las provincias de Zaragoza y Teruel. Muchas tutoras encuentran en Wonderdog un lugar seguro para sus perros con miedos reactivos o necesidades especiales de movilidad, que no encajan bien en espacios saturados. Otras llegan buscando un deporte diferente para perros muy activos, como Bilbo, que necesitan estímulo intenso, pero de bajo impacto.

Las actividades acuáticas combinan juego, aprendizaje y bajo impacto físico en un entorno controlado
Las actividades acuáticas combinan juego, aprendizaje y bajo impacto físico en un entorno controlado

De cara al futuro, la ambición es clara: consolidar el centro como referencia estatal en actividades acuáticas para perros y, a la vez, contribuir a un cambio de mentalidad sobre cómo nos relacionamos con ellos. “Todavía se utilizan métodos muy punitivos y se sigue viendo al perro como un objeto en algunos casos. A mí me gustaría aportar un granito de arena para que se entienda que son brillantes, pero que necesitan tiempo, claridad en la comunicación y empatía”, reflexiona Porroche-Escudero. Sueña con ampliar la oferta de hidroterapia de la mano de fisioterapeutas y veterinarias especializadas y con crear, poco a poco, grupos en los que, tras un trabajo previo, perros con miedos puedan empezar a compartir espacio de forma segura.

De la piscina al cambio cultural: una visión a largo plazo

Wonderdog es, en definitiva, la historia de un cambio de vida radical impulsado por un perro con dolor, una piscina que en España prácticamente nadie imaginaba en un pueblo y la convicción de que todos los perros pueden ser “wonderdogs” (perros maravilla) si se les da lo que necesitan: agua, tiempo, acompañamiento profesional y tutoras dispuestas a aprender junto a ellos, construyendo relaciones seguras, activas y alegres basadas en la ciencia, el juego y el respeto al proceso único de cada perro.

Lecciones de Vanguardia

“Hay apoyo de Primera División en el sector público, aprovechadlo. Y si la economía lo permite, invertid en buena mentoría. Igual que te formas para ser doctora, fórmate para emprender”.

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Instagram: @wonderdog_canina

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