Historias de éxito

Negociar la deuda desde la ley: el modelo que obliga a la banca a sentarse a negociar

ReparaGO

ReparaGo nace como alternativa legal para negociar deudas con una única cuota adaptada a la capacidad real de pago del cliente

Alicia García, al frente de ReparaGo, impulsa un modelo de negociación de deudas que parte del respaldo jurídico

Alicia García, al frente de ReparaGo, impulsa un modelo de negociación de deudas que parte del respaldo jurídico

Durante años, miles de familias y autónomos en España han convivido con una sensación de asfixia permanente. Cuotas inasumibles, intereses que crecen sin control y llamadas constantes reclamando pagos imposibles han marcado la relación entre deudores y entidades financieras. En ese contexto nace ReparaGo, un proyecto impulsado por el grupo Repara tu Deuda Abogados que plantea un cambio de enfoque: adaptar la deuda a la capacidad real del cliente y negociar desde una posición jurídica sólida.

El origen de esta iniciativa no es casual. Surge tras años de aplicación práctica de la Ley de la Segunda Oportunidad por parte del despacho que la respalda. Desde 2015, el grupo ha trabajado en procedimientos de cancelación de deudas, acumulando experiencia en los juzgados y constatando una realidad: cuando el deudor está bien asesorado y conoce sus derechos, el equilibrio de fuerzas frente a la banca cambia de manera significativa.

La posibilidad real de activar la Ley de la Segunda Oportunidad ha cambiado el equilibrio en la negociación

A partir de esa experiencia, el equipo detectó que muchos casos podían resolverse antes de llegar a juicio si la negociación partía de un planteamiento claro. Así nace ReparaGo, como una herramienta preventiva que busca acuerdos extrajudiciales realistas, pero con un elemento de presión implícito: si no hay acuerdo, existe la posibilidad legal de acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad.

“La banca ya no decide cuánto se paga. Decide si quiere cobrar algo… o nada”, señalan desde el grupo impulsor. La afirmación resume la filosofía del modelo: si una entidad rechaza la propuesta de pago ajustada a la capacidad económica del cliente, el siguiente paso puede ser la activación de un procedimiento que, en determinados casos, concluya con la cancelación total de la deuda. Ante ese escenario, explican, las entidades suelen optar por negociar.

Alicia García defiende que la Ley de la Segunda Oportunidad ha cambiado el equilibrio en la negociación con las entidades financieras
Alicia García defiende que la Ley de la Segunda Oportunidad ha cambiado el equilibrio en la negociación con las entidades financieras

El sistema se basa en una premisa sencilla: una única cuota mensual adaptada a la situación real de la persona o del autónomo. En lugar de múltiples pagos fragmentados con distintos acreedores, el cliente centraliza su deuda y delega la negociación en un equipo especializado. El objetivo es eliminar intereses considerados abusivos, reducir el importe total y establecer un plan de pagos asumible.

Este enfoque busca romper con lo que consideran una dinámica tradicional rígida. Durante décadas, las condiciones venían marcadas casi exclusivamente por la entidad financiera. Sin embargo, la evolución normativa y la consolidación de la Segunda Oportunidad han introducido un nuevo escenario jurídico que obliga a las entidades a valorar el riesgo real de no recuperar nada si el caso termina en los tribunales.

Cuando el cliente está bien asesorado, la negociación deja de partir del miedo”

Según datos internos del grupo, en un porcentaje muy elevado de los casos las entidades aceptan las propuestas planteadas. La razón es pragmática: recuperar una parte ahora puede resultar más razonable que enfrentarse a un proceso que desemboque en la exoneración total del crédito.

Más allá de la negociación económica, el proyecto pone el foco en el impacto emocional que genera el sobreendeudamiento. Las llamadas constantes, las cartas certificadas y la presión psicológica forman parte de la experiencia de muchos afectados. Uno de los compromisos del servicio es actuar como intermediario directo con las entidades para frenar ese acoso y devolver al cliente una cierta estabilidad.

El proceso se gestiona de forma online, lo que permite atender a personas en cualquier punto del país. Está dirigido tanto a particulares como a autónomos que no pueden hacer frente a múltiples pagos mensuales y buscan una salida estructurada. No se trata, insisten, de aplazar el problema, sino de reordenarlo y reducirlo con base legal.

El respaldo del grupo especializado en cancelación de deudas es uno de los elementos diferenciales del proyecto. La experiencia acumulada en miles de expedientes ha permitido identificar patrones de negociación, criterios judiciales y márgenes de actuación que ahora se trasladan a esta vía extrajudicial. La ley deja de ser únicamente un recurso final para convertirse también en herramienta estratégica durante la negociación.

Alicia García apuesta por una única cuota adaptada a la capacidad de pago como alternativa al sobreendeudamiento descontrolado
Alicia García apuesta por una única cuota adaptada a la capacidad de pago como alternativa al sobreendeudamiento descontrolado

De cara al futuro, el reto pasa por consolidar este modelo como una alternativa intermedia entre el impago descontrolado y el procedimiento judicial completo. En un contexto económico todavía marcado por la inflación, la inestabilidad laboral y la fragilidad de muchos negocios, la gestión de la deuda se ha convertido en un asunto estructural para miles de hogares.

Desde la organización defienden que el cambio de paradigma ya está en marcha. La información jurídica es hoy más accesible y los mecanismos de protección al deudor están más desarrollados que hace una década. “Cuando el cliente entiende que tiene opciones reales, deja de negociar desde el miedo”, apuntan. El objetivo a medio plazo es ampliar el alcance del servicio y seguir profesionalizando la negociación con entidades financieras, apoyándose siempre en el marco legal vigente. La clave, sostienen, no es confrontar, sino equilibrar.

En este nuevo escenario, la negociación ya no parte únicamente de las condiciones impuestas por la entidad financiera, sino de la capacidad real del cliente. La ley ha introducido un equilibrio que hace unos años no existía y que hoy condiciona cualquier acuerdo. “Nosotros no buscamos que nadie deje de pagar. Buscamos que pague lo que realmente puede asumir. Y cuando eso no es viable, la ley ofrece una vía para empezar de nuevo”, concluyen desde el grupo.

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