Salud

“No solo tratamos enfermedades, acompañamos a personas”: LA NAVE, el centro que transforma la neurorrehabilitación desde la empatía

LA NAVE

Lucía Morant y Rocío Caulín, cofundadoras de LA NAVE, apuestan por un modelo que huye de la cronificación y acompaña a las personas a recuperar su máximo potencial

Rocío Caulín y Lucía Morant, fundadoras de LA NAVE

Rocío Caulín y Lucía Morant, fundadoras de LA NAVE

La historia de LA NAVE nace de una inquietud compartida y de una experiencia profesional que marcó un antes y un después en la trayectoria de sus fundadoras. Lucía Morant, logopeda especializada en rehabilitación neurológica, y Rocío Caulín, fisioterapeuta con una sólida formación en neurorrehabilitación, se conocieron trabajando juntas. Durante años compartieron pacientes, espacio y una sensación común: querían revolucionar el sector de la neurorrehabilitación con un modelo transgresor y evidencia científica, sin dejar de lado el cuidado y el acompañamiento humano.

Un punto de inflexión que lo cambió todo

Ese punto de inflexión llegó a través de un paciente que dejó una huella profunda en ambas. Se trata de Jordi, que sufría una enfermedad neurodegenerativa muy limitante, pidió la eutanasia y tenía un sueño antes de dejar el mundo: tirarse en paracaídas. Y fueron con él y se lanzaron junto a sus familiares y amigos. A partir de esa experiencia personal y profesional, Lucía Morant y Rocío Caulín comenzaron a descubrir que compartían una visión diferente de la neurorrehabilitación. Una visión que ponía a la persona en el centro, que rompía con el enfoque puramente clínico y que apostaba por la dignidad, la motivación y los objetivos vitales como motores del proceso terapéutico. Así nació LA NAVE, un proyecto que abrió sus puertas hace dos años, el 2 de enero, con una propuesta clara y poco habitual en el sector.

Están especializados en el tratamiento de personas que han sufrido un ictus y que conviven con enfermedades neurológicas
Están especializados en el tratamiento de personas que han sufrido un ictus y que conviven con enfermedades neurológicas

LA NAVE es un centro de neurorrehabilitación especializado en el tratamiento de personas que han sufrido un ictus y que conviven con enfermedades neurológicas como el Parkinson, la esclerosis múltiple o la ELA. Sin embargo, sus fundadoras insisten en que no son un centro médico al uso. “No queremos que la gente que venga aquí se sienta enferma”, afirma Lucía Morant, cofundadora de LA NAVE. Esa idea se refleja desde el primer momento en el espacio, en la estética y en la forma de relacionarse con quienes acuden al centro. El entorno huye deliberadamente de lo clínico, con una imagen industrial, cuidada y alejada de la sensación de hospital. Todo está pensado para que las personas se sientan seguras, cómodas y motivadas, no etiquetadas por su diagnóstico.

No queremos que la gente que venga aquí se sienta enferma”

Lucía Morant

Cofundadora de LA NAVE

El trabajo en LA NAVE se basa en tratamientos individualizados, diseñados a partir de una valoración exhaustiva inicial. En ella se analizan tanto los aspectos funcionales y clínicos como los objetivos personales del usuario y de su entorno familiar. A partir de ahí, se construye un plan terapéutico a medida, con una clara orientación a motivar y retar al paciente para alcanzar sus metas. “Trabajamos para conseguir objetivos, no para realizar sesiones infinitas”, explica Rocío Caulín, cofundadora de LA NAVE. Esa filosofía conecta con uno de los pilares del proyecto: no cronificar al paciente. El objetivo no es generar dependencia, sino dotar a la persona de herramientas para ganar autonomía y calidad de vida, con LA NAVE como guía y acompañante en el proceso de rehabilitación.

El equipo de LA NAVE
El equipo de LA NAVE

Los tratamientos son individuales y personalizados. El enfoque es siempre multidisciplinar, con profesionales especializados en diferentes áreas que trabajan de forma coordinada. En estos dos años de actividad, por LA NAVE han pasado más de 400 personas, una cifra que refleja tanto la necesidad existente como la confianza generada. La fidelización alcanza el 95%, un dato poco habitual en el sector y que, según sus fundadoras, responde a la coherencia entre el discurso y la práctica diaria.

El crecimiento del proyecto ha sido rápido y orgánico. Sin inversión en marketing ni publicidad, el centro se ha consolidado gracias al boca a boca, las reseñas y la experiencia de quienes lo han vivido en primera persona. Actualmente, el equipo está formado por ocho profesionales y el objetivo a corto plazo es ampliarlo para seguir ofreciendo un servicio de alta calidad sin perder la esencia del proyecto. “Queremos que cada persona que entra por la puerta sienta que ese tiempo es exclusivamente para ella, que su salud para nosotros es lo más importante”, señala Morant.

Queremos que cada persona que entra por la puerta sienta que ese tiempo es exclusivamente para ella, que su salud para nosotros es lo más importante”

Lucía Morant

Cofundadora de LA NAVE

Más allá del trabajo asistencial, LA NAVE mira al futuro con una clara vocación de divulgación e innovación. Sus fundadoras consideran fundamental concienciar a la sociedad sobre el potencial de recuperación de las personas con enfermedades neurológicas y sobre la importancia de una rehabilitación intensiva y temprana. También trabajan en el desarrollo de soluciones propias que ayuden a mejorar la movilidad y la autonomía, con un enfoque accesible y realista, alejado de tecnologías costosas que no siempre tienen un impacto funcional.

LA NAVE es un espacio disruptivo que rompe con los códigos tradicionales
LA NAVE es un espacio disruptivo que rompe con los códigos tradicionales

LA NAVE no solo es un centro de neurorrehabilitación, es una declaración de intenciones. Un espacio disruptivo que rompe con los códigos tradicionales y que demuestra que otra manera de acompañar es posible. “Aquí vienen personas a mejorar y a alcanzar su máximo potencial. No tratamos enfermedades, acompañamos personas”, resume Rocío Caulín. Una filosofía que explica por qué, para muchos, LA NAVE no es solo un lugar al que acudir, sino un espacio al que volver.

Lecciones de Vanguardia

Lucía Morant, cofundadora de LA NAVE

“No subestimes la constancia del trabajo diario. Rodéate de personas que sepan más que tú, no para dejarlo todo en sus manos, sino para aprender de ellas y crecer.
Construye un equipo que viva los valores del proyecto, potencia lo que funciona y sé honesto con lo que no.
Delegar es necesario, pero entender lo que ocurre en tu negocio y afrontar cada reto con curiosidad y determinación es lo que te permitirá avanzar de verdad”.

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