María Vázquez: “Siempre les decía a mis hijos al irme a rodar que soy mejor madre cuando trabajo”
Desde el 1 de enero, en cines
Embajadora de Galicia, vuelve a su tierra como viuda de un marino en ‘Rondallas’, de Daniel Sánchez Arévalo, y reivindica con orgullo el cine de clase obrera

La actriz nació en Vigo, estudió en Ourense, vivió en Santiago, tiene familia en Carballedo y desde hace años vive en Chantada.

Si estuviésemos en tiempos de los suevos y Galicia fuese un reino, no hallaría mejor embajadora que María Vázquez (Vigo, 1979). Por su apellido, las pecas y el color de pelo que la caracterizan pero, sobre todo, por una galleguidad militante que aplaudiría Castelao. María protagoniza Rondallas, dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, junto a una selección de los mejores intérpretes nacidos en aquella tierra: Javier Gutiérrez, Tamar Novas, Xosé Antonio Touriñán, Carlos Blanco, Judith Fernández… La rondalla es un fenómeno cultural muy popular en el área de Vigo homóloga a los castellers en Catalunya: una exhibición colectiva de esfuerzo, cohesión y estética si bien aquí suena la gaita y la percusión con la dureza del mar como modo de vida de fondo.
Homóloga a los castellers en Catalunya
La rondalla es un fenómeno cultural muy popular en el área de Vigo: una exhibición colectiva de esfuerzo, cohesión y estética

“Esta película le da voz a todas esas mujeres que se quedan en tierra cuando sus maridos se van a la mar, que luego muchas se quedan viudas, cómo tienen que rehacer su vida… Hay muchas historias del mar que estaban por contar y que tienen que ver con la gente normal, con la clase obrera de la costa de Galicia. Yo reivindico el cine obrero porque hace mucha falta acercar el cine a la gente normal y corriente contando la vida de la gente normal y corriente”.
Esta película le da voz a todas esas mujeres que se quedan en tierra cuando sus maridos se van a la mar


María vuelve a rodar en su tierra y con un papel cercano a la protagonista de Matria, personaje que le valió su segunda nominación al Goya. En esta ocasión es una percebeira viuda cuyas dos hijas juegan también un papel preponderante. “La preparación de la rondalla fue una inmersión de muchos meses, pero me resultó mucho más difícil el percebe: soy de interior y a me da mucho respeto el mar y aunque no rodamos en las zonas más peligrosas, naturalmente, e íbamos con arneses, mantener el equilibrio encima de las rocas recibiendo el embate de las olas fue durísimo”. Cuenta que necesitó sesiones de gimnasio para fortalecer las piernas, encumbrando aún más el trabajo de esas esforzadas y valientes mujeres.
Actúo como vivo y vivo como actúo. Mis hijos entienden mi trabajo porque mi marido y yo siempre los hemos incluido

María actriz es inseparable de María persona, si bien puesta ante la tesitura de escoger… “Lo primero es mi vida. Sin duda. ¡Y menos mal! (Risas). Actúo como vivo y vivo como actúo. Mis hijos entienden mi trabajo porque siempre los hemos incluido [casada con el también actor Víctor Duplá] y lo han vivido muy de cerca. Ahora tienen 13 y 15 años pero cuando eran pequeños y lloraban al irme a rodar, les decía ‘soy mejor madre si trabajo” y afortunadamente esto lo entendieron siempre. Actualmente, cuando tengo que irme unas semanas claro que me da pena pero es verdad que soy mejor persona porque me gusta mucho mi trabajo. Aunque si tuviese que elegir, sin duda elegiría mi vida”.
El apodo ‘Guindilla’ me lo puso Montxo Armendáriz porque soy superinquieta y por mi retranca gallega
Nuestra protagonista vive en Chantada, corazón de Galicia y núcleo fundamental de la Ribeira Sacra, y allí tiene sus viñas, su huerto y sus raíces. En casa la apodan Mariquiña y fuera, algunos la conocen como Guindilla: “Me lo puso Montxo Armendáriz cuando rodé Silencio roto porque soy superinquieta y por la retranca gallega: ‘Sí, sí esta se ríe pero te suelta cada una…’, decía. Y me encantó”.
Aunque cuenta con dos nominaciones al Goya (por Mataharis y Matria), varias a los Forqué y Feroz, una Biznaga de Plata y varios premios Mestre Mateo, dice vivir ajena a cualquier presión salvo la propia: “Soy muy exigente y también la principal crítica conmigo misma. Lo que deseo seguir trabajando y estar orgullosa de lo que hago, aunque ahora ya empiezo a pensar que lo que quiero es que piensen que soy buena gente”.