Muere la princesa Désirée de Suecia, hermana del rey Carlos Gustavo, a los 87 años
Casa real sueca
Era viuda del barón Niclas Silfverschiöld y falleció en su residencia del castillo de Koberg acompañada por sus familiares más cercanos

La princesa Desiree y su esposo, Niclas Silfverschiald, en la boda del príncipe Carlos Felipe y Sofia Hellqvist en el 2015

La Casa Real de Suecia ha comunicado este miércoles el fallecimiento de la princesa Désirée, hermana del rey Carlos XVI Gustavo, a los 87 años. La princesa, que también tenía el título de baronesa Silfverschiöld tras su matrimonio, murió en su residencia del castillo de Koberg, en la región de Västergötland, de forma tranquila y acompañada por sus familiares más cercanos.
El monarca sueco expresó públicamente su pesar a través de un comunicado cargado de emotividad, en el que recordó los profundos lazos familiares que unían a su hermana con la finca de Koberg. “Es un lugar que llegó a significar mucho para ella y donde se crearon innumerables recuerdos”, señaló el rey, quien también transmitió sus condolencias a los hijos de la princesa y a sus respectivas familias. Como muestra de duelo, las banderas del Palacio Real y del Palacio de Haga ondearon a media asta durante la jornada.
Désirée de Suecia era viuda del barón Niclas Silfverschiöld, fallecido en 2017, y residía desde hacía décadas en la histórica propiedad familiar. Juntos tuvieron tres hijos y formaron una familia muy unida. Nacida el 2 de junio de 1938 en el Palacio de Haga, fue la tercera hija del entonces príncipe heredero Gustavo Adolfo y de la princesa Sibila. Creció junto a sus cuatro hermanos en un entorno marcado por la cercanía, la naturaleza y una educación cuidada, pese al duro golpe que supuso la muerte de su padre en un accidente aéreo en 1947, cuando ella apenas tenía nueve años.
Conocida como una de las populares “sesses de Haga”, nombre con el que se identificaba a las hijas del matrimonio real, Désirée disfrutó de una infancia activa y feliz. Recibió educación privada en palacio, estudió ballet y piano y, posteriormente, continuó su formación en la Escuela Francesa de Estocolmo. Completó parte de sus estudios en Suiza y se especializó en educación infantil, graduándose como maestra de preescolar en 1960. Quienes trabajaron con ella destacaban su sensibilidad, su empatía y su capacidad para conectar con los niños, cualidades que marcaron toda su vida.

Amante del deporte desde joven, practicó esquí y slalom con gran entusiasmo, afición que mantuvo durante años. En 1963 anunció su compromiso con el barón Niclas Silfverschiöld, con quien contrajo matrimonio al año siguiente en la Gran Iglesia de Estocolmo, en una ceremonia seguida por millones de personas. Tras la boda, la pareja se instaló en Koberg, donde compartieron su pasión por la vida al aire libre y la actividad cultural.
Aunque priorizó siempre su vida familiar, la princesa participó ocasionalmente en actos oficiales y mantuvo un perfil cercano y apreciado. Artística, discreta y muy vinculada al mundo de la infancia, solía expresar su gratitud por la vida que había llevado, especialmente por el cariño de sus hijos y nietos, a quienes consideraba una de sus mayores alegrías. Su fallecimiento marca el adiós a una figura muy querida dentro y fuera de la familia real sueca.