De los escenarios de Las Vegas a la discreción total: los tres matrimonios de Marc Anthony antes de su vínculo con Nadia Ferreira, con quien aguarda el nacimiento de su octavo heredero.
Muy del 'sí, quiero'
El intérprete conmemora su tercer aniversario de bodas revelando una nueva gestación que hará crecer su hogar, después de una trayectoria marcada por tres uniones anteriores con mucha repercusión mediática.

Marc Anthony, en una imagen de archivo.

La noticia sobre la próxima paternidad de Marc Anthony ha recorrido todo el planeta. El vocalista informó que se encuentra a la espera de su octavo vástago, un hecho que sucede a la par del tercer aniversario nupcial con la modelo de Paraguay Nadia Ferreira. “¡Feliz tercer aniversario! Qué regalo tan grande nos da la vida. Dios es grande. Marquito va a ser hermano mayor”, publicaron ambos en sus cuentas oficiales este 28 de enero. La fotografía de un vientre crecido bajo las manos de los cónyuges y su primogénito ratifica que el artista agranda su descendencia a los 57 años.
Este periodo reciente representa la prolongación de una vida definida por la dedicación total al afecto y a los vínculos jurídicos. En el caso del cantante de origen puertorriqueño, el equilibrio presente al lado de la exreina de belleza constituye el cierre de un agitado recorrido conyugal. Si bien en la actualidad se le asocia con la armonía doméstica en Miami, su pasado amoroso conforma un registro de bodas masivas, ritos privados y separaciones que han nutrido la prensa rosa a lo largo de treinta años de triunfos artísticos y promesas nupciales.
En el año 2000
La edición inicial “sí, quiero” junto a Dayanara Torres en la metrópoli del pecado
El recorrido matrimonial de Marco Antonio Muñiz, su identidad verdadera, se inició el 9 de mayo de 2000 en Las Vegas. En ese lugar se casó con la Miss Universo 1993, Dayanara Torres, frente a 600 asistentes. Después de que naciera su hijo Cristian en 2001, el matrimonio dejó atrás un bache reafirmando su compromiso religioso el 7 de diciembre de 2002 en la Catedral de San Juan, Puerto Rico. En dicho evento, la esposa vistió una creación de Reem Acra con una mantilla larguísima que, según comentó en el programa El gordo y la flaca, todavía guarda “herméticamente” en su hogar, siguiendo la regla rigurosa de manipularlo únicamente con guantes.

No obstante, el vínculo no soportó la presión de las especulaciones. Durante octubre de 2003, después del nacimiento de Ryan, su segundo descendiente, la convivencia terminó de manera permanente y con tensiones. Pese a que el artista rechazó los engaños y los test de ADN confirmaron más tarde que no era padre de otro niño, la separación legal se concretó en enero de 2004. Ese momento marcó el cierre de un ciclo que resultó en dos hijos naturales y un traje nupcial conservado como tesoro para el porvenir de su sobrina o sus nueras.
40 Chars) - Too long.
Desde el asombro junto a Jennifer Lopez hasta el retiro dominicano con Shannon de Lima
Escasas semanas tras su divorcio, el azar vinculó a Marc con Jennifer Lopez. A pesar de que se trataban desde 1998 –época en la que él le lanzó un vaticinio “eres mi esposa y todavía no lo sabes”–, su amor surgió plenamente en 2004. Contrajeron matrimonio el 5 de junio en un festejo reservado y oculto en la propiedad de la cantante en Beverly Hills, con apenas 40 asistentes. De esta relación nacieron los pequeños Emme y Max. Luego de siete años de triunfos profesionales compartidos, notificaron su distanciamiento en 2011 sosteniendo que el vínculo era “insostenible”.

Su tercera boda se celebró durante el mes de noviembre de 2014. La seleccionada resultó ser la modelo venezolana Shannon de Lima, mediante un impresionante enlace en La Romana, República Dominicana. La vivienda del artista en Casa de Campo sirvió como marco para un festejo que contó con las actuaciones de Juan Luis Guerra y Carlos Vives, bajo una estricta vigilancia. Transcurridos tres años, en febrero de 2017, la unión concluyó en divorcio, finalizando de este modo una etapa de inestabilidad amorosa que pareció hallar su tranquilidad total posteriormente.

Aguardando el nacimiento de su octavo descendiente, la incorporación de este nuevo integrante parece consolidar un vínculo que ha logrado distanciarse de las disputas de antaño. Al tiempo que Ferreira hace realidad su anhelo de incrementar la prole, el intérprete evidencia que su confianza en el vínculo conyugal sigue vigente pese a los tropiezos previos. Atrás quedaron los litigios legales y los titulares sobre separaciones; Marc festeja su etapa adulta entre biberones, triunfos musicales y una calma que, en esta ocasión, aparenta haberse establecido de forma permanente.