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Morrall, el mariscal de campo que concedió el bote a Rosa en 'Pasapalabra', cuyo análisis pericial reveló un avance científico.

Leyenda de la NFL

El análisis forense del estadounidense significó un hito esencial en las indagaciones científicas sobre el impacto del fútbol americano en la integridad cerebral de sus jugadores.

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Earl Morrall durante la Super Bowl de 1971

Earl Morrall durante la Super Bowl de 1971

Getty

El apellido Morrall ha recobrado vigencia en fechas recientes por causa de la televisión. Fue concretamente esa identidad (ligada a uno de los deportistas más ilustres en la crónica del fútbol americano) la que posibilitó que Rosa Rodríguez obtuviera en la jornada de este jueves el premio acumulado más grande del certamen Pasapalabra, alcanzando más de 2.700.000 euros restando únicamente tres segundos para agotar su cronómetro. Tras la letra que daba acceso a la argentina para ganar el rosco del espacio, se hallaba el apellido de un integrante histórico de la NFL: Earl Morrall.

Nombrado en 1968 jugador MVP del torneo, el norteamericano se consolidó como uno de los pasadores con mayor trayectoria y prestigio dentro del fútbol americano profesional. Su paso por la National Football League abarcó 21 campañas, desempeñándose tanto de titular como de reserva, una función donde sobresalió gracias a su solvencia y capacidad de mando. En realidad, se trató del último deportista en activo dentro de la NFL que comenzó su andadura profesional durante los años 1950.

Morrall representó a seis franquicias distintas durante su trayectoria profesional, si bien sus años más memorables transcurrieron en los Baltimore Colts y los Miami Dolphins, debido a sus éxitos obtenidos y a su notable capacidad de mando en el terreno de juego y en el vestuario. Aparte de su destacada carrera en el deporte, el deceso del deportista en 2014, cuando contaba con 79 años y padecía severamente la enfermedad de Parkinson, marcó un hito en los estudios científicos acerca de las consecuencias del fútbol americano para el bienestar cognitivo de quienes lo practican.

Earl Morral juando para los Baltimore Colts en la Super Bowl de 1971
Earl Morral juando para los Baltimore Colts en la Super Bowl de 1971Getty

Muerte por CTE

El examen médico realizado tras su deceso evidenció que el atleta presentaba Encefalopatía Traumática Crónica (ETC o CTE) en nivel 4, la etapa más crítica de esta dolencia neurodegenerativa. Al principio, su muerte se vinculó a problemas derivados de la enfermedad de Parkinson, sin embargo, la revisión posterior de su cerebro ratificó una afectación severa, ligada a los constantes impactos en la cabeza recibidos durante sus 21 temporadas de trayectoria profesional.

La identificación de la CTE solo se logra confirmar con certeza tras el deceso, mediante el examen de la materia cerebral. Por este motivo, la autopsia del mariscal fue un elemento esencial para descifrar las amenazas persistentes de las actividades deportivas de contacto.

Tras el análisis, su situación permitió consolidar los datos científicos que vinculan el fútbol americano con afecciones neurológicas severas, propiciando ajustes en las normativas de seguridad, en el manejo de los traumatismos craneales y en la discusión social sobre el resguardo de los deportistas, tanto en circuitos profesionales como en niveles juveniles.

María del Carmen Polaino Martínez

María del Carmen Polaino Martínez

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Andaluza, residente desde 2017 en Barcelona tras haber pasado gran parte de su trayectoria en Madrid. Graduada en Periodismo (UCM) con un Máster en Periodismo en Radio y Televisión. Trabaja como redactora en el área de Gente y Televisión de Guyana Guardian.