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La nueva vida de Juanjo Mateo, el ganador de 'Gran Hermano 6' que retomó su trabajo como taxista y prefirió volver a ser anónimo

Fuera del foco

El vencedor de la sexta edición del formato de telerrealidad se mantiene hoy alejado de los focos y volcado en su familia tras rechazar la fama televisiva

Juanjo Mateo fue el ganador de 'Gran Hermano 6'.

Juanjo Mateo fue el ganador de 'Gran Hermano 6'.

Mediaset

Con el final de GH DÚO cada vez más cerca por la llegada de Supervivientes 2026 a la parrilla de Telecinco, si algo ha demostrado la cuarta edición del formato con parejas de famosos es que el género vuelve a tener pulso tras la crisis de audiencia de finales de 2025. Aquella vigésima entrega con anónimos, cancelada de forma abrupta en diciembre antes de lo previsto, obligó a la cadena a acelerar las expulsiones para cerrar la casa antes de Navidad. El público parecía agotado de los desconocidos, pero la historia del programa recuerda que, antaño, eran precisamente los rostros anónimos quienes sostenían el fenómeno social.

Muchos de aquellos primeros valientes que habitaron Guadalix de la Sierra lograron perpetuarse en el circuito mediático, convirtiendo la televisión en su modo de vida permanente. Sin embargo, otros optaron por el camino inverso: el regreso voluntario al silencio y la normalidad de su rutina previa. En este grupo destaca con fuerza el nombre de Juanjo Mateo. El alicantino, que se alzó con el triunfo en la sexta edición del concurso hace ya más de dos décadas, representa el paradigma de quien prefiere el volante de un taxi a los focos de un plató de televisión.

“Mi intimidad me la pagaron a 90 euros al día”

El éxito en Guadalix de la Sierra y el desencanto con la industria televisiva

Juanjo entró en la famosa casa en el año 2004, cuando apenas tenía 25 años. Durante 109 días de convivencia, su naturalidad y un optimismo que muchos comparaban con la energía de John Travolta conquistaron a una audiencia que le otorgó el maletín de los 300.000 euros. A pesar de superar cuatro nominaciones y vivir un romance mediático con su compañera Diana Bartolomé, el joven no tardó en sentir el peso de la exposición pública. Al salir, la realidad fue distinta a lo esperado y la presión mediática comenzó a pasarle factura emocional, llevándole a cuestionar las formas de la industria.

La noche del 23 de diciembre de 2004 se disputó la final contra Conrad Chase y Natacha Jaitt.
La noche del 23 de diciembre de 2004 se disputó la final contra Conrad Chase y Natacha Jaitt.Telecinco

“No me sentí bien pagado porque mi vida cambió. Mi intimidad me la pagaron a 90 euros al día, un precio nada acorde con lo que perdí”, confesó en 2009 sobre su experiencia a la extinta revista Interviú. Esta reflexión crítica lo acompañó durante mucho tiempo, llegando a plantearse incluso acciones legales contra la productora por lo que consideraba condiciones abusivas. Para el alicantino, el interés económico de las cadenas prevalecía sobre el bienestar de los participantes. “¿Por qué nos hacen test psicológicos para entrar y no nos ponen un psicólogo después para ayudarnos a situarnos?”, se preguntaba en la misma entrevista.

La insatisfacción con el sistema televisivo fue el motor que le impulsó a rechazar sistemáticamente cualquier propuesta de colaboración o reaparición en los medios. Mientras otros ganadores encadenaban programas, él decidió que su paso por la televisión sería una experiencia única y cerrada. La fama, lejos de ser un objetivo, se convirtió en un obstáculo para la estabilidad que buscaba. Su prioridad pasó a ser recuperar el control sobre su propia vida y proteger su entorno más cercano del ruido mediático que genera el formato.

“Poco queda de aquel Juanjo que salió de Guadalix”

Una rutina estable en Alicante entre el taxi, la familia y el campo

Superada su quinta década, Mateo ha logrado consolidar la vida anónima que tanto anhelaba en la pedanía de Torrellano. Ejerce como taxista en Elche y Alicante, la misma profesión que desempeñaba antes de que su cara apareciera en millones de pantallas. No considera que su vuelta al sector servicios sea un paso atrás, sino una victoria personal frente a la volatilidad de la fama. “Los que creen que trabajar en el taxi después de Gran Hermano es un fracaso son minoría”, afirmaba con contundencia a la mencionada publicación.

“Un ingenuo chaval al que le asaltó la fama y volvió al taxi para formar una familia”, recordó Juanjo en sus redes sobre su etapa en televisión.
“Un ingenuo chaval al que le asaltó la fama y volvió al taxi para formar una familia”, recordó Juanjo en sus redes sobre su etapa en televisión.Telecinco

De acuerdo con la información disponible, su día a día transcurre con la sencillez de cualquier vecino, centrado en su familia y en sus aficiones personales, como el cuidado de sus gallinas o el ejercicio físico. En sus redes sociales, que apenas mantiene actualizadas, dejó escrito un mensaje que resume su transformación: “Poco queda de aquel Juanjo que salió de Guadalix. Un ingenuo chaval al que le asaltó la fama y volvió al taxi para formar una familia. Objetivo conseguido”. Esta paz doméstica es, según él mismo relata, el secreto de su equilibrio actual para no terminar devorado por el personaje que un día fue.

“No he sido un juguete roto como otros, porque tengo una familia estupenda y eso me da mucha estabilidad”, llegaría a referir el exconcursante para subrayar que su felicidad no depende de los aplausos. Aunque ocasionalmente algún pasajero le reconoce y le pide un autógrafo en el recibo del taxi, él lo acepta con amabilidad y humor, sin que ello altere su camino. Juanjo es, en definitiva, el ganador que entendió que el verdadero premio no solo estaba dentro del maletín. También residía en la capacidad de volver a ser el dueño de sus propios silencios.