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El gran amor inesperado de Ángela Molina que ya dura más de treinta años

Relación discreta

La actriz, ahora la serie 'Pura sangre' de Telecinco, compagina su éxito laboral con una sólida vida familiar alejada de los focos que comprende ya tres décadas de unión con su actual marido

Ángela Molina, en una imagen de archivo.

Ángela Molina, en una imagen de archivo.

Jorge Guerrero / AFP

Ese oscuro objeto del deseo, La mitad del cielo, Las cosas del querer y ahora Pura sangre. No son pocas las ficciones y cintas que han situado a Ángela Molina como una de las actrices más laureadas de nuestro país. La intérprete, que esta noche vuelve a aparecer en el 'prime time' de Telecinco como una de las protagonistas de la serie, encarna a la marquesa Rosario del Monte. En esta producción, la madrileña despliega su madurez interpretativa dando vida a una mujer que custodia los secretos de la familia Acuña mientras cría caballos en la finca Monteclaro.

Esta etapa profesional, marcada por su regreso a la televisión generalista, coincide con un momento de plenitud personal que la actriz protege con celo. Hija del mítico Antonio Molina y referente absoluto de la Transición, Ángela ha sabido transitar desde el “rostro de virgen pagana” que fascinó a Buñuel hasta la serenidad de una mujer que hoy es abuela y pilar de una numerosa estirpe. Detrás de las cámaras y los premios –incluido el Goya de Honor recibido en 2021–, Molina ha construido un refugio emocional junto al empresario canadiense Leo Blakstad, su compañero desde hace casi treinta años.

“El hombre más inteligente que he conocido”

Un flechazo en la isla de Ibiza que se selló en una boda civil en abril de 1995

La historia entre ambos comenzó con un flechazo inmediato en Ibiza, isla que siempre ha sido el refugio de la familia Molina. Leo, conocido en su círculo íntimo como “Pou”, es diez años menor que la actriz y ya era un rostro familiar para la dinastía, pues su padre poseía una destacada mansión en la zona. “Mi marido es el hombre más inteligente que he conocido”, ha llegado a confesar la intérprete. Su unión llegó tras la ruptura de la actriz con el fotógrafo Hervé Tirmarche, padre de sus tres hijos mayores: Olivia, Mateo y Samuel.

El enlace civil se celebró el 12 de abril de 1995 en la más estricta intimidad ibicenca. En aquel momento, Ángela se encontraba en un estado de felicidad absoluta y embarazada de su cuarto hijo, Antonio. Su propio padre, Antonio Molina, bendijo la relación antes de fallecer al ver el cambio en su hija: “¿Pou y tú? Ya sabes que le conozco desde que era un niño. Y es muy joven para ti. Pero desde luego, nunca te he visto tan preciosa como estás desde que estáis juntos”, llegó a vaticinar el genio de la copla sobre el futuro de la pareja según apuntan declaraciones recogidas por ELLE en 2024.

“Mi marido es el hombre más inteligente que he conocido”, ha llegado a confesar la intérprete sobre Leo Blakstad.
“Mi marido es el hombre más inteligente que he conocido”, ha llegado a confesar la intérprete sobre Leo Blakstad.Archivo

Para la ceremonia, la actriz huyó de convencionalismos y optó por un vestido vaporoso de Victorio & Lucchino inspirado en los años veinte. La discreción ha sido, desde ese día, la norma fundamental de un matrimonio que divide su tiempo entre su residencia en la Plaza de Oriente de Madrid, Málaga e Ibiza. A pesar de la proyección internacional de Ángela, Blakstad ha preferido mantenerse siempre en un segundo plano, ejerciendo como el gran apoyo en la sombra de una carrera que no ha dejado de sumar reconocimientos.

“Un hijo deseado y soñado”

La llegada de su quinta hija a los 47 años y el equilibrio de una familia unida

Uno de los hitos más significativos de su convivencia fue la llegada de su segunda hija en común, María Isabel, en el año 2003. Para el matrimonio, este nacimiento fue percibido como un regalo inesperado debido a la edad de la actriz, quien entonces tenía 47 años. “Es un hijo deseado y soñado. Pou y yo siempre teníamos la ilusión de volver a ser padres, pero ya nos habíamos hecho a la idea de que no tenía que ser”, declaró Ángela a la revista ¡Hola! En aquel año, subrayando la fe y el bienestar físico que sintió durante ese último embarazo.

Con sus hijos ya adultos –Antonio dedicado a la música y María Isabel a la danza–, el matrimonio Blakstad-Molina representa una de las uniones más estables del panorama artístico nacional. La actriz incluso llegó a tomar clases de inglés en estos últimos años para mejorar la comunicación con la familia política de su marido. Y esta noche, mientras los espectadores siguen las intrigas de la marquesa de Monteclaro en Telecinco, Ángela continúa escribiendo su propia historia, una donde el éxito se mide por la lealtad y el silencio compartido.

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