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El giro vital de Mario Casas en su relación con Melyssa Pinto

La pareja del momento

En el año de su nominación a los Goya, el actor consolida su relación con la influencer bajo una estricta discreción que deja atrás sus romances más mediáticos

Mario Casas posa en la alfombra de los Premios Goya en Barcelona

Mario Casas posa en la alfombra de los Premios Goya en Barcelona

GTRES

Quién nos iba a decir, mientras media España contenía el aliento frente al televisor viendo a una Melyssa Pinto rota tras su traumática ruptura con Tom Brusse en La Isla de las Tentaciones, que el destino le reservaba un guión digno de la gran pantalla. La joven, de 36 años, que saltó a la fama entre hogueras y traiciones –y que buscó el amor bajo los focos de Mujeres y hombres y viceversa– parece haber encontrado a su media naranja, y sería nada más y nada menos que el consagrado Mario Casas.

Esta unión resulta curiosa porque, irónicamente, la trayectoria del actor ha seguido un camino inverso al de la sobreexposición televisiva. Han pasado más de veinte años desde que aquel joven de mirada intensa irrumpió en nuestras vidas como el policía novato de Los hombres de Paco. Sin embargo, fue su papel de Hache en A tres metros sobre el cielo el que lo llevó al estrellato, convirtiéndolo en el eterno galán del cine español. Dos décadas después, a sus 39 años, sigue manteniendo ese imán para el público, consolidado ya no solo como un ídolo de masas, sino como un actor de prestigio cuya madurez le ha valido la nominación a los Premios Goya 2026. Pese a este dulce momento profesional, su estrategia vital ha dado un giro de 180 grados: hoy, el actor libra una batalla personal contra el interés que despierta su vida privada, blindando su intimidad cueste lo que cueste.

Mario Casas posa con su Gaudí al mejor actor por “Muy lejos” 
Mario Casas posa con su Gaudí al mejor actor por “Muy lejos” Alex Garcia

Ese hermetismo actual es, en parte, resultado de un historial sentimental marcado por la aprobación pública. No se nos olvida su trayecto de noviazgos, que comienza con María Valverde (38), una historia que nació entre las cámaras de Tres metros sobre el cielo, y que se convirtió en el sueño de toda una generación. Pero el precio fue alto; en 2014 los rumores señalaron a Berta Vázquez (33), la actriz de Vis a Vis, como su nueva ilusión durante el rodaje de Palmeras en la nieve. Aunque en esta ocasión la pareja rompería, tras dos años de convivencia, y llegaría a su vida una nueva relación también con otra compañera de profesión, Blanca Suarez (37). Un enlace lejos de los focos, por la presión pública que ambos habían sentido en anteriores relaciones y que acabaría en ruptura en 2019. Más tarde compartió amor y trabajo con la actriz Déborah François, con quien debutó como director Mi soledad tiene alas. Su relación terminó tres años después. Durante estos años, ha habido épocas donde también se le relacionó con la actriz Aura Garrido y modelo, y Miss Universo 2014, Desirée Cordero. 

Precisamente esa necesidad de anonimato es la que parece haber contagiado a Melyssa. La influencer siempre caracterizada por su cercanía y naturalidad en redes sociales, ha adoptado una actitud inédita: el hermetismo absoluto. Sin embargo, el amor es difícil de ocultar si está por medio Javi de Hoyos, quien terminó por confirmar lo que era un secreto a voces al publicar una imagen del actor con su hermano pequeño, donde en la pantalla se leía escrito el nombre de la instagramer. Un descuido digital que vale más que mil posados oficiales.

Más allá de los descuidos, las evidencias físicas han empezado a acumularse. Recientemente, la pareja ha sido vista de nuevo en Gran Canaria, el mismo escenario donde en marzo del año pasado saltaron las primeras alarmas al ser pillados en un conocido restaurante. Parece que el destino, o quizás el deseo de volver a los orígenes de su chispa, les ha llevado de vuelta a la isla. En estas últimas imágenes, se les ha visto disfrutando de la complicidad, moviéndose por los mismos lugares que marcaron su primer encuentro, pero con la lección aprendida.

Para Melyssa, este silencio es un sacrificio profesional, pues dedicarse a las redes sociales implica, por definición, mostrar el día a día, pero parece estar dispuesta a cambiar las reglas del juego por respeto a la privacidad de Casas. Tras años de exposición extrema, desde aquel “Tom Brusse, eres un desgraciado” que paralizó el país, hasta su historia con su compañero de trono Marco Panosian, la catalana parece haber hallado una nueva madurez. Ha entendido que, para que un amor florezca de verdad, a veces el mayor lujo es mantenerlo a salvo, lejos de la luz distorsionada de los focos.