Historia contemporánea

El Barroquista, historiador del arte y divulgador: “Nunca habíamos podido escuchar tanta música y, sin embargo, escuchamos siempre lo mismo”

Entrevista

Miguel Ángel Cajigal, “El Barroquista”, cierra su trilogía cultural sobre arte, arquitectura y música reivindicando el papel de esta en la historia cultural de Occidente y alertando sobre un presente dominado por algoritmos y tendencias que estrechan nuestro modo de escuchar

Miguel Ángel Cajigal Vera, conocido como El Barroquista, en una imagen de archivo

Miguel Ángel Cajigal Vera, conocido como El Barroquista, en una imagen de archivo

Terceros

Hablar con El Barroquista es asomarse a un territorio donde la música deja de ser un simple acompañamiento y se convierte en una forma de observar el mundo. A través de su peculiar mirada, viajamos desde los ecos de los primeros ritmos ancestrales hasta los últimos interrogantes que nos plantea la inteligencia artificial generativa como herramienta para crear música.

En esta entrevista, Miguel Ángel Cajigal reflexiona sobre el papel histórico del universo sonoro, el impacto de los algoritmos en nuestra forma de escuchar y la experiencia de llevar la divulgación al prime time televisivo con El condensador de fluzo.

Tras Otra historia del arte y Otra historia de la arquitectura, ¿qué le llevó a cerrar la trilogía con la música? ¿Era, de algún modo saldar una deuda pendiente?

Tengo formación como músico, además de historiador del arte, y mi investigación siempre ha estado vinculada también a la historia de la música. Para mí, arte, arquitectura y música forman un conjunto natural en mi manera de analizar el mundo, así que cerrar la trilogía con la música era lo más lógico y me permitía completar esas tres disciplinas que considero mis especialidades.

En su libro desmonta la idea de la música como arte menor. ¿Qué momentos históricos demuestran que la música ha sido motor de cambio cultural?

Desde la Edad Media, la música fue considerada un saber intelectual fundamental, pero creo que su papel más decisivo como motor de cambio cultural se dio en el siglo XIX. En el ámbito germánico, por ejemplo, la música contribuyó de forma clara a la construcción de una identidad común que estuvo detrás de la unificación alemana, y todavía hoy Alemania y Austria se reconocen en gran medida a través de su tradición musical.

Músicos tocando la vihuela española en las Cantigas de Santa María de Alfonso X de Castilla, siglo XIII
Músicos tocando la vihuela española en las Cantigas de Santa María de Alfonso X de Castilla, siglo XIIIDominio público

Se suele decir que la música es la banda sonora de nuestras vidas. ¿Sería también la banda sonora de los momentos más cruciales de la historia?

Sin duda. La Marsellesa, por ejemplo, acompañó el proceso revolucionario que transformó Europa, y el nacionalismo musical estuvo muy presente en la formación de naciones como Italia, donde las óperas de Verdi tuvieron un enorme peso simbólico. Lo que ocurre es que mucha música de épocas antiguas se ha perdido porque no existían sistemas de notación que permitieran conservarla, así que solo podemos documentar bien este papel en los últimos siglos.

¿Qué papel juegan los primeros cantos y ritmos ancestrales en las comunidades antiguas?

La música siempre ha sido esencial para la socialización y la cohesión de las comunidades. Todas las culturas la han utilizado para unir a las personas y para acompañar los rituales religiosos, porque crea un ambiente que trasciende lo cotidiano y sitúa a quienes participan en un plano simbólico o sagrado que forma parte de la experiencia colectiva.

Miguel Ángel Cajigal, El Barroquista. Cortesía de Plan B
Miguel Ángel Cajigal, El Barroquista. Cortesía de Plan BFoto: Berta Delgado

En la Edad Media la música estuvo muy relacionada con la Iglesia, ¿qué suponen los cantos gregorianos para la cultura europea?

El canto gregoriano, o canto llano, se convirtió en una forma esencial de expresar la religiosidad. No era música que acompañara al rito: era el propio rito, porque para decir correctamente las oraciones había que cantarlas de una manera concreta. Surgió dentro de una gran reforma que buscaba homogeneizar liturgias muy diversas en la Iglesia altomedieval, donde cada comunidad tenía su propio modo de celebrar. El gregoriano fue el sonido de ese intento de unificación y de una modernización que reforzaba la autoridad del Papado, que en los siglos siguientes tendría un poder mucho más centralizado.

El Renacimiento trajo consigo una explosión artística. ¿Cómo influye esta época en la historia de la música?

El Renacimiento no supone una ruptura con la Edad Media, sino la consolidación de ideas que ya estaban presentes, como la relación entre música y matemáticas. La composición se entendía como un proceso matemático, y el interés renacentista por la ciencia reforzó esa visión. Músicos como Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594) o Tomás Luis de Victoria (1548-1611) representan muy bien este enfoque.

Retrato de Pierluigi da Palestrina
Retrato de Pierluigi da PalestrinaDominio público

Además, fue la época en la que se definió una diferencia clara entre la música católica, muy elaborada y difícil de cantar, y los corales luteranos, pensados para que toda la congregación participara. Esa distinción marcó la música religiosa durante siglos y solo empezó a cambiar tras el Concilio Vaticano II, cuando el catolicismo adoptó formas más cantables inspiradas en modelos americanos.

El Barroco es una época que conoce muy bien, ¿qué ha aportado este momento a la historia de la música?

El Barroco es clave porque en los siglos XVII y primera mitad del XVIII se consolida el lenguaje musical europeo que hoy reconocemos como música clásica. Desde Claudio Monteverdi (1567-1643) hasta Johann Sebastian Bach (1685-1750) se desarrolla un sistema sonoro coherente, codificado y maduro que Europa exportó al resto del mundo. Bach fue quien mejor dominó ese lenguaje, pero también lo construyeron Antonio Vivaldi (1678-1741), Georg Friedrich Haendel (1685-1759), Georg Philipp Telemann (1681-1767) o Johann Pachelbel (1653-1706).

Ese lenguaje es la base sobre la que compondrán Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), Ludwig van Beethoven (1770-1827), los románticos e incluso buena parte de la música actual; no es tan distinto del que escuchamos hoy en el pop.

Escultura de Ludwig van Beethoven en Viena, Austria
Escultura de Ludwig van Beethoven en Viena, AustriaTerceros

¿Se convirtió la música en el Romanticismo en el mejor vehículo para comunicar emociones intensas?

En el Romanticismo, la música de concierto se convirtió en un fenómeno social muy poderoso. Reunirse en un teatro para escuchar una orquesta permitía transmitir emociones intensas mediante colores orquestales, efectos sonoros y una expresividad que no existía en otros medios, porque no había cine. Además, el piano se convirtió en el instrumento burgués por excelencia: permitía tocar en casa la música que gustaba y organizar veladas musicales, lo que impulsó una enorme afición doméstica. El Romanticismo es, en gran medida, la explosión de la música hecha en casa.

¿Cree que en el siglo XX la música tenía más capacidad de dinamitar las estructuras sociales?

Sí, porque la música grabada fue una revolución absoluta. Por primera vez la música podía llegar a cualquier lugar donde llegara un disco, algo impensable antes, cuando solo podías escuchar música si la hacías tú o alguien la hacía para ti. Esa capacidad de circulación permitió que la música influyera en estructuras sociales y culturales: pensemos en los discos prohibidos o en cómo la música de Michael Jackson atravesó el telón de acero y se convirtió en un símbolo de occidentalización en Europa Oriental. La grabación sonora es el elemento que da a la música ese poder transformador.

Michael Jackson durante un concierto en 1992
Michael Jackson durante un concierto en 1992Kaku KURITA / Getty

¿Cómo analiza el panorama musical en la actualidad?

Veo una paradoja clara: nunca hemos tenido tanta capacidad para escuchar música y, sin embargo, cada vez escuchamos más lo mismo. El consumo musical se está estrechando y los algoritmos influyen mucho en ello. Si quieres que un vídeo en redes tenga visibilidad, debes usar música en tendencia, y eso responde a criterios comerciales, no musicales. Antes la radio prescribía, pero ahora son las máquinas las que deciden qué escuchamos.

Deberíamos ser conscientes de esta situación: vivimos el momento de mayor creatividad musical de la historia y, aun así, consumimos un repertorio cada vez más reducido.

¿Acabará la inteligencia artificial con la creatividad musical puramente humana?

No lo creo. Igual que el sintetizador no acabó con la creatividad humana, la inteligencia artificial tampoco lo hará; es una herramienta más. Es cierto que tiene una enorme capacidad de suplantar identidades y que ya interviene en mucha música que escuchamos, y también que simplifica procesos que antes requerían pericia, lo que puede generar modelos más repetitivos. La creatividad no desaparecerá, pero sí puede estrecharse aún más la variedad musical, algo que viene ocurriendo desde la época de Bach. Aun así, confío en que en algún momento nos rebelaremos, porque las personas nos cansamos cuando todo se vuelve demasiado uniforme.

Unas manos robóticas tocan un piano 
Unas manos robóticas tocan un piano Getty Images/iStockphoto

La reciente cancelación de El condensador de fluzo ha supuesto el final de un proyecto de divulgación histórica en prime time que había apostado por formatos innovadores y por acercar la historia al gran público, ¿qué nos puede contar de su experiencia en este formato?

Ha sido una experiencia muy bonita, casi una locura, llevar la divulgación de la historia del arte a un programa de prime time. Fue un atrevimiento de Televisión Española y un viaje del que he aprendido muchísimo, tanto de mis compañeros como de los profesionales de la televisión. Dicen que un programa se convierte en historia cuando termina, y Fluzo, que hablaba de historia, ya forma parte de la historia de la televisión. Ha demostrado que en España la divulgación histórica interesa, y ahora harán falta más personas y más formatos para que este tipo de contenidos siga teniendo espacio en televisión.

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