Prehistoria

Las madres de la cultura Chinchorro crearon momias decoradas con sus hijos hace 7.000 años como terapia artística para superar el dolor

Arqueología

La contaminación por arsénico en el desierto de Atacama provocó una alta mortalidad infantil

Un momia chinchorro de un niño, de la época negra (5000-3750 a.C.)

Un momia chinchorro de un niño, de la época negra (5000-3750 a.C.)

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¿Cómo se afronta la muerte de un hijo? La respuesta no es ni fácil ni sencilla. Este es, sin lugar a dudas, uno de los duelos más difíciles. Hace más de 7.000 años, en el desierto de Atacama (norte de Chile y sur de Perú), uno de los entornos más hostiles del planeta, la cultura Chinchorro encontró una opción.

Este dinámico grupo de hábiles pescadores y artesanos vivía a lo largo de la costa y se hizo especialmente famoso por desarrollar complejas técnicas para crear algunas de las momias artificiales más antiguas del mundo, producidas entre el 7000 y el 3500 antes de Cristo, muy anteriores a las egipcias.

Un proceso largo y complejo

El proceso era largo y complejo. Comenzaba con la extracción de los órganos internos y, en ocasiones, el descarnado del difunto, rellenando las cavidades vacías con fibras, arcilla y tierra, y reensamblando y colocando los cuerpos con palos. Las momias se cubrían con pastas elaboradas con manganeso negro y, en épocas posteriores, ocre rojo, lo que ayudaba a recrear los rasgos faciales y genitales de los fallecidos.

El doctor Bernardo Arriaza, de la Universidad de Tarapacá, asegura en un artículo publicado recientemente en la revista Cambridge Archaeological Journal que la momificación llevada a cabo por el pueblo chinchorro habría ayudado a minimizar el sufrimiento social de los padres y sus familias en una época de alta mortalidad infantil.

Ilustraciones en acuarela de vívidas momias infantiles Chinchorro, que muestran una momia roja (a) y otra de estilo vendado (b)
Ilustraciones en acuarela de vívidas momias infantiles Chinchorro, que muestran una momia roja (a) y otra de estilo vendado (b)Bernardo Arriaga / Cambridge Archaeological Journal

Además de la extrema escasez de lluvias en la región, varios yacimientos de esta cultura, incluidos los cercanos al río Camarones, estaban altamente contaminados con arsénico tóxico (aprox. 1000 µg/L, unas 100 veces el límite seguro). Las momias más antiguas, además, corresponden básicamente a bebés y recién nacidos.

Arriaza plantea que el envenenamiento por arsénico podría haber provocado altas tasas de abortos espontáneos y la muerte de niños pequeños. “Para afrontar el dolor de perder a sus frágiles bebés, los padres Chinchorro comenzaron a transformar y adornar a sus amados, manteniéndolos presentes”, escribe el autor del estudio.

Con el tiempo y el paso de las generaciones, la decoración de los muertos se volvió cada vez más suntuosa y se aplicó a todas las edades, utilizando pinturas, pelucas, máscaras faciales… “El cuerpo transformado se convertía en un lienzo para expresar emociones y un lugar donde estos antiguos pueblos podrían haber encontrado sanación emocional y consuelo. Veneraban a sus difuntos como íconos visuales”, añade el experto.

Según la hipótesis del doctor Arriaza, las mujeres habrían liderado la momificación durante el período de las momias negras (5000-3750 a.C.) Debido a sus profundos vínculos con los pequeños fallecidos. Mientras tanto, el período de las momias rojas (2500-2000 a.C.), que enfatizó la visibilidad, la competencia y la demarcación territorial, podría haber sido creado principalmente por hombres.

Artefactos usados para ornamentar las momias: piedra para moler sedimentos de manganeso, concha usada como recipiente, mortero para pulverizar ocre rojo y concha para contener pigmento de óxido de hierro 
Artefactos usados para ornamentar las momias: piedra para moler sedimentos de manganeso, concha usada como recipiente, mortero para pulverizar ocre rojo y concha para contener pigmento de óxido de hierro Bernardo Arriaga / Cambridge Archaeological Journal

Si los efectos del arsénico habrían sido lo que causaron la aparición de las primeras momias, otro tipo de toxicidad es la que provocó el cambio de color del negro al rojo. En los primeros rituales mortuorio se cubría a los difuntos con pintura de óxido de manganeso, lo que también pudo causar importantes problemas de salud.

Un análisis de espectroscopia de absorción atómica reveló que muchos individuos Chinchorro presentaban concentraciones elevadas de manganeso. Esto habría sido el resultado de la exposición crónica y excesiva a la pintura de óxido de manganeso aplicada durante el proceso de momificación.

Una momia chinchorro de la época roja (2500-200 a.C.)
Una momia chinchorro de la época roja (2500-200 a.C.)Wikipedia

A su vez, esto condujo al síndrome de manganismo, un trastorno neurológico similar al Parkinson y que se caracteriza por temblores, rigidez muscular, irritabilidad, dolor físico, alucinaciones, dificultad para hablar, problemas de equilibrio, comportamiento compulsivo, risa patológica y pérdida de la expresión facial.

Es probable, señalan los especialistas, que los miembros del pueblo Chinchorro finalmente reconocieran los efectos nocivos del manganeso y eliminaran gradualmente su uso generalizado, lo que condujo a la introducción de las momias rojas.

Representación de una momificación Chinchorro en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa 
Representación de una momificación Chinchorro en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa Wikipedia

“Dado que hablamos de mortalidad infantil, creo que el dolor y la tristeza de los padres eran primordiales. En una sociedad pequeña, la muerte de un recién nacido podía amenazar la supervivencia de toda la familia”, asegura el doctor Benardo Arriaza.

En la psicología moderna, la arteterapia es una herramienta poderosa para procesar el duelo y honrar la memoria del difunto, permitiendo a las personas externalizar el dolor a través del dibujo, la pintura o la escultura como una vía de escape para sus emociones intensas.

Mujer adulta preparada artificialmente al estilo negro. El hombro derecho presenta daños, lo que revela arcilla gris interna y cañas usadas para remodelar el cuerpo 
Mujer adulta preparada artificialmente al estilo negro. El hombro derecho presenta daños, lo que revela arcilla gris interna y cañas usadas para remodelar el cuerpo Bernardo Arriaga / Cambridge Archaeological Journal

“El arte visual ofrece una vía no verbal para procesar las intensas emociones experimentadas tras la pérdida de un ser querido. A través de la creatividad artística, las personas pueden encontrar una narrativa o dar sentido a su vida tras una pérdida significativa”, concluye el arqueólogo chileno.

David Ruiz Marull

David Ruiz Marull

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Periodista