Diversos especialistas encuentran en Inglaterra el instrumento de combate celta de la Edad de Hierro que exhibe el nivel de conservación más elevado de toda Europa.
Arqueología
Los 'carnyx' se empleaban con el fin de intimidar a los adversarios y dirigir a sus propios combatientes durante las batallas.

La campana del 'carnyx' con forma de cabeza de jabalí

Los carnyx se alzaban por encima de las cabezas de los combatientes celtas. Sus estruendos debían resonar a gran distancia. Representaban el aviso para comenzar la lucha y un medio para infundir miedo en los oponentes. Los pabellones de estas trompetas bélicas verticales imitaban la figura de una fiera gruñendo, usualmente jabalíes.
Expertos de la región de Norfolk han hallado una pieza excepcional de esta herramienta perteneciente a la Edad de Hierro (300 a.C.-500 d.C.), siendo la muestra más íntegra de cuantas se han localizado en Europa. El descubrimiento ocurrió el estío pasado, durante unas labores arqueológicas en Thetford efectuadas antes de la edificación de diversas casas en el sector occidental de esta población inglesa.
Un conjunto de piezas castrenses
Cerca del carnyx se halló igualmente un repertorio de pertrechos bélicos donde figuraban cinco escudos. Dicho hallazgo tuvo lugar en el centro de la región de los icenos, el pueblo celta que durante el año 60 d.C. Protagonizó un violento levantamiento encabezado por la reina Boudica frente a los romanos en Anglia Oriental.
Los especialistas suponen que las riquezas se ocultaron durante el transcurso de la primera centuria de nuestra era, cerca del periodo en el cual habitó Boudica. Asimismo, debido a su inmenso precio, estiman que todo integrante destacado de los icenos habría estado al tanto de la presencia de tales piezas.

Las delicadas piezas todavía están bajo tratamiento de restauración previamente a su análisis minucioso. Diversos estudiosos de Grecia y Roma relataron la presencia de clanes belicosos en Britania y la Galia que utilizaban sus carnyx con el fin de espantar a sus adversarios.
“Sus trompetas son de un peculiar tipo bárbaro. Soplan en ellas y producen un sonido áspero, propio del tumulto de la guerra”, escribió el historiador griego Diodoro Sículo en el siglo I antes de Cristo. En el caldero de Gundestrup, hallado en Dinamarca, aparecen representados tres músicos sosteniendo sus cuernos en alto.
Hace más de una centuria, en 1816, se hallaron los vestigios de otro de estos artefactos en la región norte de Escocia. Únicamente se conservaba un fragmento, si bien podía apreciarse su campana con apariencia de cabeza de jabalí. El último de los tres ejemplares de carnyx encontrados hasta el momento en Gran Bretaña acabó fundido por anticuarios.
El instrumento bélico descubierto recientemente en Norfolk muestra evidencias de reparaciones previas, sugiriendo que se utilizó por un extenso lapso temporal. Pese a que se desarmó en parte previo a su sepultura, situando los escudos con esmero sobre ella, el conducto, la embocadura y el pabellón permanecen sin daños.

La insignia con la cabeza de jabalí —una de las bestias más violentas que los celtas podían hallar en sus cacerías— se elaboró a partir de láminas de bronce. Se habría alzado durante los enfrentamientos bélicos, funcionando como un estandarte, y se habría empleado como sitio de agrupación para las milicias icenas.
Asimismo, se trata de la única pieza hallada que conserva sus gigantescas y caídas orejas sin que hayan sido removidas. El carnyx está en la actualidad bajo la supervisión de los técnicos en restauración del Museo de Norfolk y su descubrimiento estelarizará una emisión de la BBC que saldrá al aire el 14 de enero.

