A la administración Trump, en línea con el mundo digitalizado, le gusta tener abiertas muchas pantallas al mismo tiempo.
Todavía sigue en marcha el frente contra las llamadas narcolanchas en aguas del Caribe y del Pacífico cuando ya planea intervenir en territorio de México, incluso por tierra, contra los carteles de la droga.
Esta idea ya la alentó Donald Trump durante su primer mandato y la reforzó al regresar a la Casa Blanca el pasado enero, lo que suscitó una severa advertencia de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
“Rechazamos cualquier forma de intervención o interferencia. Esto ha de estar bien claro, México coordina y colabora, pero no se subordina”, avisó Sheinbaum hace unos meses.
El plan se centraría sobre todo en ataques con drones, manejados desde México, contra laboratorios y narcos
Pero fuentes del Gobierno estadounidense, citadas por la cadena NBC, señalaron que han empezado a detallar el plan de una nueva misión que supondrá enviar tropas y personal de inteligencia al vecino del sur para localizar y atacar a los carteles del narcotráfico.
Ya se han iniciado las primeras etapas del entrenamiento para esa posible misión, alentada por legisladores republicanos cercanos al presidente de EE.UU., incluyen operaciones terrestres en el interior de México. La NBC precisó que el despliegue no es inminente, mientras las discusiones sobre el alcance continúan y todavía no se habría tomado la decisión final sobre la concreción del operativo en el que también participan miembros de la CIA.
Una misión de este tipo, en el que se empleen fuerzas estadounidense contra los cárteles dentro de México significaría provocar otro frente de Trump en su campaña militar contra el narcotráfico en el hemisferio occidental. Hasta ahora la Casa Blanca se ha centrado en hundir botes vinculados sobre todo a Venezuela, aunque algunos parecían provenir de Colombia, con al menos 63 muertos.
En caso de que se produzca la incursión en México tal como está planeado, esto supondrá una ruptura con las anteriores administraciones estadounidenses, que se caracterizaron por enviar agentes de la CIA, militares y fuerzas de seguridad al país del sur para dar apoyo a la policía y al ejército mexicanos en su lucha contra la droga. Hasta ahora, no han realizado oficialmente acciones directas.
Buena parte del operativo se centraría en el uso de drones dirigidos contra laboratorios y líderes de los cárteles. Algunos de estos drones requerirían operaciones en tierra para ser efectivos y seguros.
