Cisjordania hace temblar la tregua en Gaza

El conflicto de Oriente Medio

La violencia de colonos israelíes contra campesinos palestinos aumenta los temores de un nuevo frente

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Un palestino, Yahya Dalal, de 32 años, se sienta junto a coches quemados en un ataque de colonos israelíes, en Huwara, en la Cisjordania ocupada 

Ammar Awad / Reuters

Hombres fuertemente armados, en algunas ocasiones con uniforme del Ejército, protagonizan a diario ataques contra palestinos en Cisjordania. “Los colonos se desplazan entre las distintas comunidades (palestinas), amenazan, hostigan, no dejan que los pastores salgan de sus casas hacia las zonas de pasto”, describe a Guayana Guardian Eli Avidor, activista israelí de la organización Combatants For Peace. Los atacantes viven en asentamientos -ilegales, según la legislación internacional y nacional- en las zonas C, que comprenden el 60% del territorio palestino y están bajo el control civil y militar israelí.

Desde el inicio de la guerra en Gaza, este tipo de ofensiva no ha hecho más que aumentar, así como la violencia empleada por los colonos. Según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), se han producido más de 3.000 ataques en la Cisjordania ocupada en los últimos dos años.

El alto el fuego en la franja no ha conseguido detener la oleada de incidentes, especialmente comunes durante la época de la recogida de la aceituna, durante los meses de otoño. Según Avidor, los responsables de este incremento de los ataques son “los colonos que vienen de las granjas -en comparación con los asentamientos ya establecidos-, que fueron creadas para llevar a cabo una limpieza étnica de los pastores palestinos. Se han vuelto mucho más activos, están mejor equipados, tienen armas y van uniformados, estén o no reclutados realmente”.

La inacción del gobierno israelí impera en la mayoría de los casos.

“Te pondré un ejemplo reciente”, narra el activista, quien realiza labores de protección en la zona: “Todo comenzó con la cesión de una granja agrícola por parte de la autoridad local en un área cercana a Rotem (asentamiento ilegal), a 30 metros de una comunidad palestina. (…) Después construyeron una valla más allá del terreno arrendado, de manera que obstaculiza que los pastores lleven sus ovejas a las zonas de pasto. Cuando intentaron pasar por una abertura en el cerco, surgió el conflicto”.

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Según explica, “el colono israelí llamó al ejército y a la policía alegando que estaban siendo atacados por los pastores”. En la mayoría de los casos “son los palestinos quienes acaban siendo detenidos”, en complicidad con los colonos. “Los palestinos tienen miedo de denunciar la situación”, declara, por posibles repercusiones legales para ellos.

La situación incomoda a una parte del gobierno israelí, que se encuentra en proceso de negociación de paz en la franja de Gaza. El principal aliado del gabinete de Beniamin Netanyahu, Estados Unidos, también ha expresado su temor a que un estallido en Cisjordania haga tambalear la frágil tregua de la franja.

El propio jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el teniente general Eyal Zamir, advirtió el viernes que la incapacidad de Israel para frenar el reciente aumento de la violencia de los colonos amenaza con socavar la capacidad del ejército para gestionar otros frentes críticos en Gaza, Líbano y Siria.

Según fuentes del Canal 12 israelí, Zamir declaró en reuniones internas del mando militar que “si no detienen a los alborotadores judíos”, Israel podría verse obligado a desviar tropas de las fronteras norte y sur para lidiar con el caos creciente en Cisjordania. “Estos anarquistas pueden prender fuego a la zona en un instante”, afirmó, y añadió que “la prioridad debe ser Gaza y Líbano”.

Sin embargo, Avidor recela de las intenciones del Estado israelí. “Al final habrá una respuesta, y parece que eso es justamente lo que quiere el gobierno. Buscan violencia por parte de los palestinos, y entonces dirán que tienen todo el derecho a usar más fuerza, como en Gaza”, declara.

Según explica, la multiplicación de los ataques y de la construcción de nuevos asentamientos está espoleada por la extrema derecha israelí, que cuenta con varios ministerios. Entre las figuras que más han defendido la política expansionista en Cisjordania se encuentra Itamar Ben Gvir, responsable de la cartera de Seguridad Nacional y residente en un emplazamiento ilegal.

“Quieren limpieza étnica”, asevera el activista israelí. “Se dan cuenta de que no hay respuesta. Ven que están protegidos por el gobierno. Necesitan hacerlo lo más rápido posible, antes de que Trump venga con algo, antes de que cambie el gobierno. Ahora están en el poder. Ahora tienen munición”.

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