Emmanuel Macron ha anunciado este jueves la creación de un servicio militar voluntario y remunerado, que se implantará a partir del próximo verano de manera progresiva. “Tenemos necesidad de movilización”, ha dicho. Solo en caso de crisis muy grave, el Parlamento podría transformar ese servicio en obligatorio.
La decisión francesa entra en la lógica de la guerra fría que vuelve a imponerse en Europa como consecuencia de la agresión rusa a Ucrania, las injerencias del Kremlin y sus ataques híbridos. Cada vez son más los países que deciden aumentar su gasto en defensa y reforzar los efectivos humanos de sus fuerzas armadas. París se ha sumado a la tendencia general, a pesar de la garantía teórica que le ofrece ser el único miembro de la UE con disuasión nuclear propia. Francia no se siente preparada para un conflicto convencional
El presidente francés ha explicado su iniciativa en la sede de la 27 Brigada de Infantería de Montaña (BIM), en Varces, cerca de Grenoble. Ha sido un discurso inusualmente breve y conciso.
Emmanuel Macron, este jueves, en Varces, antes del anuncio del nuevo servicio militar voluntario
El servicio militar voluntario tendrá una duración de diez meses y se realizará exclusivamente en territorio nacional, ya sea en la metrópoli o en los departamentos y territorios de ultramar. Este detalle es importante, sobre todo por el debate en curso sobre el envío de tropas a Ucrania para garantizar un eventual alto el fuego o una hipotética intervención para defender a un aliado de la OTAN en caso de ataque ruso.
El grueso de este servicio lo harán jóvenes de 18 y 19 años. Se empezará con 3.000 hombres y mujeres. El objetivo elevarlo a 10.000 para el 2030 y que en el año 2035 participen hasta 50.000 efectivos, una cifra que podría revisarse en virtud de las amenazas. La remuneración será de alrededor de 800 euros al mes y habrá un descuento del 75% en los billetes de tren de la compañía nacional (SNCF). Los periodos de inscripción empezarán el próximo 12 de enero.
“La juventud aspira a la libertad y tiene sed de compromiso -ha afirmado Macron-. Nuestra nación será fuerte si nuestra juventud está unida en torno a nuestros valores”.
“Nuestra nación no tiene derecho ni al miedo ni a la falta de preparación”, afirma el presidente francés
“En este mundo incierto donde la fuerza prima sobre el derecho, la guerra se conjuga en presente -ha agregado el jefe de Estado-. Nuestra nación no tiene el derecho ni al miedo, ni al pánico, ni a la falta de preparación, ni a la división”
Este esfuerzo suplementario en defensa tendrá también un coste, previsto en la ley de programación militar 2026-2030 con 2.000 millones de euros.
Macron explicó que el mundo ha cambiado desde que Jacques Chirac decidió suprimir el servicio militar universal obligatorio en 1996. Al mismo tiempo, no tendría sentido ni sería viable reinstaurarlo, por lo que más recomendable es hacerlo con carácter voluntario. El presidente dijo inspirarse en el modelo de Noruega.
En su alocución, el inquilino del Elíseo recordó que hace treinta años, ante el final de la guerra fría, pareció “inútil” mantener el modelo “de volumen” y se optó por un ejército profesional más reducido pero con mayor agilidad de reacción. “Volver atrás no sería ni serio ni útil”, sostuvo, porque la experiencia mostró que las tareas asignadas aportaban poco y el talento individual de los soldados no se aprovechaba. Por todo ello, la mili obligatoria suponía un coste desproporcionado para su eficacia real. Hoy en día afectaría a entre 600.000 y 800.000 reclutas al año. “Este modelo de reclutamiento obligatorio y universal no se corresponde a las necesidades de nuestros ejércitos ni a las amenazas”, enfatizó.
La primera fase del servicio militar durará un mes, de entrenamiento básico en el manejo de armas, disciplina, marcar el paso, cánticos y “el conjunto de rituales que alimentan la fraternidad de nuestros ejércitos y contribuyen a la grandeur de la nación”. A continuación seguirán nueve meses en una unidad operativa, que podría incluir el despliegue antiterrorista Centinela, asistencia en catástrofes o tareas en el Estado Mayor. Después de efectuar su servicio, los jóvenes podrán continuar con sus estudios, buscar un trabajo, integrarse en la reserva operacional o pasar a integrarse ya en las fuerzas armadas como militares profesionales.
La concienciación sobre la defensa nacional se extenderá a las escuelas. Macron ha dicho que los alumnos deberán participar al menos en una ceremonia militar conmemorativa al año, y que se instará a los estudiantes de secundaria a efectuar su habitual periodo de prácticas, normalmente en empresas, también en el seno de las Fuerzas Armadas
El exministro de Defensa y de Asuntos Exteriores Jean-Yves Le Drian saludó la iniciativa de Macron. “Hay que ser realista sobre la amenaza y fuerte en la respuesta”, ha declarado Le Drian a la cadena BFMTV. Según él, no hay que tener miedo a Rusia, pero sí “mostrar nuestra fuerza”. Le Drian ha alertado de que la amenaza rusa va ya ahora más allá de Ucrania, debido a sus injerencias y su actividad constancia en la guerra cibernética. “El objetivo de Rusia es fragilizarnos”, insistió.
El nuevo servicio militar voluntario supondrá el fin de otro proyecto de Macron, el servicio nacional universal (SNU), de carácter cívico, que ha sido un fracaso. Según Sébastien Chenu, vicepresidente del Reagrupamiento Nacional (RN, extrema derecha), el presidente de la República “ha hecho perder tiempo al país”. El RN propuso en 2022 un servicio obligatorio de tres meses, civil o militar.
La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), por boca de la eurodiputada Manon Aubry, criticó con dureza la iniciativa del presidente, sobre todo por una paga de menor cuantía que el salario mínimo interprofesional. “El presidente no tiene nada mejor que ofrecer a la juventud que prepararse a morir para sus guerras -escribió Aubry en su cuenta de la red X-. Qué horror”.