El islam estricto conquista Francia

Reislamización

Los musulmanes franceses, sobre todo los jóvenes, practican su religión con más rigor y simpatizan con las corrientes radicales

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Esta joven musulmana se manifestó en mayo en París porque considera que la sociedad francesa no acoge su fe como debería 

G. Van Der Hasselt / AFP

La mezquita Ibn Badis de Nanterre, municipio de la periferia oeste de París, es un excelente observatorio del fervor de los musulmanes franceses. Cada viernes, para el rezo del mediodía, a las 12.40 horas, se forma una larga cola de fieles en la calle. Un voluntario, con un contador en la mano, deja pasar hasta que se llega a 1.299 personas, la capacidad máxima autorizada. Siempre se rebasa el límite y las puertas se cierran.

–¡Qué impresionante este edificio tan moderno!–, le comentamos a un vigilante del templo, en cuya verja cuelga el reciente aviso de la prefectura de policía sobre las amenazas terroristas.

La reislamización es visible en la afluencia a la mezquita, el respeto del Ramadán y la separación entre sexos

–Es mejor que los musulmanes tengamos estas mezquitas, ¿no? Antes debíamos reunirnos en sótanos, escondidos.

Una encuesta del instituto Ifop, publicada el 18 de noviembre, ha tenido un fuerte impacto. Sobre una muestra genérica de 14.000 personas, solo un millar se declararon creyentes musulmanes, el 7%. Los autores del sondeo piensan, sin embargo, que el porcentaje aumentaría si se añadieran las personas de cultura musulmana.

La frecuentación de las mezquitas entre los menores de 25 años ha pasado del 7% al 40% desde 1989

Lo más notable del estudio específico sobre los musulmanes es que su religiosidad ha crecido de modo significativo en los últimos decenios, sobre todo entre los jóvenes. La frecuentación de las mezquitas entre los menores de 25 años ha pasado del 7% al 40% desde 1989. Otros indicadores son inapelables: el mayor respeto estricto al ayuno durante el Ramadán, al igual que el no consumo de alcohol, el uso del velo en las mujeres, el rechazo a estrechar manos o besar a personas de otro sexo, la negativa a ir a piscinas mixtas o a dejarse examinar por un médico de otro género.

Hay cifras problemáticas para un país que hace bandera de su laicismo. El 46% de los franceses musulmanes –y el 59% entre los menores de 25 años– opina que la sharía (ley islámica) debe ser aplicada también en países no musulmanes. El 65% –y el 81% entre los menores de 25 años– considera que, en caso de conflicto entre la religión y la ciencia, debe prevalecer la primera. A título de comparación, solo el 19% de personas de otros credos comparten esa idea tan escéptica sobre la ciencia.

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El imán de la gran mezquita de París dirigiéndose a una comunidad que cada día es más joven. El 40% tiene menos de 25 años 

MOHAMMED BADRA / EFE

Otra revelación inquietante del sondeo es la simpatía creciente hacia las corrientes del islamismo radical, como la que representan los Hermanos Musulmanes –organización fundada en Egipto, en 1928–, a la que un 32% de los jóvenes musulmanes franceses se sienten próximos. También es relativamente alto el apoyo al salafismo, al wahabismo y otros movimientos integristas. Incluso el yihadismo recoge un 3% de adhesiones de los encuestados.

Según François Kraus, que dirigió la encuesta, sus resultados “dibujan muy claramente el retrato de una población musulmana afectada por un proceso de reislamización, estructurada alrededor de normas religiosas rigoristas y tentada cada vez más por un proyecto político islamista”. La tendencia no solo es francesa. Se da igualmente en Bélgica, Alemania y otros países europeos con fuerte presencia musulmana.

Proceso de reislamización

Kraus indicó a Guayana Guardian que una de las causas del fenómeno de reislamización podría ser “la diferente socialización” de los jóvenes actuales respecto a sus padres o abuelos. En los años sesenta o setenta, durante la primera ola de inmigración, no existían las antenas parabólicas ni internet, por lo que los musulmanes estaban más expuestos a la televisión y el cine franceses. “Hoy los jóvenes pueden estar siempre conectados a contenidos culturales de países musulmanes, lo que crea una burbuja informativa y comunitaria”, dijo Kraus.

La encuesta ha provocado ácidas críticas y hasta amenazas de muerte contra Ifop y contra la revista que encargó el sondeo, Écran de Veille . Varias asociaciones musulmanas han presentado denuncias ante los tribunales. Los querellantes argumentan que el estudio viola el principio de objetividad y que trata de estigmatizar a los musulmanes con preguntas destinadas a “destilar el veneno del odio en el debate público”. Consideran que este tipo de sondeos alimentan las posiciones de la extrema derecha cuando faltan apenas cuatro meses para las elecciones municipales.

Y contra la revista que encargó el sondeo

Amenazas de muerte contra Ifop

La reacción ha sido asimismo muy agresiva contra el instituto demoscópico de parte de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), el partido de Jean-Luc Mélenchon, que ha hecho de los suburbios con alta proporción de población musulmana su gran caladero de votos. Los Republicanos (LR, derecha tradicional), por el contrario, planean una iniciativa legislativa para prohibir el velo y el ayuno durante el Ramadán a los menores de 16 años, una medida que sin duda exacerbará las tensiones internas francesas.

En Nanterre, mientras, los responsables de la mezquita Ibn Badis, desde hace años bajo observación por su proselitismo y el ardor de sus prédicas, están de enhorabuena. Hace pocos días, después de un litigio legal de seis años, les fue autorizada la compra de un terreno –por valor de casi cuatro millones de euros– que doblará el aforo, un ejemplo más hacia la exitosa reislamización de la comunidad musulmana francesa.

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