Venezuela, ¿causa justa?

Hay un debate universal sobre si el fin justifica los medios. Y esa cuestión puede aplicarse a la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su traslado a Nueva York para que responda a serias acusaciones de narcoterrorismo.

Muchas personas que celebran la detención del dictador señalan, sin embargo, que la operación Resolución Absoluta, lanzada por Estados Unidos, constituye una flagrante violación de los principios básicos del derecho internacional, vulnera numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y el principio esencial de no agresión entre los países del continente americano.

No sorprende que hoy muchos vean la operación Resolución Absoluta como un auténtico disparate

Pero hay más. La idea de Trump de que sea EE.UU. Quien gobierne Venezuela, a través de la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, es la más descabellada de todas las maniobras anunciadas por el presidente estadounidense. La operación Resolución Absoluta es también un despropósito en términos de legalidad interna. Trump, que debió haber informado al Congreso del plan de ataque, está acostumbrado a actuar saltándose la legalidad.

Venezuela posee la mayor ­reserva petrolífera del mundo y su industria de extracción está completamente oxidada. Trump promete enviar a petroleros tejanos para poner orden, del mismo modo que los petroleros tejanos apagaron los pozos incendiados cuando las tropas iraquíes se retiraron de Kuwait.

Trump se lamentó de que otros presidentes estadounidenses no hubieran actuado antes en Venezuela, al tiempo que amenazó al régimen con nuevos ataques y evitó reconocer a ­María Corina Machado como pieza clave de una posible reconstrucción social y política del país.

El ataque a Venezuela guarda enormes similitudes con la invasión estadounidense de ­Panamá. En aquel caso, otro dictador, Manuel Antonio ­Noriega, fue detenido y enviado a Miami, donde un jurado lo condenó a 30 años de prisión. Francia solicitó su extradición y EE.UU. La concedió. Noriega moriría años después en ­Panamá, tras ser puesto en libertad por razones humanitarias.

La operación del presidente George Bush en Panamá se denominó Causa Justa y fueron los propios panameños los que reconstruyeron el país. Entonces fue la importancia estratégica del canal; ahora es el ­petróleo.

La invasión de Panamá fue duramente criticada por la comunidad internacional. Pero si ya entonces no se consideró una causa justa, no sorprende que hoy muchos vean la operación Resolución Absoluta como un auténtico disparate, aunque no pocos celebren que Maduro esté encarcelado en Brooklyn. ¿El fin justifica los medios?

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