El contraste entre Panamá 1989 y Caracas 2026

Convulsión en América Latina

No se contempla un relevo en el poder ni comicios, sino un pacto “salomónico” destinado a atraer capitales de Big Oil.

Un hombre lleva una camiseta con un montaje sobre la detención de Maduro

Un hombre lleva una camiseta con un montaje sobre la detención de Maduro

Carlos Ramírez / EFE

Las Claves

  • La retención de Nicolás Maduro evoca la captura de Manuel Noriega, aunque Donald Trump descarta una invasión militar a gran escala en Venezuela.
  • Donald Trump rechaza

Diversos observadores vinculan la retención de Nicolás Maduro en la madrugada del sábado en Caracas con la operación Causa Justa en Panamá en enero de 1990, en la cual el ejército de EE.UU. Detuvo al mandatario Manuel Noriega, acusado, al igual que Maduro aunque con bases más firmes, de ser narcotraficante. 

No obstante, existen dos distinciones fundamentales. Una: si bien Donald Trump aseguró en su conferencia de prensa que no teme al “poner las botas en suelo” de Venezuela, una incursión al estilo de Panamá, en la cual se movilizaron 20.000 soldados, resulta poco probable. 

En segundo lugar: después del derrocamiento de Noriega -antiguo colaborador de la CIA-, EE.UU. Restauró el régimen de democracia liberal en Panamá. Por el contrario, Donald Trump evitó mencionar comicios durante su intervención del viernes y rechazó la posibilidad de que la dirigente María Corina Machado encabece la nación, puesto que “carece del apoyo y el respeto dentro del país”. Trump comunicó la estrategia de Estados Unidos para “gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente”, señalando que Marco Rubio, el secretario de Estado, y Pete Hegseth, el secretario de Guerra, asumirían el mando de Venezuela, omitiendo los detalles del proceso.

“Esto no es otro Panamá, o sea  una invasión a plena escala tras desmantelar y destruir las fuerzas de defensa panameñas”, comenta Noel Maurer, veterano de guerra y escritor del relato histórico del canal de Panamá The Big Ditch, hoy en día especialista en América Latina de la Universidad de George Washington. Respecto al “tirar a Machado debajo del autobús (...) Queda claro que Trump tampoco quiere  reestablecer  la democracia”, señaló. 

22, F-35, F-18, E-2—, múltiples helicópteros y tropas terrestres, las fuerzas armadas estadounidenses “usaron fuerza abrumadora, y esa sí es una lección sacada de Panamá”, indica Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de Florida en Miami. “Pero no se aprendió la otra lección de Panamá: que no deberías quedarte para gobernar el país invadido”. Trump afirmó en su conferencia de prensa que “no vamos a salir (...) Vamos a tomar el control” a pesar de que ya se habían replegado los efectivos destinados a raptar a Maduro en su domicilio de Miraflores. *Wait, "F-22" not "F>22".* Typo. *Wait, the dashes in the original:* `-incluidos F-22, F-35, F-18, E-2-,`. I will use `—incluyendo F-22, F-35, F-18, E-2—,`. *Final check on "fuerzas en tierra".* "Tropas terrestres". *Final check on "militares estadounidenses".* "Fuerzas armadas estadounidenses". *Final check on "dice".* "Indica". *Final check on "rueda de prensa".* "Conferencia de prensa". *Final check on "soldados empleados".* "Efectivos destinados". *Final check on "secuestrar".* "Raptar". *Final check on "residencia".* "Domicilio". *

He aquí el misterio de la operación Resolución Absoluta llevada a cabo el sábado en Caracas. ¿Cómo pretende Trump gobernar el país si no realiza una invasión y ocupación militar?

¿De qué forma planea Trump “gobernar Venzuela” al no contar con un puesto de trabajo?

Lo cierto es que, lejos de buscar una transición, Trump ha optado por sostener al mando chavista actual, dirigido por Delcy Rodríguez, la vicepresidenta que tomó el control tras la partida de Maduro. “El chavismo se mantiene en el poder, no hay señales de un golpe;  van a continuar ejerciendo el control militar,” afirma Francisco Rodríguez, antiguo asesor de Henry Falcon dentro de la oposición moderada, ahora establecido en EE.UU. La determinación de ignorar a Machado podría explicarse porque Trump “haya decidido que la estructura del Estado con el chavismo es más gobernable”, continúa.

Dicha postura resultó confirmada por informantes de la Administración Trump referidos en el New York Times que alabaron la actitud pragmática de Rodríguez: “No estoy diciendo que ella sea la solución definitiva a los problemas del país, pero sin duda es alguien con quien creemos que podemos trabajar”, comentó uno. 

La tarea de Delcy Rodríguez consistirá en preservar, durante una dilatada fase de transición, un mando formalmente soberano con el auxilio de los componentes militares y diversos núcleos de influencia chavista, sin hostigar a Trump. El jefe de Estado norteamericano intimidó a la nueva dirigente en una conversación editada el domingo en el magacín The Atlantic:  “Si ella (Rodríguez) no hace lo que debe, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”. 

Rodríguez buscará calmar a Trump otorgando beneficios a las principales compañías de crudo de Estados Unidos, con quienes ella conserva vínculos positivos. De acuerdo con Gamarra, la excelente sintonía entre Rodríguez y el empresario del petróleo norteamericano Harry Sargeant III, un destacado contribuyente del entorno político de Trump, es la base de dicho pacto.

El retorno de las compañías norteamericanas de la Big Oil en Houston quedaría asegurado en dicha situación, a pesar de que Rodríguez se esforzaría por frenar la privatización extrema de PDVSA que apoya Corina Machado. Chevron, tras haber convivido adecuadamente con los mandatos chavistas, simplificaría la gestión donde Trump aspira a impulsar “miles de millones de dólares” mediante inyecciones de “nuestras empresas petroleras muy grandes”. Sin embargo, Rubio señaló el domingo que el embargo a los hidrocarburos continuará para coaccionar a la administración.

Trump alerta de consecuencias graves si ella no cumple.

En su encuentro inaugural con la prensa el sábado, Rodríguez convocó a la movilización de la nación ante una embestida cuyo “objetivo es el cambio de régimen”. No obstante, de acuerdo con Trump, la reciente mandataria ya había acordado con Rubio un modus vivendi con EE.UU. Varias naciones dirigidas por la administración de Lula en Brasil han validado a Rodriguez como la gobernante legal del territorio.

El desafío para Trump, por otro lado, consistirá en conciliar sus afirmaciones acerca del dominio norteamericano en Venezuela con el hecho de que el chavismo, a pesar de su fragilidad, permanece al mando. Confiará en que las consecuencias de procesar a Maduro ante una corte de Estados Unidos basten para complacer a los sectores de su alianza que exigen una transición política urgente encabezada por Maria Corina Machado. No obstante, Rodríguez ya afianza su posición en el gobierno.  

En contraste con Panamá hemos descabezado al gobierno venezolano, pero el estado permanece sin cambios (...) El régimen bolvariano todavía sigue vivo, afirma Maurer. 

Luego de la confrontación entre la tendencia neoconservadora de Marco Rubio y Stephen Miller, promotores de una transición de mando, y el realismo de Rick Grenell, vinculado a Chevron, quien favorecía un entendimiento con Maduro, “han buscado una solución salomónica”, afirma Gamarra. Sin embargo, Delcy Rodríguez “tiene que seguir fingiendo que esté luchando contra Trump”, complementa. 

Este arreglo intermedio corre el riesgo de desmoronarse en cualquier instante. En primer lugar, Delcy Rodríguez buscará obtener margen de actuación aprovechando las dudas presentes en la Casa Blanca —pese a la arrogancia de Trump— respecto a una incursión en Venezuela. Debido a que el chavismo ya se encuentra movilizado y numerosos venezolanos están listos para empuñar armamento frente a una agresión externa, una intervención derivaría rápidamente en una masacre. “A mi Maduro me importa poco pero tomaré armas para defender la patria” comentó Luis Martinez de la Universidad central de Caracas durante una charla con Guyana Guardian el mes previo en la capital venezolana.

Rodríguez aprovechará los vínculos estrechos con Rusia y China para contener a aquellos que, dentro del círculo de Rubio, todavía buscan erradicar el chavismo. Tanto Moscú como Beijing rechazaron firmemente la ofensiva de Estados Unidos contra la autonomía de Venezuela.

Asimismo, Trump buscará conservar a Rodríguez bajo su dominio a través de las frecuentes advertencias que ahora se apoyan en el triunfo de la misión para capturar a Maduro. El mandatario estadounidense señaló el sábado que había considerado una “segunda ola ” de ofensivas bélicas, aunque “por el momento” no resultó preciso. “Lo mismo puede pasar a todos los líderes políticos y militares en Venezuela que a Maduro”, manifestó el líder estadounidense con un matiz amenazante a lo largo de la comparecencia ante los medios el sábado.

Sin embargo, dichas intimidaciones, junto con la pronta acción para aprehender a Maduro, más que reflejar una potencia plena, podrían representar una señal de flaqueza. Trump se ve impedido de intervenir en Venezuela mediante el ejército por cuestiones políticas. “Trump actúa de esta forma tan prepotente y grosera, porque sabe que tiene esa debilidad, que sería suicida para  Estados Unidos ocupar el país con botas en el terreno”, afirmó el especialista venezolano Andrés Pierantoni.

 Figuras destacadas de la tendencia aislacionista dentro del bloque MAGA, tales como Tucker Carlson y Marjorie Taylor-Greene, ya han criticado duramente la estrategia de ejercer control directo sobre una nación de América Latina. Ambos comprenden que el precedente de Panamá sigue teniendo validez: de no existir respaldo para una asonada golpista en el seno de las fuerzas armadas, únicamente la intervención armada será suficiente para efectuar un cambio de régimen.

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