Concluye el Jubileo y León XIV da inicio a su pontificado.

El futuro de la Iglesia

El Papa clausura la Puerta Santa en San Pedro y reúne a los cardenales para su primer consistorio acerca de la orientación de la Iglesia.

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El papa León XIV cierra la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro 

VATICAN MEDIA HANDOUT / EFE

Las Claves

  • El papa León XIV clausuró la Puerta Santa de la basílica de San Pedro tras la participación de treinta y tres millones de fieles.
  • El pontífice estadounidense

Una entrada en San Pedro se clausura mientras comienza un nuevo papado. El Jubileo, el Año Santo de la Iglesia católica inaugurado durante la Navidad de 2024 por el papa Francisco, concluyó de forma formal en el momento en que León XIV, después de postrarse, selló con firmeza la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, por donde transitaron a lo largo de algo más de un año por encima de 33 millones de devotos, persiguiendo la indulgencia.

Justo tras concluir el Jubileo de los dos Papas —un acontecimiento sin precedentes desde el año 1700—, comienza en el Vaticano el consistorio extraordinario, el encuentro de la totalidad de los cardenales. Se trata del primer encuentro interno relevante promovido por el pontífice estadounidense con el fin de iniciar la ejecución de lo que desde sus inicios se ha perfilado como su meta fundamental: consolidar la cohesión de la Iglesia, comenzando por sus niveles jerárquicos superiores.

Las materias sobre las que habrán de expresarse los altos dignatarios, repartidos por equipos, son dos: la sinodalidad y la liturgia. Temas que no resultan directamente políticos, pero que están repletos de simbolismo y son origen de intensas fracturas en el entorno católico. Tras estas paredes nada sucede de forma accidental, y es relevante que dos hitos tan trascendentales, el Jubileo y el consistorio, se den el relevo.

Concluido el programa de Bergoglio, comienza el de Prevost. El encuentro que se desarrolla hoy y mañana, el de mayor concurrencia histórica de cardenales, incorpora una sugerencia planteada en las congregaciones generales —aquellas sesiones de la alta jerarquía previas al cónclave—, en las cuales se manifestó la necesidad de una gestión más compartida al decidir. Será inaugurada por una intervención del Papa, quien ayer, en el transcurso de la homilía, planteó un reto: “Preguntémonos: ¿hay vida en nuestra Iglesia? ¿Hay espacio para lo que nace?”.

Aún se desconoce la cantidad definitiva de cardenales que participarán. En la actualidad existen 245, siendo 126 de ellos electores (con menos de 80 años). Aproximadamente 110 vienen de Europa (13 de España), 37 de Asia, 38 de América Latina, 28 de África, 27 de Norteamérica y 4 de Oceanía.

Los temas

Los cardenales analizarán la sinodalidad y la liturgia, dos asuntos que provocan desacuerdos en la Iglesia.

“Con la convocatoria del consistorio puede decirse que queda archivada la fase introductoria del pontificado, una etapa que le ha servido como rodaje, incluso como aprendizaje; ahora empieza otra fase: gobernar la Iglesia”, aclara Gian Maria Vian, especialista en historia eclesiástica y antiguo responsable de L’Osservatore Romano, la publicación formal de la Santa Sede. Dentro del Vaticano se percibe que no se trata de un impacto repentino, sino del comienzo de una etapa diferente. “No debemos esperar demasiado ahora de los resultados del consistorio: es sobre todo una cuestión de método”, finaliza Vian.

Año Santo

Superan los 33 millones de fieles que han cruzado la Puerta Santa durante el Jubileo que ha definido el cambio entre dos pontificados.

Ayer se celebró la festividad de la Epifanía, con decenas de miles de personas que, pese a la lluvia, siguieron primero la misa a través de pantallas gigantes y después el Ángelus. Desde la logia de las bendiciones, en el centro de la basílica, León XIV exhortó a los fieles a que “los extraños y los adversarios se conviertan en hermanos y hermanas, que en lugar de las desigualdades haya equidad, y que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz”.

En el transcurso del sermón también hizo mención de los nuevos “Herodes”. “El Señor —dijo— nos sorprende todavía, se deja encontrar. Sus caminos no son nuestros caminos, y los violentos no logran dominarlos, ni los poderes del mundo pueden bloquearlos”. Instó seguidamente a los creyentes a oponer resistencia “unidos a las seducciones de los poderosos” ante “los delirios de omnipotencia”. Declaraciones tras las que no resulta complejo vislumbrar alusiones a los actuales poderosos de la Tierra.

La evaluación del Año Santo es sumamente favorable, al menos si se consideran las estadísticas. El encuentro multitudinario, planificado con dedicación, se vio amenazado con perder relevancia debido a los problemas de salud del papa Francisco y su posterior deceso. No obstante, las cifras, difundidas en una rueda de prensa en la sala de prensa vaticana, son impactantes: hasta el lunes anterior se habían reunido en Roma 33.475.369 creyentes.

Italia destacó como la nación con mayor presencia, alcanzando el 36,3 %, escoltada por Estados Unidos (12,5 %), España (6 %) y Brasil (4 %). La capital italiana ha resuelto este reto de manera satisfactoria, favorecida por la coordinación de entidades de variada inclinación política: un ejecutivo y una región conservadores, un gobierno local de tendencia izquierdista, y una comunicación ininterrumpida con la Iglesia.

Un triunfo que busca erigirse como un modelo capaz de evadir la fragmentación de nuestra época: el denominado “modelo Jubileo”, que podría recuperar relevancia antes del periodo de 25 años que media entre un Año Santo y el siguiente. En 2033, verdaderamente, la Iglesia conmemorará el segundo milenario del fallecimiento de Cristo, una efeméride que, pese a no contar con confirmación oficial, podría propiciar un Jubileo extraordinario. La Puerta Santa se ha clausurado, mas no por un lapso extenso.

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