Las Claves
- La administración de Delcy Rodríguez enfrenta una gran incertidumbre política bajo la supervisión de Donald Trump y la división del chavismo.
- El sector civil de los hermanos
Si hay un vocablo que caracteriza el contexto en Venezuela a partir del último 3 de enero es incertidumbre , tanto en el ámbito global como para los habitantes de Venezuela que confrontan la permanencia del chavismo supervisado por
Donald Trump. Aquel resultó ser uno de los hallazgos del coloquio llevado a cabo ayer por el centro de investigación Cidob en Barcelona con el fin de examinar el reciente periodo de agitación en América Latina.
La repentina administración de Delcy Rodríguez actúa con una doble estrategia: frente a su ciudadanía sostiene la retórica de oponerse a la intromisión norteamericana y reclamar la vuelta de Nicolás Maduro, al tiempo que pacta ciertos beneficios dictados por Washington, con el cual colabora para eludir castigos.
El empeño de Trump por apartar a Corina Machado de una transición política desmoralizó por completo a la coalición opositora.
Frente a este panorama incierto se perfilan dos corrientes en la cúpula de la nación caribeña. Por una parte, el sector civil de la mandataria y su hermano, quienes defienden proseguir las conversaciones con Washington sin importar la disparidad de condiciones. Por otra parte, el ala militar, dirigida por Diosdado Cabello, el líder de la facción radical del madurismo y afectado por un requerimiento judicial de la DEA parecido al que amparó la acción de Estados Unidos frente a Maduro.
Al carecer de una figura que sirva de elemento unificador, el chavismo encara uno de los mayores temores de la población de Venezuela: un conflicto civil —o, en su lugar, un brote de violencia doméstica de gran escala— que acabe desintegrando aquello que Trump comenzó a desgastar.
De acuerdo con la experta venezolana Melissa Salmerón, el punto fundamental reside en la respuesta de los sectores armados del chavismo frente a un proceso de diálogo para el cambio democrático. “Ese cambio implicaría la desaparición del régimen, y quizás unirse a Maduro en la cárcel”, subraya Salmerón.
La analista, además, pone el acento en uno de los últimos movimientos del Gobierno de Rodríguez, quien sustituyó al líder de la guardia de honor tras la intervención estadounidense. “La destitución es normal con lo que ha pasado. Pero su reemplazo por alguien muy cercano a Diosdado Cabello sugiere la pregunta de si cuidará o vigilará a Delcy Rodríguez”, afirma la investigadora, una cuestión que surge a raíz de las dinámicas del Ejecutivo venezolano y de la voluntad de los múltiples actores de preservar su cuota de poder.
En el interior de Venezuela, la disidencia no ha encontrado espacio para intervenir ni formular una réplica contundente. El miedo a movilizarse ante las probables represalias de los cuerpos de seguridad ha descartado cualquier opción de una protesta coordinada y, según Salmerón, parece hallarse en una fase de expectativa dominada por el abatimiento. “No sabemos exactamente si se trata de un proceso de reagrupamiento, pero la atención está muy focalizada en María Corina Machado, que no es la única figura de la oposición, aunque sin duda es quien ha acumulado mayor poder”, indica la especialista.
La exclusión inmediata de la opositora por parte de Trump ha causado una división todavía más intensa entre los detractores, mientras que los que ansiaban un relevo político se han enfrentado a una modificación del propio Gobierno.
En cuanto a la implicación de Trump en Venezuela, los especialistas están de acuerdo en que el contexto imperante con el gobierno de Maduro no legitimaba un ataque militar. “La historia nos dice que una injerencia para imponer por la fuerza un cambio de régimen no es exitoso”, asegura Anna Ayuso, investigadora sénior del Cidob. “Seguramente, el pueblo venezolano necesita ayuda exterior para una transición, pero esto no significa una operación”, considera la experta.
Doctrina 'Donroe'
Venezuela define la trayectoria de las medidas de Estados Unidos.
El desempeño de la Administración Trump respecto a América Latina y la reciente doctrina Donroe constituyeron los ejes principales de la discusión en el Cidob, junto a la diferenciación entre los aspectos lógicos e ilógicos de las estrategias estadounidenses durante el periodo republicano. De acuerdo con Pol Morillas, responsable del laboratorio de ideas, frente al avance de naciones foráneas en el continente americano en tiempos recientes, el Ejecutivo de Trump ha fijado un límite estricto, anteponiendo su hegemonía en esta zona a cualquier otra acción diplomática externa. Conforme a Morillas, Estados Unidos tiene la capacidad de emplear la coacción sin trabas, lo que causa que las naciones subordinadas a su autoridad queden relegadas a una posición secundaria. Para la entidad, tal situación evidencia que EE.UU. Percibe la expansión de China como un proceso inevitable, por lo cual sus iniciativas buscan preservar su ascendencia en un territorio que juzga esencial para convivir con el progreso de la potencia asiática. “Es importante entender que ya hemos entrado en este mundo y que Venezuela muestra de manera explícita esta agenda de acción”, sostiene su director, quien manifiesta que la nación caribeña tiene que funcionar como una alerta para los demás protagonistas globales y, particularmente, para Europa, en el marco de la disputa por la supremacía.
