Internacional

Cotrim, grandezas y miserias del candidato cuya imagen es su propia campaña

El antiguo líder liberal empezó como la gran sensación de aire fresco en la carrera electoral y la acabó salpicado por un presunto caso de acoso sexual y arremetiendo contra la prensa

El liberal João Cotrim, el pasado viernes, hacendo campaña en la norteña Guimarães 

El liberal João Cotrim, el pasado viernes, hacendo campaña en la norteña Guimarães 

HUGO DELGADO / EFE

A sus 64 años el liberal João Cotrim de Figueiredo protagonizó el domingo 4 de enero un arranque de campaña presidencial bastante espectacular, en un momento en el que viento soplaba con más que inesperada fuerza a su favor. Al frente de un grupo de jóvenes fue corriendo desde la lisboeta zona de las Docas de Alcántara, a orillas del estuario del Tajo, hasta el palacio de Belém, sede de la jefatura del Estado, con las cámaras siguiéndole en ese trecho de unos tres kilómetros. Reforzaba su imagen jovial, con la que aparenta ser un cincuentón, mucho más joven que su gran rival en el campo de la derecha no extremista, el conservador Luís Marqués Mendes, que en realidad, con 68, sólo le lleva cuatro años, pero, al contrario que él, con su calvicie, sus canas y su baja estatura, da la impresión de tener una edad superior.

Frente a esa imagen dinámica, en ropa deportiva, y de lo más afable del 4 de enero en Belém, este jueves, en una visita a una fábrica en el distrito de Oporto, el candidato de Iniciativa Liberal (IL) mostró como había cambiado radicalmente de registro. Nada más ponerse delante de las mismas cámaras con las que hasta días antes mantenía un idilio de ya varios años, arremetió desaforadamente contra la prensa, denunciando que sufre un “linchamiento mediático”, por el caso del presunto acoso sexual a una antigua asesora de IL, que se conoció el pasado lunes. Entonces empezó a correr por Whatsapp la explosiva captura de un mensaje de la cuenta privada de Instagram de esta jurista que trabaja ahora para el Gobierno. Relataba comentarios de quien entonces era su jefe del estilo de “excelente trabajo, sólo falta que te abras de piernas conmigo”. 

Cotrim, que reprocha a los periodistas no preguntarle primero en privado, niega radicalmente esta acusación. Anunció una querella contra la antigua asesora, quien el jueves, en un comunicado a la agencia Lusa, dando su nombre, se ratificó en su testimonio, si bien aclaró que fue difundido sin su consentimiento, al tiempo que lamentaba que fuese “instrumentalizado” en la campaña electoral. Afirmó que la “veracidad de los hechos” será ahora aclarada por los tribunales.

Con Cotrim al frente, Iniciativa Liberal, una especie de Ciudadanos sin Catalunya, competía con el después disparado Chega

El medio es el mensaje, pontificó el comunicólogo Marshall McLuhan, máxima que en el caso se Cotrim puede convertirse en que la campaña es el candidato, pues el gran activo de este presidenciable, que en las encuestas hasta cuadriplica el porcentaje de votos que sacó IL en las parlamentarias de mayo con su sucesor, Rui Rocha, al frente, reside en sí mismo. 

Se basa en su simpático don de gentes, su imagen de cosmopolita ejecutivo de éxito, su capacidad de comunicación y su nivel cultural, en tiempos en los que la gran referencia de los políticos procede del fútbol. Ya lo había demostrado en 2019 cuando entró en en el Parlamento por Lisboa como único diputado de su partido, cuyo fundador fracasó en Oporto, y en 2022, cuando, ya de cabeza de cartel, subió a ocho escaños, sólo cuatro menos que los obtenidos por el Chega del ultra Ventura, que gozaba de un protagonismo mediático mucho mayor y contaba con una amplia experiencia televisiva. Y lo hizo de nuevo en las europeas de 2024 al quedar casi a la par con el Chega, que presentaba un candidato de bajo perfil, y consiguió el mejor resultado de la historia de la joven Iniciativa Liberal, una especie de Ciudadanos sin Catalunya, aunque en esta campaña de Cotrim haya girado hacia posiciones ultras en materia de inmigración.

En un libro publicado en noviembre Cotrim alerta de posibles excesos “en las medidas de moralización de la vida pública”

En noviembre, como parte de su carrera, en este caso electoral no física, hacia el palacio de Belém Cotrim publicó un libro, “Por qué soy liberal”, en el que hace algo que decía aborrecer, contar su vida y hablar de sí mismo, actitud que según la editorial convertía la obra “en especial e irrepetible”. “Sí, si un político quiere ser creíble, dar a conocer su lado humano ayuda. También interesa al elector saber algo más sobre el político para poder evaluar, y hasta entender, la congruencia entre sus vivencias y las ideas que defiende”, escribe el autor. 

En el libro explica lo que supone convertirse en lo que denomina una PEP (Persona Políticamente Expuesta), posición que no sólo le afecta al político, sino también a los familiares en diverso grado y a sus socios en los negocios. “Quiero subrayar que como sociedad debemos tener mucho cuidado con los resultados que están teniendo, en la práctica, las medidas de moralización de la vida pública. De hecho, hay cada vez menos ciudadanos con valor y talento político disponibles para aceptar esas limitaciones, excesivas en unos casos, ineficaces en otros, desagradables siempre”, afirma.

Lisboeta, formado en la Escuela Alemana y titulado por la London Schol of Economics este acérrimo defensor de la libertad individual y de la reducción de la intervención del Estado en la sociedad hizo carrera como alto ejecutivo y empresario, además de dirigir el ente público Turismo de Portugal en el Gobierno del conservador Passos Coelho. Esa experiencia, relata, le empujó a saltar a la política, junto a la constatación de que “mi generación, yo incluido, dejó deteriorarse el país de tal manera que nuestros hijos tienen menos oportunidades de las que tenemos nosotros”.

Mientras Mendes se hundía en las encuestas, como antes el almirante Gouveia, Cotrim aparecía compitiendo con Ventura y el socialista Seguro cuando el lunes no sólo salto el caso del presunto acoso sexual, sino que cometió el error de principiante de admitir votar al candidato ultra en la segunda vuelta, si él no pasa, lo que rompe con la línea rojo de los liberales europeos frente a la extrema derecha. En la única encuesta publicada que podría recoger el efecto de ambos hechos, Cotrim no sólo no se desgastaba, sino que subía, lo que algunos analistas lo atribuyen a que entraría con más fuerza en los caladeros ultras. Cuesta creerlo. Sin embargo, hace tiempo que a menudo lo que parece más disparatado es lo que acaba sucediendo. De momento, la semana negra de Cotrim inyectó energía a los desmoralizados conservadores de Marques Mendes y Luís Montenegro. 

El candidato es el mensaje.

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).