El futuro Donald Trump de Uganda
Candidato al trono ugandés
El hijo del presidente Museveni amenaza de muerte al líder opositor, Bobi Wine, a quien llama ‘babuino’

Muhoozi Kainerugaba, hijo del presidente ugandés y jefe de las Fuerzas de Defensa de Uganda, en una imagen de 2022 en Kampala

Un narcisista desbocado se asoma al poder en Uganda. Muhoozi Kainerugaba, hijo mayor del eterno presidente Museveni, de 81 años y desde 1986 en el poder, desató su lado más oscuro tras una nueva victoria de su padre en las urnas el pasado día 15 con un 71% de los votos, en unas elecciones poco transparentes y que la oposición tildó de farsa.
Envalentonado por el séptimo mandato consecutivo del clan Museveni, Kainerugaba, que es también el jefe de las Fuerzas Armadas, amenazó de muerte al principal candidato opositor, Bobi Wine quien, tras conseguir un 24% de los votos, huyó a la vecina Kenia después de que los militares rodearan su casa en Kampala, la capital del país.
Kainerugaba, usó su cuenta de la red social X, en la que tiene 1’2 millones de seguidores, para lanzar violentos ataques contra el principal rival de su padre, un ex rapero de 43 años extremadamente popular entre la joven población ugandesa, con una media de edad de 16 años. “Hemos matado a 22 terroristas de la Plataforma de Unidad Nacional (NUP, el partido de Bobi Wine) desde la semana pasada. Estoy rezando para que el vigésimo tercero sea el pequeño Bobi”, escribió. Su ataque fue escalando poco a poco en una sarta de tuits amenazantes, que posteriormente borró. “¡La primera cosa que le quitaré al pequeño Bobi son sus pelotas!”, advirtió.
Amenazas en X al principal rival político
“¡La primera cosa que le quitaré al pequeño Bobi (por el opositor Bobi Wine) son sus pelotas!”, escribió el hijo mayor de Museveni
Antes, había tildado al opositor ugandés de “babuino, con una nariz demasiado grande para ser humana” y se había reído de los muertos a manos de la policía y el ejército durante las protestas tras conocerse los resultados electorales. “Personalmente, me avergüenza nuestro balance –escribió-. 22 muertos en una semana son demasiado pocos. Prometo hacerlo mejor”.
La máxima autoridad militar ugandesa no simuló ningún respeto por la democracia y aseguró que sueña con “borrar del mapa y extinguir” de la tierra “como si hubiera sido un mal sueño” al principal partido de la oposición.

La deriva violenta de Uganda, que nunca ha gozado de libertad real durante el mandato de Museveni desde que éste destronó al dictador Obote, se ha recrudecido en las últimas semanas, con detenciones y agresiones por parte de soldados a cualquier sospechoso de simpatizar con Bobi Wine. Tras perseguir a quienes llevaban la boina roja que popularizó el político opositor y fue prohibida, los soldados han agredido esta semana a decenas de ciudadanos que habían colgado la bandera de Uganda en sus casas o comercios, ya que se considera un gesto de apoyo al ex cantante huido. Más de 100 miembros del partido opositor han sido detenidos.
Carrera por el trono ugandés
Favorito para suceder a su padre, Kainerugaba usa X, donde tiene 1’2 millones de seguidores, como un matón de escuela
Aunque no participó en los comicios, la figura de Kainerugaba, apodado “el vengador”, será clave en el futuro cercano de Uganda. De extensa formación castrense, tras pasar por prestigiosas escuelas militares de EE.UU, Reino Unido, Sudáfrica, Egipto y Kenia, el hijo mayor de Museveni es el máximo favorito para suceder a su anciano padre, cuya protección le proporciona una impunidad total pese a sus amenazas y su actitud provocadora, narcisista (se autoproclama “el profeta de Dios”) y con aires de matón de escuela, que recuerdan a las salidas de tono del presidente estadounidense Donald Trump.
Kainerugaba, admirador confeso del líder republicano, de Putin y amigo de Israel (“siempre apoyaremos a nuestros amigos israelíes”, escribió), no esconde que su objetivo sea el poder. También lo dejó claro desde su cuenta de X. “¿Cuántos estáis de acuerdo conmigo —inquirió a sus seguidores— de que nuestro tiempo ha llegado? Ya basta de viejos que nos gobiernan. Que nos dominan. Es hora de que nuestra generación brille”.
Su mensaje no era un pulso a su padre, con quien mantiene buena relación, sino una declaración de guerra a la vieja guardia del partido en el poder, el Movimiento de Resistencia Nacional (MRN), fundado por Museveni. Ya ha movido ficha para derrocar a la vieja orden: en los últimos años ha llevado a cabo una silenciosa pero constante reorganización de la cúpula militar y del servicio de inteligencia, en la que antiguos aliados del mandatario han sido sustituidos por figuras más leales a su ambición.
Kainerugaba espera paciente su momento para convertirse en el futuro Trump de Uganda.