Liam Conejo, el niño de cinco años retenido por el ICE en Minnesota, permanece “deprimido”
De origen ecuatoriano
El joven sigue bajo arresto en Texas en circunstancias calificadas como “terribles”

Liam Conejo Ramos, el transcurrido 23 de enero, bajo custodia de un oficial del ICE en el transcurso de su captura.
El pequeño de origen ecuatoriano con cinco años, Liam Conejo Ramos, quien resultó arrestado al lado de su progenitor y enviado a una instalación de reclusión en Texas dentro del controvertido operativo de efectivos federales que la administración del mandatario Donald Trump ejecuta en Minneapolis, se encuentra “deprimido”, según narra el legislador demócrata Joaquín Castro, quien acudió ayer al recinto y demandó igualmente que sea liberado.
Conejo Ramos y su progenitor, Adrián Conejo Arias, se pusieron a disposición de los funcionarios de migración de EE.UU. En el límite meridional durante el 2024 y mantienen un trámite de asilo en curso, de acuerdo con lo comunicado por sus representantes legales a la prensa de Estados Unidos.
En el transcurso del encuentro con el legislador, el progenitor de Ramos le manifestó que su descendiente “no ha sido el mismo” a partir del arresto del núcleo familiar y que teme por su salud. “Su papá dijo que ha estado durmiendo mucho porque está deprimido y triste”, expresó Castro mediante una grabación difundida en plataformas digitales, en la cual solicitó al Gobierno Trump que ponga en libertad a los ciudadanos de Ecuador, así como a los más de 1.100 individuos recluidos en las instalaciones de Dilley, situadas en los alrededores de San Antonio.

Castro integró un grupo de representantes demócratas que acudió ayer al recinto de detención, el cual también estuvo compuesto por los legisladores de Texas Jasmine Crockett y Greg Casar.
Una fotografía del arresto del progenitor de Liam Ramos (el pasado 20 de enero), difundida por el departamento educativo donde el niño cursaba sus estudios, generó un gran malestar en todo el país y pasó a ser un emblema de la cuestionada intervención del Gobierno Trump en Minnesota, la cual suma ya centenares de extranjeros detenidos —contando con un mínimo de 100 refugiados— además de dos ciudadanos estadounidenses que recibieron disparos por parte de los oficiales.
El recinto de confinamiento de Dilley, que se cerró en 2024 y fue reactivado por la actual Administración al comenzar el año, se halla bajo el foco social después de que más de veinticuatro extranjeros retenidos en la instalación optaran por manifestarse el fin de semana anterior para exponer el trato recibido. Los desplazados, incluyendo a menores, se dirigieron al área externa del complejo y exclamaron lemas como “Libertad”, de acuerdo con lo narrado a EFE por Eric Lee, un jurista migratorio que resultó retirado de la sede el sábado pasado debido a la movilización.

La situación en el recinto, señaló el letrado, es espantosa: “El agua está en mal estado y muchas veces no se puede beber. La comida tiene insectos, tierra y otros restos que la hacen incomible. Los niños no reciben educación; apenas tienen una hora al día, que en realidad funciona más como una guardería. Los guardias los tratan de manera muy dura, los humillan”.
Durante la gestión vigente, el arresto de extranjeros en EE.UU. Ha marcado un hito histórico: por término medio, más de 73.000 personas estuvieron privadas de libertad, el registro más cuantioso desde que surgió el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en 2001, según reportes entregados a la cadena CBS New. Al mismo tiempo, agrupaciones como ACLU y Amnistía Internacional han señalado un empeoramiento crítico de la situación dentro de los centros de detención.
El año previo resultó ser el más letal en por lo menos dos décadas para los individuos bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con una cifra superior a 30 decesos, y en lo que ha transcurrido de 2026, ya se han contabilizado al menos tres fallecimientos dentro de las instalaciones de detención migratoria.