Internacional

La administración de Trump detiene a dos hermanos menores de edad que cursaban estudios en la misma escuela que Liam.

Represión en EE.UU.

La detención, que trascendió en medio de las protestas masivas en Minneapolis, ocurrió en el momento en que la progenitora acudió a la audiencia ante el tribunal relativa a su solicitud de refugio y, tras quedar detenida, solicitó que le entregaran a sus dos descendientes al no contar con más parientes. 

Trasladaron a los tres al mismo centro de Texas que al pequeño de cinco años que acabó siendo el símbolo global del desprestigio.

Miles de personas salieron a las calles de Minnesota en la gran jornada de protesta para pedir que los agentes federales del ICE se vayan de la ciudad y de Minnesota 

Gran cantidad de personas marcharon por las calles de Minnesota en el transcurso de la extensa jornada de protesta para demandar que los agentes federales del ICE se retiren de la ciudad y del territorio de Minnesota. 

Alex Brandon / Ap-LaPresse

Continúa la persecución en Minneapolis. Este mismo viernes, mientras las vías de la urbe de Minnesota se colmaban de miles de manifestantes en el día de protesta contra los oficiales de inmigración ICE, exigiendo su partida, se supo que otros dos menores, hermanos de primer y quinto grado (de entre seis y once años), resultaron arrestados.

Ambos jóvenes acudían a la misma institución que Liam Conejo Ramos, de cinco años, detenido el pasado día 20 y cuya fotografía se tornó en el símbolo mundial de la deshumanización y la infamia bajo el mandato de Trump. Liam, acompañado por su padre, permanece en un centro de reclusión de Dillard (Texas), después de que un magistrado dictaminara esta semana que las autoridades no podían efectuar su expulsión mientras se procesa su expediente de asilo.

La máxima autoridad escolar de Columbia Heights, una localidad del entorno de Minneapolis, relató a The Guardian que ambos fueron capturados este jueves con su madre. Debido a que su trámite de asilo seguía en curso, los tres fueron enviados a Texas, al mismo recinto carcelario donde está Liam, de quien se sabe que padece una fuerte depresión.

Dichos arrestos recientes ocurrieron en un clima de descontento persistente, aun cuando la administración federal exhiba algunos signos de moderación, manifestados principalmente mediante el relevo esta semana de Greg Bovino, el implacable directivo de los ICE a quien Trump ha apartado de este contexto. Se busca disminuir la crispación luego del fallecimiento el último sábado de Alex Pretti, enfermero blanco de 37 años, quien recibió múltiples disparos a quemarropa, apenas quince días después de que Renee Good, poeta igualmente blanca y de 37 años, sufriera el mismo destino.

Este viernes por fin, el Departamento de Justicia (DOJ) informó que iniciará un proceso por transgresión de derechos civiles tras el deceso de Pretti. Los dos oficiales que efectuaron los disparos han sido retirados de sus funciones, a diferencia de lo sucedido con Jonatan Ross, el responsable de disparar a Good, quien no recibió castigos disciplinarios ni fue objeto de una investigación por derechos civiles.

La progenitora de ambos jóvenes fue arrestada al presentarse en el juzgado, ya que tenía una audiencia sobre su petición para permanecer en Estados Unidos, indicó Zena Stenvik, la superintendente escolar.

Tras ser arrestada, la madre se comunicó con los empleados del colegio para solicitar que trasladaran a sus hijos junto a ella, a la instalación federal que sirve de base para el ICE, el conocido edificio Whipple que se ha transformado en un recinto de custodia temporal para los aprehendidos en esta redada migratoria que implicó movilizar a 3.000 oficiales hacia este territorio.

Aquella señora manifestó que amaba a sus hijos debido a que no contaban con más parientes en Minnesota que lograran ocuparse de ellos. “Fue horrible, desgarrador para todos nosotros”, expresó su pesar Stenvik. “Esto es algo para lo que no estamos preparados ni entrenados. Siempre hemos dedicado nuestra carrera a proteger y educar a los chicos”, agregó.

“No tengo palabras para esta situación en la que nos ha puesto el ICE, solo hay frustración, enfadado. Es abrumador”, prosiguió. “Los hermanos estuvieron tranquilos, estoicos, hasta que traspasaron las puertas del Whippley entonces el más mayor empezó a enojarse y con razón. Está en quinto grado y puedo garantizar que sabía que es lo que les venía encima y tuvo miedo”, recalcó la superintendente.

El responsable del centro educativo, Jason Kuhlman, declaró ante la prensa local que la situación resultó sumamente compleja “entregar a los dos hermanos”.

“Los niños estaban con nosotros, estaban seguro, ellos se sentían bien con nosotros porque les cuidábamos. Pedir a los educadores que los dieran para ser detenidos fue horrible”, aseguró. “Siempre cumpliré con los deseos de los padres si quieren reunirse con sus hijos, si quieren estar juntos, pero que trágico por su parte (ICE) de ponernos en una situación así. No tengo palabras”, subrayó Kuhlma. “Fue una petición de la madre”, insistió en los accesos de la sede federal.

Una sanitaria del colegio los escoltó continuamente, tomados de la mano hasta entrar. Aunque la identidad de los parientes permanece anónima y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargado de dichos operativos, no ha ofrecido ninguna aclaración, la progenitora y los dos pequeños ya están localizados en Dillard.

Francesc Peiron Arques

Francesc Peiron Arques

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Nueva York

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