Irán dispara la tensión con ejercicios navales en Ormuz
Tensión en Oriente Medio
Teherán asegura que su arsenal “no es objeto de negociación”

El Guía Supremo, Ali Jamenei, visitó ayer la tumba de Jomeini, su predecesor, en Teherán

Teherán mantiene las armas en alto a pesar de las amenazas de Estados Unidos. Todo Oriente Medio contiene el aliento ante un posible ataque ordenado desde la Casa Blanca contra el régimen de los ayatolás de Irán.
Lejos de disiparse, la tensión aumenta aún más ante el inicio de los entrenamientos de la armada iraní en el estrecho de Ormuz, cerca de donde los portaviones y destructores norteamericanos aguardan la señal para abrir fuego. Los persas comenzaron un “ejercicio naval de fuego real de dos días” en la zona, según informó el mando militar estadounidense para Oriente Medio (Centcom) en un comunicado. El mando militar alertó de que “cualquier comportamiento peligroso o poco profesional” cerca de las fuerzas de Estados Unidos tendría respuesta.
Una gran explosión de gas deja varios muertos en el sur de Irán, pero el gobierno descarta un sabotaje
Durante el fin de semana, el presidente Donald Trump advirtió de una ofensiva “mucho peor” que la del pasado junio -que tuvo como objetivo las tres principales plantas nucleares persas- si el régimen no se sentaba a negociar.
A última hora del viernes, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araghchi, respondió que no descarta participar en conversaciones si son “justas y equitativas”, y reiteró que su país “nunca ha buscado dotarse de un arma nuclear”. Sin embargo, añadió que las capacidades defensivas y los misiles del país “nunca serán objeto de negociación”.
Washington ha concentrado una parte importante de su arsenal en el golfo Pérsico, donde cuenta con diversas bases, mientras que su aliado en la región, Israel, también prepara todos sus sistemas de defensas, ya que los iraníes han prometido golpear “el corazón de Tel Aviv” en caso de una ofensiva contra el régimen.
En este contexto, una gran explosión en el sur de Irán hicieron saltar las alarmas el domingo. Según las autoridades, el incidente fue provocado por una fuga de gas en un edificio residencial en Bandar Abbas, un puerto a orillas del golfo. La detonación destruyó dos plantas de un edificio residencial de ocho pisos, así como varios vehículos y comercios. “La causa inicial del accidente (…) fue una acumulación de gas que se escapó y provocó una explosión”, declaró a la televisión estatal el jefe de los bomberos locales, Mohammad Amin Lyaghat. También se informaron incidentes separados en otras zonas del país, aunque los medios descartaron rápidamente cualquier vínculo con un ataque o un posible sabotaje.
A principios de mes, el poder iraní, debilitado tras la guerra de los 12 días, reprimió con dureza la mayor oleada de protestas de las últimas décadas. El estallido social, iniciado en diciembre por comerciantes contra el deterioro económico, cobró fuerza el 8 de enero y se convirtió en el mayor desafío interno para la República Islámica desde 1979.
Según un balance actualizado de la ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, más de 6.500 personas han muerto en Irán, entre ellas 6.170 manifestantes y 124 niños, mientras se investigan más de 17.000 fallecimientos adicionales. Las autoridades iraníes reconocen miles de víctimas mortales, aunque aseguran que la mayoría eran miembros de las fuerzas de seguridad o transeúntes muertos a manos de “alborotadores”