Xi advierte a Trump por teléfono que tenga “extrema cautela” con la venta de armas a Taiwán
EE.UU. - China
El líder chino llama al presidente de Estados Unidos después de una videollamada esta mañana con el ruso Vladimir Putin

El presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, antes de su reunión en Busan (Corea del Sur), el 30 de octubre del 2025.

El presidente de China, Xi Jinping, ha llamado esta mañana a su homólogo estadounidense, Donald Trump, pocas horas después de realizar una videollamada con el líder ruso, Vladimir Putin. Según medios estatales chinos, Xi ha recordado a Trump que la cuestión de Taiwán, la isla autogobernada que China considera parte de su soberanía, es el asunto “más importante” en sus relaciones con Washington, y le ha reiterado que Pekín nunca permitirá su independencia.
El líder chino ha advertido al estadounidense que debe manejar con “extrema cautela” las ventas de armas a Taiwán, según las mismas fuentes oficiales, que afirman que Trump le ha respondido que valora sus preocupaciones y está dispuesto a mantener la comunicación con China. A través de una publicación en su plataforma, Truth Social, Trump ha confirmado que la llamada ha tenido lugar y la ha descrito como una “excelente conversación”, “larga y minuciosa”, en la que han hablado sobre Taiwán, pero no ha dado detalles.
Donald Trump, presidente de EE.UU.
“Mi relación con China y con Xi es extremadamente buena. Ambos reconocemos que importante mantenerla”
“Discutimos muchos temas importantes, incluyendo comercio, asuntos militares, el viaje que realizaré a China en abril (¡al que estoy deseando ir!), Taiwán, la guerra entre Rusia y Ucrania, la situación actual con Irán, la compra de petróleo y gas por parte de China a Estados Unidos, la consideración por parte de China de la adquisición de productos agrícolas adicionales, incluyendo aumentar el volumen de soja a 20 millones de toneladas para la temporada actual (¡ya se han comprometido a 25 millones de toneladas para la próxima temporada!), entregas de motores de avión y numerosos otros temas, todos muy positivos”, ha señalado Trump en su publicación.
“La relación con China, y mi relación personal con el presidente Xi, es extremadamente buena, y ambos reconocemos lo importante que es mantenerla de esa manera. Creo que se lograrán muchos resultados positivos durante los próximos tres años de mi presidencia relacionados con el presidente Xi y la República Popular China”, ha sentenciado.
El control de Taiwán por parte de China, uno de los principales objetivos geopolíticos del gigante asiático, daría a Pekín una mayor influencia en el Mar de la China Meridional, así como una posición estratégica en la región, en la que se encuentran aliados de EE.UU., como Japón o Filipinas. Además, si consigue invadir la isla, en su estrategia de “reunificación”, ganará todavía más peso en la cadena de valor de los semiconductores, críticos para la industria tecnológica y militar.
Por su importancia geoestratégica, los predecesores de Trump, especialmente Barack Obama y Joe Biden, establecieron y consolidaron una política de “rebalanceo hacia Asia”, lo que consistió en reforzar alianzas con los países que rodean a China, un mayor despliegue de recursos militares en la región y el aumento de ventas de armas a Taiwán, a pesar de que siguieron sin reconocer oficialmente su independencia.
Trump ha rebajado en su segundo mandato las expectativas de defensa de Taiwán, aunque ha mantenido la venta de armas
En su primer mandato, Trump también incidió en esta estrategia de presión a su rival geopolítico. Sin embargo, en el segundo mandato, ha rebajado su interés por Asia y ha redirigido los recursos militares al continente americano, en su reformulación de la Doctrina Monroe, que defiende que Occidente debe permanecer bajo el control de EE.UU.
Esta aproximación ha generado ambigüedades sobre cómo actuaría Trump en caso de que China se lance a invadir Taiwán. EE.UU. No tiene ningún tratado de defensa formal con la isla, por lo que no estaría obligado a intervenir en caso de ataque chino, pero la Ley de Relaciones con Taiwán establece que Washington debe proporcionar apoyo militar defensivo.
Obama y Biden mantuvieron una política de ambigüedad estratégica, pero sugirieron durante sus mandatos que estarían dispuestos a defender Taiwán en caso de ataque y denunciaron repetidamente la “retórica provocadora y la actividad coercitiva” de Pekín. Trump, sin embargo, se ha desentendido de la isla en sus declaraciones públicas: “Xi considera que es parte de China, y eso depende de él, de lo que vaya a hacer”, dijo en una reciente entrevista con The New York Times.
Estas declaraciones, como otras, fueron interpretadas como un distanciamiento de la alianza con Taiwán, país al que también impuso elevados aranceles al inicio de su mandato. Esto no significa que la Casa Blanca haya cancelado la venta de armas a la isla: en diciembre, aprobó la venta de material valorado en 11.000 millones de dólares, lo que incluye lanzacohetes avanzados, obuses autopropulsados y una variedad de misiles. Pero sí parece un indicativo de que Trump quiere rebajar la retórica defensiva de Taiwán para apaciguar la hostilidad de China y lograr así concesiones en sus relaciones bilaterales.
La nueva Estrategia Nacional de Defensa de EE.UU. No menciona a Taiwán, un giro respecto a los predecesores de Trump
En la nueva Estrategia Nacional de Defensa de EE.UU., un documento publicado este mes (y que amplía lo plasmado en la Estrategia de Seguridad Nacional del pasado diciembre), no hay ninguna mención a Taiwán, un cambio notable respecto a los documentos de anteriores administraciones, que dejaban claro que los ejercicios militares de Pekín alrededor de la isla “amenazan la estabilidad” de la región.
Legisladores del partido de la oposición de Taiwán, el Kuomintang, expresaron su preocupación por el mensaje que transmite esa omisión, que se produce tres meses antes de la visita planeada de Trump a Pekín para reunirse con Xi Jinping. “Aunque hemos gastado tanto en comprar armas estadounidenses, no hay ninguna mención de la seguridad de Taiwán en esta estrategia. Eso muestra dónde están las prioridades de Trump”, dijo el legislador Lai Shyh-bao al medio South China Morning Post. “Taiwán ha cumplido con lo que EE.UU. Exigía, pero ni siquiera recibe una sola mención a cambio. Eso deja a la gente con un sentimiento amargo”, agregó Wang Hung-wei, otro legislador del Kuomintang.
“Mientras las fuerzas estadounidenses se concentran en la defensa del territorio nacional, nuestros aliados y socios en otros lugares asumirán la responsabilidad principal de su propia defensa, con apoyo crítico, pero más limitado de las fuerzas estadounidenses”, señalaba el documento de la Administración Trump, indicando una reducción de la presencia militar de EE.UU. Y un menor compromiso en la defensa de sus aliados. Según la versión de los medios oficiales chinos, eso no será suficiente para contentar a Xi, y por eso ha pedido a Trump “extrema cautela” con las futuras ventas de armas a Taiwán.