Internacional

La disputa bélica con Camboya determina los comicios en Tailandia.

Democracia controlada

El gobierno conservador espera beneficiarse de la controversia, incluso si los liberales obtienen de nuevo la mayor cantidad de sufragios.

Los jóvenes liberales del “partido naranja” fueron los más votados en el 2023, pero los militares empujaron al poder a una coalición alternativa

Las agrupaciones jóvenes de ideología liberal del “partido naranja” se impusieron en los comicios de 2023, aunque el estamento militar permitió que una alianza alternativa llegara al gobierno.

LILLIAN SUWANRUMPHA / AFP

Las consecuencias del litigio con Camboya se extenderán este domingo hasta las urnas de toda Tailandia. Los miembros del Partido Popular (PP) —antiguo Avanzar— podrían repetir como la fuerza más apoyada, aunque diversos factores se combinan para excluirlos del gobierno. Sus discrepancias con la monarquía ya se habían disuelto por obligación normativa, y en este momento sus reproches al ejército se están borrando debido al fervor patriótico. 

El acuerdo de paz promovido por Donald Trump colapsó en poco tiempo y los enfrentamientos resurgieron en la frontera en litigio. Hace seis semanas, la gestión de China consiguió paralizarlos otra vez, a pesar de que Tailandia y Camboya persisten en robustecer sus emplazamientos. Los duelos de artillería y ataques con bombas han resultado en al menos 160 decesos y han provocado el desplazamiento de cientos de miles de ciudadanos en ambas partes. 

No obstante, la fractura política en Tailandia es de larga data y existe poca fe en que estos comicios adelantados funcionen como remedio. Junto al PP, otras dos organizaciones pelean por el liderazgo. Bhumjaithai representa la agrupación que el magnate de las obras y primer ministro interino, Anutin Charnvirakul, obtuvo de su progenitor. Su postura agresiva frente a Camboya está aglutinando bajo su nombre —antes poco significativo— el sufragio nacionalista, monárquico y militar. En sus encuentros públicos exhibe tomas de un santuario jemer hecho pedazos, pero quitado a los soldados de Camboya.

La organización Pheu Thai, creada por el magnate Thaksin Shinawatra, no tiene la opción de utilizar ese recurso. Sumado a esto, él está en prisión y su hija Paetongtarn (ambos antiguos jefes de gobierno) se encuentra inhabilitada. Sin embargo, Thaksin siempre posee un postulante alternativo, en esta oportunidad su sobrino, Yodchanan Wongsawat, quien es descendiente de otro mandatario de corto mandato. Su iniciativa principal es un sorteo que otorgará, cada jornada, “nueve millonarios en bahts” (que suponen 26.800 euros). Se trata de una táctica popular propia de su estilo para mitigar su pérdida de apoyo. 

Las asonadas militares igualmente perfilan el contexto político.

De cualquier modo, los representantes predilectos son los aludidos liberales del Partido Popular, en su tercera etapa (la original fue Futuro Nuevo, establecida por el próspero sucesor de la industria automotriz Thanathorn Juangroongruangkit). La agrupación ha preservado, tras diversas disoluciones, su característico tono naranja. Se ubican entre los “camisas rojas” partidarios de Thaksin de hace quince o veinte años -con los que coinciden en su plan democratizador- y los “camisas amarillas” realistas, de su idéntica procedencia social acomodada. 

“Son nuestra única esperanza”, comenta entusiasmada Siripan, trabajadora de una entidad global, al concluir un acto político del presente aspirante naranja, Natthaphong Ruengpanyawut. “Son un partido financiado por los americanos para echar al rey”, sostiene por el contrario Suthita, una rentista que bien podría ser su progenitora, reflejando la postura de la prensa monárquica. 

Natthaphong, un experto en sistemas de 38 años, actúa con cautela tras la suspensión de sus antecesores, Pita Limjaroenrat y el referido Thanathorn. Gran cantidad de colegas de su agrupación afrontan litigios judiciales. Las asonadas militares en Tailandia pueden ejecutarse con tanques (2006) o prescindiendo de ellos (2014), aunque es bastante más higiénico valerse de los tribunales. 

Nadie escapa a los reproches. En septiembre, el PP nombró a Anutin, antiguo lugarteniente del general Prayut, a cambio de una votación consultiva sobre la Carta Magna derivada de la última sublevación militar. Es lógico que la analista Nogsuan Sawasdee sostenga que la mentalidad predominante en las agrupaciones tailandesas “no es la competición ideológica, sino la estricta supervivencia”.

Declive demográfico

Tailandia experimenta una caída poblacional previo a alcanzar el bienestar económico.

Tailandia estaba en vías de ser el próximo tigre de Asia, pero tras el colapso de 1997 nunca alcanzó ese objetivo. Hoy resulta mucho más complejo, ya que es un país que envejece y, desde hace tres años, pierde habitantes. A diferencia de Japón o Corea del Sur, esto sucede mucho antes de lograr una prosperidad global. Para notarlo, es suficiente con alejarse del centro de Bangkok. Las familias de Tailandia son, en realidad, las más endeudadas de Asia. El turismo también decae y la economía escasamente se expandirá un 1,6% en 2026. 

La sociedad de Tailandia observa con asombro cómo un Vietnam resurgido de sus cenizas mantiene la mitad de deuda pública y el doble de inversión extranjera, principalmente en industria. Dentro de las conexiones ferroviarias que Tailandia casi extravía se encuentra la de alta velocidad, que el partido naranja rechazaba hace ya ocho años para evitar el enlace con China, proponiendo en su lugar y a nivel nacional el hyperloop de Elon Musk, que aún no es una realidad. Mientras tanto, su “vecino pobre”, Laos, ha implementado una línea de alta velocidad, al igual que Indonesia. Por motivos similares, el propio Partido Popular manifiesta su oposición actualmente al corredor terrestre entre el mar de Andamán y el golfo de Tailandia, que permitiría esquivar el estrecho de Malaca a los cargamentos de China, así como a los de Japón o Corea.

La antigua Siam ha dejado escapar otras oportunidades, como la de consolidar su democracia, pese a que se convoquen urnas entre recurrentes asonadas militares. El activismo judicial en la esfera pública —intensificado desde hace veinte años— siempre logra rectificar la voluntad del electorado, aun cuando el margen de alternativas sea muy escaso. 

Tailandia es el único aliado de EE.UU. En Asia donde las cúpulas militares, administrativas y de negocios siguen ancladas en la mentalidad de la Guerra Fría, usando a la monarquía como escudo. No solo el comunismo —derrotado hace tiempo—, sino cualquier matiz de izquierda, incluso socialdemócrata, está vetado o perseguido en Tailandia, igual que los sindicatos. Esto motiva la apatía y la incredulidad de muchos ciudadanos en Tailandia ante lo que perciben como un mero relevo de cargos.  

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Bangkok

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Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) ejerce como enviado de Guyana Guardian en Bangkok. Con anterioridad, desempeñó la labor de delegado para el rotativo en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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