Sanae Takaichi logra una victoria aplastante en Japón a través de su planteamiento militarista.
Mayoría absoluta
Escasa afluencia a las urnas, recuperación del Partido Liberal Democrático y desplome de las fuerzas opositoras.

El Partido Liberal Democrático de Takaichi y su socio de alianza, el Partido de Innovación de Japón, tendrían la posibilidad de conseguir hasta 366 de los 465 escaños de la Cámara Baja.

Fortalecimiento en las urnas de la derecha nipona y un rearme militar inminente para Japón. El recuento de los votos generales ratifica con rapidez el triunfo contundente del Partido Liberal Democrático (PLD), tal como anticipaba la encuesta de salida de NHK TV. La peligrosa decisión de anticipar las elecciones durante el invierno ha resultado perfecta para la mandataria ultraconservadora, Sanae Takaichi. La ciudadanía japonesa le ha otorgado ampliamente el control total que solicitaba. Ya dispone de ella, incluso con numerosos asientos aún por asignar y, lo que es más destacable, la alcanza sin necesidad de los votos de su aliado, el Partido de la Innovación, el cual ha perdido fuerza. El punto negativo es la baja afluencia de votantes, que se situaría un poco por debajo de la cifra de 2024, representando uno de los niveles más bajos históricamente, con un 53,8%.
Una molestia insignificante frente al descalabro de la oposición. Gran parte de los legisladores del Partido Democrático Constitucional de Japón habrían quedado fuera de su cargo, tras la alianza con Komeito, comunicada hace tres viernes por los líderes de las dos agrupaciones. Sucedió apenas 72 horas antes de que Takaichi disolviera la Cámara Baja y llamara a las urnas.
La apresurada iniciativa resultante, denominada provisionalmente Alianza de Centro Reformista, ha naufragado. No solo por la carencia de tiempo sino, evaluando la dimensión del colapso, por la falta de entendimiento de sus propios votantes.
Es importante señalar que Komeito actuó como el aliado incondicional del PLD por espacio de veinticinco años, previo a que la polémica designación de la militarista Takaichi por parte de los militantes de su formación forzara al integrante minoritario a distanciarse. Ciertamente, Komeito constituye la representación política del grupo de orientación budista, Soka Gakkai.
Esta derrota resultaría definitiva para el socialdemócrata Yoshihiko Noda, dado que su giro hacia la moderación ha acabado por fracturar a su formación política. El vínculo entre una agrupación secular y otra vista como sectaria requería de situaciones atípicas que era necesario justificar. Dicha anomalía es verídica, ya que Japón se prepara para quebrantar diversas restricciones establecidas luego de la repentina conclusión de su etapa imperialista en Asia. Pretende llevarlo a cabo, asimismo, contando con el respaldo directo de los Estados Unidos, cuyo mandatario brindó un apoyo sumamente claro en plataformas digitales a Sanae Takaichi en pleno día de reflexión.
De acuerdo con la emisora NHK, el Partido Liberal Democrático de Takaichi y su aliado gubernamental, el Partido de Innovación de Japón, también llamado Ishin, alcanzarían hasta 366 de los 465 asientos de la cámara, un dominio extenso que simplificaría su programa legislativo.
Se proyecta que únicamente el PLD alcanzaría hasta 328 escaños, lo cual supondría su desempeño más exitoso desde 1996, cuando se implementó el régimen de votación vigente.
Es indudable que el carácter singular de Sanae Takaichi, notablemente más afectuoso y comunicativo que el de sus antecesores, junto a su identidad femenina —un hecho sin precedentes en la trayectoria de Japón— le ha granjeado apoyos que trascienden el alcance de su propia postura ideológica.
En menos de cuatro años se conocerán las consecuencias de ligar aún más el porvenir de Japón al de EE.UU., a costa de deteriorar su trato con una China emergente que recuerda vivamente los horrores de la invasión nipona. El incremento militar de Japón, junto con la posible instauración de un sector exportador de armas, causa alarma en otros estados de Asia, si bien en menor medida de lo que Pekín anhelaría.
A partir de este momento, Sanae Takaichi, respaldada por el voto ciudadano, representa un peligro mayor para China, cuya administración omitió felicitarla en septiembre tras asumir el cargo en lugar del renunciante Shigeru Ishiba. Resta comprobar si en esta ocasión se producirá dicho saludo. Asimismo, será necesario observar la reacción frente a los hechos de ese 47% de japoneses que en esta jornada ha evitado acudir a votar. En ese grupo seguramente se encuentran numerosas mujeres de setenta años con jubilaciones de 216 euros. Integran esa multitud de japoneses —especialmente japonesas, frecuentemente viudas— que continúan laborando pasada la década de los setenta para cubrir sus gastos mensuales. Representan a los principales afectados por el encarecimiento de la vida, una inquietud constante en Japón, pese a que la cifra oficial apenas alcance el 3%. No obstante, hoy alegarán que su ausencia en los comicios se debió a las nevadas.
