Án frente a las objeciones de Netanyahu
Reunión Trump-Netanyahu
El presidente mantiene la presión militar sobre Teherán para obligar al gobierno a aceptar la desactivación de su programa nuclear.

Donald Trump y Benjamin Netanyahu, fotografiados en una imagen de archivo en el Knesset, el 13 de octubre anterior en Jerusalén.

El mandatario de Israel, Beniamin Netanyahu, acudió este miércoles a la Casa Blanca, por sexta ocasión en un año, con el propósito de persuadir al presidente Donald Trump para que adopte una postura firme frente a Irán. Después de una sesión de más de dos horas, el republicano parece haber tomado nota de sus exigencias, aunque no ha modificado su visión: privilegia un consenso nuclear y, de no lograrse, no excluye la posibilidad de una acción militar.
Trump ha afirmado por sus redes sociales que, durante su reunión con Netanyahu, ha “insistido en que las negociaciones continúen”, aunque ha precisado que, si el acuerdo no se logra, “tendremos que ver cuál será el resultado”, insinuando un ataque contra el régimen de los ayatolás si no desmantelan su programa de enriquecimiento de uranio. “La última vez, Irán decidió que no les convenía un acuerdo, y fueron golpeados con el 'Martillo de la Medianoche'”, ha recordado Trump, refiriéndose a los ataques aéreos de junio pasado contra las tres principales instalaciones nucleares de Irán. “Esperemos que esta vez sean más razonables y responsables”, ha concluido.
El líder estadounidense lleva un mes oscilando entre la amenaza de un ataque directo contra el régimen —con el argumento de la represión contra quienes protestan frente a los ayatolás— y el diálogo con Teherán para detener su programa nuclear. En este marco, Netanyahu ha adelantado su viaje a Washington, inicialmente programado para finales de mes, con el propósito “principal y prioritario” de convencer a Trump de que, si opta por un acuerdo, debe ampliarlo para incluir la prohibición de desarrollar misiles balísticos y poner fin al respaldo a las milicias aliadas de Teherán en la región.
En vísperas de la reunión, Trump indicó en una entrevista que está “pensando” en desplegar un segundo portaaviones a Oriente Medio, que se sumaría a la flota estadounidense ya presente en la región para ejercer presión sobre el régimen y actuar si las negociaciones no producen resultados. Se uniría a decenas de aeronaves movilizadas a bases cercanas a Irán, junto con una docena de buques de guerra, entre ellos el portaaviones USS Abraham Lincoln.
“Veremos qué pasa. Creo que quieren un acuerdo”, afirmó el presidente anoche en una entrevista con Fox News, donde expresó confianza en que la amenaza militar someterá a Teherán. “Creo que serían ingenuos si no lo hicieran. Eliminamos su energía nuclear la última vez, y tendremos que ver si eliminamos más esta vez. Tiene que ser un buen acuerdo, sin armas nucleares ni misiles”, agregó.
EE.UU. Valoró en junio que aquel ataque, lanzado desde los avanzados bombarderos B-2, había “aniquilado” las capacidades nucleares de Irán. Pero las imágenes de satélite han mostrado una reciente actividad en la zona, lo que parece indicar que se están reconstruyendo las bases y, por tanto, que no se destruyeron al completo el año pasado.
Trump incrementó el tono de sus amenazas hace un mes, al alentar a la sociedad iraní a continuar protestando hasta “tomar el control de sus instituciones”, asegurando que “la ayuda está en camino” y advirtiendo que, si el régimen persistía en disparar contra manifestantes, EE.UU. Actuaría. Esa “ayuda” estadounidense nunca se materializó, posiblemente debido al miedo de que un ataque insuficientemente contundente no derribaría al régimen islámico, sino que intensificaría aún más la tensión en la región. Irán ha advertido que impondrá severas represalias contra las fuerzas estadounidenses en la zona si se produce alguna agresión.
Durante el pasado viernes, EE.UU. E Irán retomaron sus conversaciones en Omán, nación que durante el ejercicio anterior sirvió de sede para diversos encuentros indirectos entre las dos partes. El equipo de EE.UU., integrado por Jared Kushner, yerno de Trump, junto al representante especial Steve Witkoff, se desplazó previamente a Israel, sitio en el que los mandatarios de Tel Aviv expresaron su deseo de alcanzar un pacto de mayor alcance que el estrictamente nuclear. En la jornada de este miércoles, Netanyahu ha vuelto a recalcar dicha postura, si bien no se perciben cambios significativos en el planteamiento de Trump.
Dentro de la reciente iniciativa diplomática con Irán, que hasta ahora no ha cosechado frutos, Washington ha reclamado el cese del procesamiento nuclear iraní, integrando además las peticiones israelíes: limitaciones en la fabricación de proyectiles balísticos y que Irán suspenda el apoyo a organizaciones armadas tales como Hizbullah a lo largo de Oriente Medio. Simultáneamente, Teherán busca utilizar las conversaciones para que EE.UU. Suavice los castigos financieros que están asfixiando a la población de Irán, cuya agitación social deriva parcialmente de la situación de crisis que atraviesa.
Netanyahu ha apoyado las demandas de EE.UU. Y ha recalcado lo fundamental que resulta para Tel Aviv la incorporación de limitaciones a los proyectiles de Irán y a su respaldo a grupos armados afines dentro de este pacto extenso. Se trataría de un consenso de mayor alcance que el alcanzado en 2015, bajo el mandato de Barack Obama, una iniciativa que tanto el mandatario de Israel como Trump cuestionaron duramente, al considerar que el levantamiento de penalizaciones facilitaría que Irán incrementara de forma oculta su producción de uranio enriquecido. Al final, Trump abandonó dicho compromiso tras su llegada a la Casa Blanca.