Trump envía al portaaviones Gerald Ford, el más sofisticado de su armada, para atemorizar a Irán
Crisis en Oriente Medio
El presidente estadounidense desmantela buena parte de su gigantesco despliegue en el Caribe, una vez detenido Nicolás Maduro, y concentra ahora su fuerza naval en la región del Golfo Pérsico

Una imagen de satélite de finales de enero muestra el USS Gerald R.Ford cerca de la costa de St. Thomas, en las Islas Vírgenes

Una vez que la rebautizada doctrina Donroe (por Monroe) se ha impuesto en el Caribe, fruto del secuestro de Nicolás Maduro, ahora otro residente más en Brooklyn (aunque en una cárcel), y Delcy Rodríguez instalada al frente de Venezuela, el presidente estadounidense Donald Trump ha puesto nuevo rumbo en su amenaza bélica. Irán está en el centro de la diana.
Tras reestablecer el controló en el hemisferio occidental con el mayor despliegue de poderío militar en esa zona en muchas décadas, Trump ordenó que el portaaviones USS Gerald R. Ford, uno de los buques más avanzados de la armada de EE.UU., y sus buques de escolta desplegados en el Caribe pongan navegación hacia Oriente Medio. No se espera que regresen a sus puertos de origen hasta finales de abril o principios de mayo.
Los tripulantes fueron informados de ese nuevo destino este pasado jueves, según desveló The New York Times. Las órdenes al grupo de ataque del Ford, después de varios meses dedicado a la caza de narcolanchas venezolanas, harán que se una al grupo de ataque del portaaviones U.S.S. Abraham Lincoln en aguas del golfo Pérsico.
El portaviones forma parte de la renovada campaña de presión del presidente Trump contra los líderes de Irán. El mandatario de EE.UU. Había indicado a principios de esta semana que quería enviar un segundo portaaviones a la región, pero todavía no se había identificado cual seria, ni la fecha.
El despliegue previsto del Ford a una de las regiones más tensionadas del planeta se produce cuando Trump sugirió, apenas unos días antes, que estaba a la vista otra ronda de conversaciones con los iraníes. Esas negociaciones no se materializaron, si bien uno de los principales responsables de seguridad de Teherán visitó Omán y Catar esta semana e intercambió mensajes con intermediarios estadounidenses.
Este mismo miércoles, en una visita del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a la Casa Blanca, quien trató de imponer su discurso de que EE.UU. Recurra a la fuerza armada de inmediato, el anfitrión insistió en que “las negociaciones continúen” con los líderes de la República Islámica.
Desde su red social dejó claro que quiere un pacto nuclear pero, en su estilo intimidatorio, matizó que no descarta una agresión militar. Si no es posible el acuerdo, “veremos cual será el resultado”, avisó. “Irán decidió la última vez que no le convenía un acuerdo y fue golpeado con el Martillo de la Medianoche”, sostuvo en referencia a los bombardeos del pasado junio contra las tres principales instalaciones nucleares de ese país.
“Esperemos que esta vez sean más razonables y responsables”, subrayó. Por si acaso, al día siguiente de esa reunión con el líder israelí, Trump ordenó que el Gerald R. Ford emprendiera navegación hacia Oriente Medio, haciéndose eco en parte de la estrategia de Netanyahu.
Este portaaviones, cuyo despliegue extraordinario empezó el 24 de junio al partir del puerto de Norfolk (Virginia), salió originalmente para hacer una ruta por Europa, por el Mediterráneo, pero fue redirigido hacia el Caribe como herramienta de presión a Venezuela.
Los aviones de guerra del Ford participaron en el ataque del 3 de enero contra Caracas, misión en la que resultó capturado, en su dormitorio, el entonces presidente Nicolás Maduro. El despliegue actual del grupo de ataque ya había sido extendido una vez y sus tripulantes esperaban regresar a casa a principios de marzo.
Los marineros habrán estado desplegados durante ocho meses dentro de dos semanas. Aunque no está claro cuánto tiempo permanecerá el buque en Oriente Medio, esta nueva orden significa que la tripulación tendrá un despliegue inusualmente largo.
Trump expresó su confianza de que el acuerdo con los ayatolás se puede producir el próximo mes. Pero el presidente no ha descartado nuevos ataques, como lo demuestra esa acumulación de recursos bélicos que permitiría una gran campaña aérea estadounidense contra las instalaciones nucleares y de misiles de Irán.
Además del USS. Abraham Lincoln, varios buques de guerra estadounidenses han sido posicionados en la región, conformando lo que Trump ha denominado una “flotilla”. El Lincoln llegó al océano Índico en enero, situándose más cerca para apoyar cualquier posible operación dirigida contra Irán.
Los países árabes del Golfo ya han advertido que cualquier ataque podría derivar en otro conflicto regional, en un Oriente Medio que aún se tambalea por la guerra entre Israel y Hamas en la franja de Gaza.
Entre tanto, los iraníes están comenzando a celebrar ceremonias de 40 días de luto por los miles de muertos en la sangrienta represión de Teherán contra las protestas a nivel nacional el mes pasado.
Esto no hace más que aumentar la presión interna que enfrenta la República Islámica, golpeada por las sanciones. Vídeos publicados en internet han mostrado a personas en duelo reuniéndose en distintas partes del país, sosteniendo retratos de sus fallecidos. Ahí pueda estar la chispa de incendio.