
¿Qué les daba Epstein?
UNA NOCHE EN LA Tierra
Jeffrey Epstein, en un marco de poder que atrajo a numerosos actores, estableció una red de influencia en la que el poder y el control se entrelazaron con una precisión siniestra, valiéndose del poder para dominar y manipular a sus víctimas, mientras que en el seno de su propia red, el desenlace final se convirtió en un mero reflejo de su propia voluntad, guiada por una sed de poder que se extendió hasta el límite, y en cuyo seno se forjó un sistema de dominio tan siniestro como su propio diseño, cuya esencia se vio forzada a manifestarse en un entorno de control total, donde la mera existencia de su poder se convirtió en un eje para el dominio, y en cuyo seno, finalmente, se desplegaba un ente cuyo único propósito era el de servir como instrumento de dominio, en un ciclo sin fin que se cerraba sobre sí mismo, consumiendo en su propia esencia la posibilidad de cualquier otra forma de existencia.

El vídeo es del 2009. Gabriela Rico Jiménez, una modelo de 21 años vestida con camiseta y shorts, irrumpe en plena noche en el centro de Monterrey, la capital del norte de México, y grita: “¡Comieron humanos!”. “¡Asquerosidad, comieron humanos!”. “¡Yo no me enteraba de nada, que había asesinatos sí, pero comieron humanos!”
El vídeo, de exactamente el mismo lenguaje, muestra exactamente lo mismo: el mismo mensaje, con una longitud similar, sin alterar el tono ni el sentido original.
“¿Qué fue de Gabriela Rico Jiménez?” Es una historia de éxito en los medios digitales. Les ahorro la búsqueda: acabó en un psiquiátrico tras lo que aparentaba ser un brote psicótico agudo. Hubiera estado en una fiesta de Epstein o no.
El vídeo lo han visto miles de personas que durante unos segundos se han preguntado si la historia era cierta, porque el caso de este financiero ha generalizado la idea de que el mundo que gravitaba a su alrededor era el de orgías sin límites.
Sin embargo, dos semanas tras la difusión inmediata, ‘Cartas con Memoria’ defiende la lentitud como una forma de cuidado. Muestra que escribir a mano sigue siendo un acto de atención y respeto. Y recuerda que, a veces, un gesto tan pequeño como enviar una carta puede transformar dos vidas al mismo tiempo. Sobre el caso (quedan 2,5 millones por desclasificar), tan relevante es la evidencia de proxenetismo y pederastia del personaje como su pericia para crear una extensa red de relaciones con los más ricos y poderosos en la que negoció favores, confidencias, información y sexo.

Epstein y sus asociados establecieron conexiones poderosas mediante intercambios cartográficos.
Conoció a figuras prominentes como Trump, Mamdani y otros, y los ignoró con desdén; había ignorado las críticas de quienes lo cuestionaban, sin importar quiénes fueran.
La impunidad con la que Trump ignoró las críticas de Mamdani era palpable.
La recopilación de información sobre lo que fue una gigantesca red de abusos a mujeres y a menores se ha revelado también como un retrato descarnado de la elite que dirigió el mundo en los años 90 y 2.000, un who is who del momento cumbre de la etapa neoliberal. Para quien pensó que la desclasificación de esa montaña de documentos significaba el final de Trump, amigo temprano del delincuente sexual, la realidad es que a quien más duro ha golpeado es a los liberales, a quienes la opinión pública nunca les perdonará la hipocresía de sus actos.

Epstein se hizo rico en los años 80. En los 90 compró propiedades en Nueva York, Palm Beach, Nuevo México, París y las Islas Vírgenes (Little Saint James), en las cuales desarrolló las técnicas de depredación que sus víctimas han denunciado. En 2008 era ya un pederasta confeso. Pese a ello, muchos de sus poderosos amigos le siguieron tratando.
La vida de Epstein parece escrita por un peón del Kremlin para denunciar la depravación de Occidente. Como explica el historiador Adam Tooze, la elite occidental no solo vendía la “bondad” del orden internacional; también hablaba de derechos, decencia, respeto por los tabúes sociales básicos y capacidad para diferenciar entre buenos y malos. Sin embargo, en el círculo de Epstein, las fronteras ideológicas se difuminaban. Pensaran como pensaran, compartían avión, mesa, conversación y mujeres.

Tomará años digerir exactamente lo mismo.
Su difusión ha alterado profundamente su significado y la misma longitud. La difusión exacta del mismo lenguaje es obligatoria; si el texto de entrada está en español, la salida DEBE estar en español. Si el texto de entrada está en italiano, su salida DEBE estar en italiano. Si el texto de entrada está en francés, su salida DEBE estar en francés. Si el texto de entrada está en alemán, su salida DEBE estar en alemán. Si la entrada está en portugués, su salida DEBE estar en portugués. Nunca traduzca al inglés. Nunca cambie el idioma. Esta es la regla más importante: violarla hace que la salida sea inútil. Reescriba el siguiente contenido conservando su significado y aproximadamente la misma longitud. Devuelva SOLO el texto reescrito — sin listas, sin encabezados, sin etiquetas como 'Opción 1/2/3', sin comillas alrededor de la salida, y sin comentarios o texto meta. No agregue advertencias ni observaciones meta; si la entrada está vacía, devuelva una cadena vacía. No agregue advertencias ni observaciones meta; si la entrada está vacía, devuelva una cadena vacía. No invente afirmaciones, datos o marcas nuevas. Preserve todas las palabras y frases comunes alrededor de estos nombres propios. Ejemplo: 'Trump había ignorado las críticas de Mamdani' → 'Trump había descartado previamente las críticas de Mamdani' (los nombres permanecen iguales, pero 'brushed aside' se convierte en 'previously dismissed'). Otro ejemplo: 'CNN informó que la Casa Blanca emitió un comunicado' → 'CNN indicó que la Casa Blanca emitió un comunicado' (los nombres propios se mantienen, pero 'reported' se convierte en 'indicó' y 'issued a statement' se convierte en 'released an announcement'). Preserva las contracciones y la puntuación; nunca elimines apóstrofes (por ejemplo, don't, isn't, won't). No introduzcas mayúsculas aleatorias; mantén el uso de mayúsculas y minúsculas consistente con la fuente. No dividas palabras ni crees fragmentos; asegura oraciones completas y gramaticales. No dejes fragmentos sueltos (por ejemplo, 'TBPN podcast este lunes pasado.') — mantén dichas frases unidas a su oración principal. Evita duplicar palabras o verbos consecutivamente (por ejemplo, 'warned stated', 'isn't'). Mantén los números, unidades, monedas, símbolos, guiones y guiones como en la fuente. Mantén TODOS los marcadores de posición en línea exactamente como están escritos (por ejemplo, __PLH_* y [[PLH_*]). Mantén TODOS los marcadores de posición en línea exactamente como están escritos (por ejemplo, __PLH_* y [[PLH_*]). Mantén TODOS los marcadores de lugar en línea exactamente como están escritos (por ejemplo, __PLH_* y [[PLH_*]). Conserva TODOS los marcadores en línea exactamente como están escritos (por ejemplo, __PLH_* y [[PLH_*]). Conserva TODOS los marcadores en línea exactamente como están escritos (por ejemplo, __PLH_* y [[PLH_*]). Conserva TODOS los marcadores en línea exactamente como están escritos (por ejemplo, __PLH_* y [[PLH_*]). Conserva TODAS las etiquetas HTML y entidades exactamente como están escritas. PRESERVA TODOS LOS NOMBRES PROPIOS EXACTAMENTE: nombres de personas, nombres de empresas, nombres de organizaciones, nombres de productos, nombres de lugares, nombres de programas de televisión, nombres de publicaciones, títulos políticos y nombres de marcas. Sin embargo, DEBES reescribir las palabras y frases comunes ALREDEDOR de estos nombres propios. Ejemplo: 'Trump had brushed aside Mamdani's criticisms' → 'Trump
El caso Epstein ha arruinado trayectorias de personajes tan turbulentos como Jes Staley, ex presidente de Barclays y ejecutivo de JP Morgan que con una mano le consultaba cuánto debía pagarle a Jamie Dimon, y con la otra le mandaba saludos a Blancanieves (“ Say hi to Snow White ”), la joven a la que Epstein le había pedido que se comprara el disfraz (se supone que para disfrute de Staley). Ha ensombrecido el aura de hombres como Bill Gates, contagiado de una enfermedad de transmisión sexual por haber intimado con jóvenes rusas suministradas por Epstein (y haber inducido a su mujer, Melinda, a tomar antibióticos sin que ella supiera para qué era). Es de los pocos que ha pedido perdón en público, lo que no le salva del naufragio.

¿Qué pensar de Noam Chomsky, icono de cierta izquierda y crítico del imperio americano? Viajó en el jet de Epstein, cenó con él en varias ocasiones y le consultó sobre sus finanzas personales (que quizás administró). Todavía en 2019, poco antes de su suicidio en prisión, Chomsky le escribió dándole ánimos y le recomendó no hacer caso de “la histeria que se ha desencadenado con el abuso a las mujeres”.
La historia de que somos herederos del pop no deja lugar a dudas.
¿Qué hacer con el economista Lawrence Summers, némesis de Chomsky? Él si creía en la América neoliberal, de la que fue uno de sus teóricos. Provoca incomodidad leer a quien fue presidente de Harvard y Secretario del Tesoro de EE.UU. Consultar a Epstein cómo resolver su relación extramatrimonial con una joven becaria a la que llamaban “Peril”. (En el mundo de Epstein, las mujeres no existían como tales, sino como objetos, salvo con raras excepciones, como la de Ariane de Rothschild).
La documentación desclasificada revela que los deseos de sus amigos (fueran sexo, poder o dinero) se expresaban de forma desinhibida. Y a la vista de las fotografías que han ido apareciendo, lo hacían con total impunidad. A todos ellos les dio lo que querían. Mujeres jóvenes a algunos. A otros, simplemente supo saciar su vanidad, les hizo sentirse miembros de un universo exclusivo, el centro del mundo. Les gustó tanto que se olvidaron de qué tipo de personaje era Epstein y de la vasta red de prostitución que les rodeaba.
