Internacional

Israel reabre el proceso para anexionarse tierras de Cisjordania por primera vez desde 1967

Oriente Medio

“La Tierra de Israel pertenece al pueblo de Israel. El Gobierno de Israel se compromete a fortalecer su control sobre todas sus partes”, justifica Yaariv Levin, viceprimer ministro y ministro de Justicia

 Excavadoras israelíes allanan el terreno en el asentamiento israelí evacuado de Sanur, cerca de la ciudad de Cisjordania de Yenín

 Excavadoras israelíes allanan el terreno en el asentamiento israelí evacuado de Sanur, cerca de la ciudad de Cisjordania de Yenín

ALAA BADARNEH / EFE

El Gobierno de Israel aprobó este domingo reabrir el proceso de registro de tierras en Cisjordania ocupada por primera vez desde 1967, lo que permitirá al Estado israelí registrar de forma vinculante y definitiva terreno de este territorio palestino, según un comunicado difundido por el Ministerio de Justicia.

“La propuesta aprobada constituye una verdadera revolución en Judea y Samaria (nombre bíblico con el que los nacionalistas israelíes se refieren a Cisjordania). La Tierra de Israel pertenece al pueblo de Israel. El Gobierno de Israel se compromete a fortalecer su control sobre todas sus partes”, aseguró el titular de Justicia, Yaariv Levin, tras la aprobación de la medida, que promovió junto a las carteras de Defensa y Finanzas.

El objetivo de la medida es “el registro de extensas áreas” en Cisjordania a nombre del Estado israelí, mientras el Gobierno de Israel pasará a dotar a la autoridad gubernamental competente de presupuesto y equipos para llevar a cabo la colonización del terreno.

Disturbios de ultraortodoxos en Israel

Se niegan a cumplir con el servicio militar

La Policía israelí tuvo que rescatar este domingo a dos mujeres soldado atacadas por ultraortodoxos durante una manifestación en la ciudad de Bnei Brak cercana a Tel Aviv, donde al menos 22 personas han sido detenidas, se volcó un coche patrulla y las autoridades tuvieron que movilizar un helicóptero.

Según informó este cuerpo de seguridad en un comunicado, en los disturbios, que aún continúan, resultó herido un agente y los arrestados lanzaron piedras a los policías, volcaron el coche policial e incendiaron además una motocicleta.

El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó el incidente como “un asunto grave e inaceptable” y añadió que los responsables eran “una minoría extremista que no representa a toda la comunidad jaredí” ultraortodoxa.

Decenas de miles de judíos ultaortodoxos en Israel se oponen desde hace meses a los planes del Gobierno de su país de obligarles a cumplir con el servicio militar, un debate que ha reavivado tensiones sociales y políticas.

Los hombres de la comunidad jaredí, que tradicionalmente han estado exentos del reclutamiento debido a su dedicación al estudio de la Torá y el Talmud, denuncian que el alistamiento amenaza su identidad religiosa y su forma de vida comunitaria.

Esto ocurre en un subgrupo de la sociedad israelí con altísimas tasas de natalidad y en un momento -dado la escalada de hostilidades con la guerra en Gaza- en que el Ejército de Israel necesita nuevos reservistas.

A colación de los incidentes de hoy, el Jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, condenó “enérgicamente” el ataque contra las dos mujeres soldado.

“Cualquier daño a soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel causado por civiles israelíes constituye una grave violación de la ley, y los atacantes deben ser sancionados con firmeza”, expresó en un comunicado, agregando que espera que los agresores “enfrenten todo el peso de la ley”.

La policía israelí ha utilizado granadas aturdidoras y porras para tratar de sofocar este disturbio en el que los manifestantes también incendiaron una moto policial y les lanzaron cubos de basura.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, declaró en otro comunicado: “Exijo a las autoridades policiales que apliquen todo el rigor de la ley contra los alborotadores”.

Mientras que el ministro de Defensa, Israel Katz, escribió: “Quienes se oponen a las fuerzas de seguridad, a los soldados de las FDI y a los agentes de la Policía de Israel, están sobrepasando una línea roja. La violencia contra quienes sirven en uniforme es un acto criminal en todos los sentidos, y no una protesta”