Trump ya no considera los gases de efecto invernadero como una amenaza para la salud: sí que lo son
Fact-checking
El presidente estadounidense termina con la base legal que permite limitar las emisiones de gases de efecto invernadero en el país

Donald Trump

¿Qué se ha dicho?
Que el el dictamen que aseguraba que los gases de efecto invernadero son un riesgo para la salud no tiene base factual ni jurídica. Que el cambio climático no tienen nada que ver con la salud pública.
¿Qué sabemos?
Que el dictamen se adoptó después de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos estipulase que son un contaminante que se puede regular a través del Clean Air Act, y que se basa en una síntesis de evidencia de más de 200 páginas. Que hay un nivel de certeza muy elevado sobre que el cambio climático afecta negativamente a la salud de las personas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la noche del jueves (hora española) que ya no reconocerá la evidencia científica que considera los gases de efecto invernadero como una amenaza para la salud y el bienestar. El mandatario deja caer así el dictamen del peligro, la base reguladora que el país ha utilizado desde 2009 para limitar las emisiones de dióxido de carbono, metano y otros cuatro gases, especialmente, en relación con los vehículos.
La revocación de dicho dictamen, basado en una síntesis de evidencia de más de 200 páginas, supone «l a mayor acción de desregulación en la historia» del país, en palabras del propio Trump. Es el último paso del presidente estadounidense en su cruzada contra las regulaciones climáticas. El anuncio, sin embargo, ha conllevado desinformación, tal como ha comprobado el departamento de fact-checking de la agencia Associated Press (AP).
El dictamen tiene base científica y jurídica
Trump aseguró que el conocido como dictamen del peligro, que ha establecido las bases de la regulación estadounidense que en los últimos años ha limitado las emisiones de gases de efecto invernadero, «no tiene base factual» ni «legal». Es FALSO.
La Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA) adoptó el dictamen del peligro en el 2009, después que el Tribunal Supremo estableciese el 2007 que los gases de efecto invernadero son contaminantes del aire que pueden ser regulados bajo el Clean Air Act. El dictamen se presentó con una síntesis de evidencia de más de doscientas páginas que todavía puede consultarse en la web de la EPA.
La crisis climática afecta a la salud y al bienestar de las personas
Donald Trump también ha afirmado que la emisión de gasos de efecto invernadero «no tiene nada que ver con la salud pública». «Es un fraude, un fraude gigante», ha declarado. Es FALSO. Existen muchos estudios revisados por pares que conectan el cambio climático con los daños a la salud.
“El cambio climático ha afectado negativamente a la salud de las personas a nivel global», estipula con un nivel de confianza «muy alto» un monográfico del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), máxima autoridad en la materia. La entidad añade que la crisis climática y los eventos extremos que se le asocian «aumentarán de forma significativa la mala salud y las muertes prematuras de corto a largo plazo. De cara al 2050 se proyecta un exceso de 250.000 muertes al año a causa del calor, la malnutrición, la malaria y la diarrea».
Como ejemplo, un estudio de 2021 publicado en la revista Nature Climate Change cifraba en 9.700 las muertes anuales por calor asociadas al cambio climático. En los últimos cuatro años, España acumula más de 2.000 muertes anuales atribuibles al calor extremo.
