Internacional

Albares califica de “error” la presencia de una comisaria europea en la Junta de Paz de Trump

El futuro de Europa

El ministro de Asuntos Exteriores destaca en el foro Barcelona Tribuna que “Europa debe dar un salto de soberanía”

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, junto a Miquel Roca, anfitrión del acto

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, junto a Miquel Roca, anfitrión del acto

Tribuna Amics del País

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó el viernes de “error” la participación de la Comisión Europea en la primera reunión de la Junta de Paz para Gaza, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Albares realizó estas declaraciones en el foro Barcelona Tribuna de la sociedad Amics del País, reunido en el Palau Macaya.

La presencia de la comisaria croata Dubravka Suica, titular de la cartera del Mediterráneo -y a la que el ministro no nombró-, ha molestado a España, Francia e Irlanda. Ninguno de estos países entiende que la Comisión optara por enviarla a Washington sin consulta previa a las capitales europeas. Fuentes diplomáticas consideran que el Ejecutivo comunitario no ha respetado los equilibrios que operan en el seno de la Unión en una cuestión tan delicada como Gaza, a la que la Junta de Paz ha convertido en su primera iniciativa.

En el encuentro, y de la mano de su anfitrión el abogado Miquel Roca, habló sobre todo de Ucrania durante en el contexto de los retos que afronta Europa debido a la ruptura del orden mundial.

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, no da ninguna opción a las negociaciones para encontrar una salida política a la guerra de Ucrania. “No veo ninguna posibilidad, ni siquiera de un alto el fuego”.

Al ministro no le cabe duda de que Ucrania definirá el futuro de Europa. La defensa del territorio frente a la invasión rusa es un desafío a la seguridad, pero también a los valores que representa la Unión Europa.

El principal interés del presidente ruso Vladímir Putin no es ocupar el territorio ucraniano, sino “impedir que Ucrania quiera ser como nosotros, es decir, un país democrático y plural, integrado en la Unión Europea”. Por eso, la guerra es mucho más que un desafío a la seguridad europea. Es un desafío a la vida y a la organización política de los europeos. 

Albares destaca este simbolismo justo ahora que se cumplen cuatro años de la segunda invasión rusa -la primera fue en el 2014- sin que haya una perspectiva clara de que la paz pueda abrirse camino. Cuando lo haga y se firme, con participación europea, un acuerdo justo, el ministro tiene muy claro que será en beneficio de Ucrania y también de la Unión Europea. “El acuerdo de paz en Ucrania -ha señalado- determinará el marco de seguridad en Europa”.

Miquel Roca planteó el diálogo a partir de la preocupación por el cambio de orden y la incertidumbre que impone la ruptura. El “¿y ahora qué?” Es una incógnita que el ministro intentó despejar vertiendo mucho optimismo sobre el futuro de la construcción europea.

Mientras los grandes poderes, sobre todo Rusia y Estados Unidos, imponen su fuerza para coaccionar a las naciones que cuestionan su hegemonía, ya sea territorial, comercial o ideológica, Europa se rebela como un faro al que mira la mayoría de países del mundo, sobre todo del llamado Sur Global, en busca de un rumbo que asegure el progreso y la cooperación.

Albares sostiene que “la respuesta está en Europa” y, en consecuencia, “ha llegado el momento de que Europa sea una gran potencia política”.

Los informes Draghi y Letta marcan el camino hacia este objetivo. Sin embargo, como admite Albares, “aún falta la voluntad política” necesaria para avanzar.

La toma de decisiones por unanimidad es un lastre que obliga a ir a la velocidad del más lento y, además, a aceptar la malicia de los estados que prefieren bloquear la integración porque creen que perjudica a sus intereses políticos.

Mientras los intereses nacionales están muy claros, cuesta definir los europeos y mientras no se haga será muy difícil dar tres pasos que Albares considera imprescindibles para que Europa ocupe el lugar que le corresponde: mercado único de capitales, mercado único digital y ejército común.

Sin un mercado único de capitales, los ahorros europeos se invierten en Wall Street, donde obtienen más rentabilidad y si regresan a Europa suelen hacerlo dentro de instrumentos y fondos de inversión estadounidenses.

Sin un  mercado digital, como ha indicado el ministro, Europa está merced de las coacciones de las grandes tecnológicas estadounidenses y, lo que es aún más preocupante, se muestra muy vulnerable ante la injerencia de la extrema derecha en los procesos electorales.

Albares considera que “desde hace años hay una campaña organizada para destruir Europa” y señala a la extrema derecha como principal instigadora.

En todo caso, el ministro considera que el “gran desafío” que tiene la Unión Europea no es la derecha radical, ni Rusia, ni Estados Unidos, ni el retraso tecnológico en áreas tan determinantes para el siglo XXI como la inteligencia artificial. Al contrario, considera que, “aún viniendo desde atrás”, Europa será capaz de desarrollar una tecnología puntera y dotarse de un ejército con la suficiente capacidad disuasoria para contener el impulso imperialista de Rusia.

El principal desafío, según su opinión, “es ser conscientes de nuestra fuerza”.

“Somos una gran potencia económica”, insistió Albares y puso los ejemplos de los acuerdos comerciales con India y los países del Mercosur como el camino que debe seguirse.

Tener la hoja de ruta, saber lo que debe hacerse, es una gran ventaja que, sin embargo, se echa a perder por la falta de voluntad política.

En este sentido, Albares considera que los países que más claro lo tienen deben avanzar por su cuenta. Mientras no sea posible un interés compartido por los 27 estados miembros, la Unión Europea debe avanzar a varias velocidades, como sucedió con el euro y el espacio Schengen.

Europa se crece ante los desafíos. Adenauer y Monet, dos de sus padres fundadores, decían, como recuerda el ministro, que solo avanza frente a una crisis. Es el momento, por lo tanto, de actuar porque difícilmente habrá una crisis más profunda y, en consecuencia, Albares propone “un gran salto soberanía”.

El salto, en realidad, es triple: mercado financiero, mercado digital y ejército. De los tres, el ejército es el más difícil porque supondría ceder a un ente supranacional la defensa de las fronteras europeas, no de las nacionales.

La dificultad es extrema. ¿Qué primer ministro español, por ejemplo, asumirá que mueran soldados españoles en el frente de Ucrania? ¿ Y qué sentido tiene hablar de defensa común si no se asume la carga de estas muertes, ya sea en Ucrania o allí donde decida el alto mando que es necesario combatir?

Miquel Roca planteó entonces al ministro Albares si no sería necesario hacer más pedagogía a favor de Europa para que las sociedades civiles de los estados miembros asuman las consecuencias de la integración.

Casi todo el mundo parece estar a favor de Europa cuando mejora la economía y se fortalece el estado del bienestar, pero no tanto cuando hay que asumir el coste de esta protección. Y es en este punto, cuando Roca habló de los valores. “El progreso sin valores no existe”, dijo, y Albares le dio la razón. “Si perdemos los valores, nos perdemos”, añadió.  Y por eso es tan importante Ucrania porque nuestros valores, como reiteró el ministro, están juego. Ganar la guerra y ganar la paz es necesario para poder preservarlos. Y esta es una tarea que corresponde solo a Europa.

Xavier Mas de Xaxàs Faus

Xavier Mas de Xaxàs

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Corresponsal diplomático de Guyana Guardian. Ha cubierto los principales acontecimientos internacionales desde la caída del muro de Berlín y numerosos conflictos en especial en Oriente Próximo. Como corresponsal en EE.UU. Fue testigo del 11-S